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Mark Mather laughs with his girlfriend, Lindsey Armstrong, 20, on Monday after a news conference he held in hopes of spreading the word about vaccinating against meningitis. Mather's lower arms and legs had to be amputated after his health deteriorated due to a dangerous form of the disease.
Mark Mather laughs with his girlfriend, Lindsey Armstrong, 20, on Monday after a news conference he held in hopes of spreading the word about vaccinating against meningitis. Mather’s lower arms and legs had to be amputated after his health deteriorated due to a dangerous form of the disease.
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Un caso extreme de meningitis le pudo haber costado sus miembros a Mark Mather, pero no ha hecho nada en parar su sentido del humor.

El ingenio de Mather y su actitud positiva estuvieron dispuestas el lunes en el centro medico presbiteriano St. Luke de Denver, donde se está recuperando de un caso peligroso de meningitis llamado meningococcemia que requiere la amputación de los extremos bajos de sus brazos y piernas.

La enfermedad es esparcida por pequeñas gotas de saliva o moco. El departamento de salud publica y el medio ambiente en Colorado ha reportado 14 casos de meningococcemia este año.

“Tomando una frase de la película ‘Joe Dirt’: “Tengo que seguir, siguiendo,” dijo Mather, un residente de Centennial de 20 años y antiguo estudiante de Metropolitan State College. “Enojo y lastima no me llevarán a nada, ¿entonces para que hacerlo?”

Los doctores que realizaron las múltiples operaciones sobre Mather en el hospital Presbiteriano St. Luke de Denver dijeron que su recuperación ha sido increíble desde que fue admitido el 31 de mayo. “Esto es una enfermedad grave,” dijo el doctor Ronald Hugate. “Fácilmente le pudo haber quitado la vida.”

El primer síntoma de Mather, dolor de garganta, apareció el 8 de mayo. Para el 10 de mayo, empezó a experimentar síntomas como de gripe, que requirieron una estadía por la noche en el centro medico de Centennial.

Mather salió temprano la mañana siguiente pero regreso inmediatamente después de experimentar dolor en sus brazos junto con el desarrollo de moretones de sangre. Ese día la salud de Mather se deterioro rápidamente, requiriendo que fuera transportado por helicóptero al Campus Sur del Centro Medico de Aurora.

“Tan rápido como un parpadeo – así de rápido sucedió,” dijo Kathy Mather, la madre de Mark.

La enfermedad lo empeoró en el transcurso del mes.

“Esta bien – tenemos que hacerlo,” dijo Mather a su reacción que perdería sus manos y sus pies. “Mis dedos se habían vuelto negros, no me gustaba verlos y olían mal.”

El lunes, Mather, y su familia y los doctores tuvieron una conferencia nueva en esperanzas de compartir sobre las vacunas que están disponibles para prevenir meningitis.

“La vacunación es recomendada para jóvenes que van a la Universidad, especialmente los que viven en los dormitorios,” dijo John Pape, un epidemiólogo para el departamento de salud publica y el ambiente de Colorado.

Mather ya ha empezado el proceso de recuperar sus habilidades. Dice que ya puede lavarse los dientes y ha empezado la terapia física.

“Estoy emocionado de obtener prótesis,” dijo Mather mientras agitaba sus brazos cortos, cubiertos por vendas, “¡Ganchos, hombre! ¡Son geniales!”

Se puede comunicar con el escritor JP Eichmiller al 303-820-1201 o al jeichmiller@denverpost.com.

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VIENDO HACIA ADELANTE

“Tomando una frase de la película Joe Dirt’: Tengo que seguir siguiendo’.

“¿Enojo y lastima no me llevaran a nada, entonces para que hacerlo?”

Mark Mather, de 20 años, a quien su batalla con meningitis le costo sus manos y sus piernas.

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