
Cuando Doyle Weingardt ofreció a sus tres hijas una posición en el negocio familiar, jamás pensó que llegaría a esto: Manejar en la Interestatal 15 hacia Las Vegas con tres trajes de novia y una troca llena de parafernalia para bodas.
Pero aquí está, esperando ansiosamente a que llegue el sábado cuando descenderá por el pasillo de la Capilla de Bodas Victoria (Victoria’s Wedding Chapel) tres veces: Primero con Amanda, su hija más joven de 25 años; luego Lindy, de 28 años; y finalmente con Christy, 30 años.
Llámenlo tres bodas y una gran familia feliz.
Doyle necesitaba ayuda con la administración de la compañía Triple A Brand Meat en Burlington, el pueblo natal de la familia. La compañía provee comida a unos 35 zoológicos y refugios de animales a nivel nacional.
“Honestamente nunca pensé que ninguna de ellas regresarían,” dijo. Eran mujeres de ciudad. Cada una de ellas se graduó de la Universidad Regis y estaba viviendo su vida independientemente.
Christy era una enfermera en Chicago. Amanda era una jefa de oficina en el estado de Washington. Lindy estaba en Lakewood, trabajando en una cooperativa de crédito. Cada una de ellas tenía pareja.
Christy y su novio, Russell Lindenschmidt, “hablaron sobre ello durante cinco días seguidos,” ella dijo. “Pero era una oportunidad muy buena para dejarla pasar.”
“Su padre me convenció,” dijo Britt Thew, quien había estado saliendo con Amanda durante unos tres años.
Muy pronto, todos se encontraban de nuevo en Burlington, cada pareja en su propia casa, viviendo a un cuarto de milla de los otros, y trabajando juntos en Triple A.
“Necesitamos un tiempo para adaptarnos porque era una carrera diferente, y al principio era raro el ver a mis hermanas con sus novios todo el tiempo, pero siempre hemos estado muy unidas,” dijo Christy.
No pasó mucho tiempo cuando Russ le propuso el casarse a Christy en noviembre del 2005. Luego, al mes siguiente, sobre un rodilla en la Nochebuena, Britt le pidió a Amanda de casarse con él. En enero, la tercera pareja, Jeffrey Yager y Lindy, estaban comprometidos para casarse.
¿No sería divertido, bromearon las muchachas mientras hablaban sobre sus planes de boda, si todos se casarían a la misma vez? Luego alguien – Britt se atribuye el mérito – sugirió Las Vegas como el lugar. De repente, una broma se convirtió en una realidad.
Uno debe de pensar que tres mujeres con personalidades distintas planeando una boda podría empezar la Guerra Mundial III. Pero los arreglos fueron llevados a cabo sin mucha tensión.
Cada hermana eligió su propio vestido, pero sí salieron de compras con su madre. Hubo un fallo técnico: Cuando la madre, Mary Pat, intentó pagar el tercer vestido, la compañía de la tarjeta de crédito rehusó los cargos. “Nadie compra tres vestidos de novia,” explica Doyle.
Y muy pocas personas tienen una boda triple. Jamás sucedió esto en Victoria’s, dice la coordinadora de bodas, Brittany Hunkin, quien ayudó planificar el evento de los Weingardt.
Tras una ceremonia estándar en la capilla, todos se dirigirán a la recepción completa de cohetes y un montaje con fotos de familia. Cada hija bailará con Papá y cada una de ellas tendrá su propia tarta a tres niveles.
Doyle y Mary Pat aún tienen unos cuantos días antes del evento feliz. Después de dejar los vestidos para ser planchados, prepararán una suite anfitrión para los invitados y quizás visitarán algunos casinos.
Quizás querrán apostar en el número de la suerte el No. 3.
Se puede comunicar con la escritora Cynthia Pasquale al número 303-820-1722 ó cpasquale@denverpost.com.



