Para Rosemary Rodríguez, miembro del Consejo de la Ciudad de Denver, el momento que decidió a dar un empuje para una revisión en la Escuela Preparatoria North vino cuando los miembros del panel escolar decidieron cerrar la Escuela Preparatoria Manual.
Antes de ese voto, Rodríguez y varios grupos defensores en el noroeste de Denver había respaldado un esfuerzo, a escala escolar, en el North para subir los rendimientos y tasas de graduación. Habían servido en comités para reforma. Habían escuchado al director hablar sobre la capacitación de los maestros y enfoque intenso hacia los rendimientos estudiantiles.
Pero la decisión del febrero por el Panel Escolar de las Escuelas Publicas de Denver para clausurar las puertas de Manual por un año se reverberó por todo el noroeste de Denver, donde rumores surgieron de que North sería la próxima (de cerrarse).
Y ahora, esa parte de la ciudad está polarizada de que hacer con North: Un grupo quiere una revisión mayor, quizás hasta una escuela de contrato en su lugar. Otro espera quedarse en curso con los $300.000 invertidos para la capacitación profesional de maestros y reformas que se iniciaron en las aulas escolares hace un año.
“Manual nos espabiló. No queremos que se cierra North”, dijo Rodríguez. “Esos padres están diciendo que no está ocurriendo rápidamente. Necesitamos un poco de momento ahora. En 15 años, quizás lo recibiremos, pero ¿qué tal nuestros hijos ahora?”
Esas alianzas cambiadas significan que North podría ser el próximo campo de batalla en un esfuerzo de muchos años para reformar dramáticamente – y mejorar – las escuelas en la ciudad de Denver bajo el superintendente Michael Bennet.
Bennet, el cual dijo que le gusta que la comunidad ha iniciado conversaciones sobre los rendimientos estudiantiles, ha estado escuchando al debate durante este verano, pero no ha hecho ninguna decisión de qué hacer con North.
Debido a la clausura de Manual, él espera moverse hacia una reforma escolar impulsada por la comunidad – en vez de un enfoque desde arriba hacia abajo.
“Todos recibimos un sueldo del publico”, dijo Bennet. “Todos en este distrito son servidores públicos y necesitamos averiguar de lo que quiere el publico”.
Ideas para North – lanzadas en los intercambios de correspondencias electrónicas y cafés comunitarios con los lideres comunitarios – incluyen un “rediseño” escolar, lo cual significa que todos los maestros y directores tendrían que re-aplicar para sus puestos.
Algunos han pedido que North se convierta a una escuela con contrato.
“No deben ser tan difícil el hacer una reforma, ni se debe tomar tanto tiempo para implementarla”, dijo Ricardo Martínez, el co-directivo de Padres Unidos, un grupo defensor. “Creemos que son lentos; los incrementos son muy pequeños”.
Ambas opciones para el cambio – un rediseño y el convertir a la escuela en una escuela con contrato – no son populares con maestros en dicha escuela.
“Entiendo la frustración de que las cosas no se están moviendo a lo rápido”, dijo Melissa Underwood, una maestra quien apoya el esfuerzo de la reforma interna. “Pero para ser justo, solo hemos hecho esto por un año y nos estamos moviendo rápidamente”.
Hace dos años, la directora Darlene Ledoux lanzó un esfuerzo de reforma con el Fideicomiso Educativo (Education Trust), un grupo defensor con base en Washington D.C. que ayudó redactar la acta federal No Child Left Behind.
Ledoux y los lideres de los Padres Unidos recibieron casi $300.000 en fondos para cumplir con la capacitación de maestros y reformas.
La capacitación debería de haber alineado la instrucción de maestros con las normas estatales.
Los resultados de la escuela North en el Programa de Evaluación Estudiantil de Colorado (Colorado Student Assessment Program o CSAP) del 2006 subieron para los estudiantes del noveno grado. En el 2005, el 11 por ciento de estudiantes fueron escritores proficientes, pero en el 2006, ese numero subió a un 18 por ciento. En la lectura, el 20 por ciento de los estudiantes del noveno grado fueron proficientes en el 2005 y ese numero subió al 27 por ciento en el 2006.
“He contenido la respiración para los resultados del CSAP”, dijo Ledoux. “Pero aun no hemos terminado. Tenemos que ir mucho mas lejos. Estoy extendiendo los brazos para decir, ayúdenos’. …Es evidente de que estamos progresando, estamos haciendo cosas que nos conmuevan”.
Sin embargo, la inscripción escolar se está bajando, la cual significa menos maestros y recursos.
En el 2002, mas de 1.500 estudiantes asistieron a la escuela pero para este otoño, se predice que habrá cerca de 1.100 estudiantes.
Los estudiantes se han alejado de la escuela tras oír rumores de que North sería el “nuevo Manual”, dijo Ledoux.
“Nuestros estudiantes se merecen lo mejor”, ella dijo. “No es justo de que estén preocupados de que se cierre su escuela”.
Ledoux dijo que desea que todas las voces comunitarias – incluyendo los estudiantes y padres – estén en la mesa para discutir sobre las reformas.
Lucia Guzmán, quien representa el área para el panel escolar y tiene solo un año de mandato, quiere un cambio “dramático” en la escuela “inmediatamente”.
“Lo que está ocurriendo en la Escuela Preparatoria North casi es inmoral”, ella dijo. “Quiero cambios considerables. Quiero que, además de dos estudiantes se clasifiquen como avanzados en las matemáticas”.
Diane Medina, una alumna del North, quiere una escuela que prepara regularmente los estudiantes y los envíe a la universidad.
“No se puede quedar así ahora, siente que es un poco demasiado tarde”, dijo Medina, directora ejecutiva para el Northwest Parents for Excellent Schools. “A veces, dentro de un sistema, es difícil de ver afuera de la burbuja”.
Pero Underwood dice que muchos de los maestros, con sus nuevos entrenamientos, están mirando diferente a sus puestos. Este verano, trajeron a 50 estudiantes de primer año de llegada, quienes estaban luchando académicamente en la secundaria, a la escuela para un campamento de entrenamiento.
“Es muy emocionante sobre lo que está pasando”, dijo Underwood, quien ha enseñado en el North desde 1988. “Los maestros hablan de lo que está funcionando”.
Stephanie Robinson ve los dos lados. Llama a los altos resultados del CSAP como “alentador”, pero, como socia principal para el Fideicomiso Educativa, no culpa a los padres y la comunidad por ser impaciente”.
“Si esto fuese el otro lado del debate, estaría dando empujes para resultados más rápidos para mis hijos”, dijo Robinson, quien ha trabajado con muchas de las maestras en la escuela. “No iba a esperar…No creo que el sistema educativo se cambia por sí mismo sin alguna agitación extranjera.”
Se puede comunicar con la escritora Allison Sherry al número 303-820-1377 ó al asherry@denverpost.com.






