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Si los 12 días de fama de John Mark Karr no consiguieron nada, por lo menos forzó a los padres de familia a confrontar la facilidad con la que los extraños se acercan a los niños.

“A nadie le gusta pensar sobre esto. Es por eso que contamos con estos grandes casos para llamar la atención de los padres,” dice Parry Aftab, una abogada de privacidad del Internet y considerada una de las expertas más importantes de la nación en cuanto a seguridad del Internet para las familias.

Ciertamente, ella dice, la mayoría de los niños están seguros contra casos de asesinatos, secuestros, y acosos sexuales, que son lo que los padres temen más. Esos crímenes pueden arrebatar los titulares pero continúan siendo extraordinariamente raros.

Eso no significa, sin embargo, que los niños de ahora están aislados. De hecho, es todo lo opuesto.

Los expertos están profundamente preocupados por el fácil acceso que tienen los extraños, incluyendo pedófilos, a los niños. Ellos están igualmente preocupados por las lagunas jurídicas que existen en los registros de delincuentes sexuales y los chequeos de antecedentes que están diseñados a mantener a estos predadores a raya.

Hace dos semanas, Hesh DiGuiseppi, quien dirige un campamento vacacional de computación y un programa después de la escuela para niños de edad primaria, comenzó a llamar a cada uno de los padres de los niños que habían participado en su clase la primavera y verano pasados.

“No estoy segura si han visto las noticias…” comenzó ella, su voz temblando.

Uno de los maestros que ella había empleado, Michael David DiPalma, fue arrestado en Lakewood y acusado de asaltar sexualmente a un niño de 8 años durante uno de sus programas. DiPalma encara cinco delitos graves y un delito menor en el caso.

DiGuiseppi, madre de un niño de 8 años cuyo maestro era DiPalma, urgió a todos los padres a hablar con sus hijos para asegurarse de que nadie más había sido lastimado.

“Fue muy difícil,” dijo de las 60 llamadas que tuvo que hacer, “pero los padres tenían derecho de saber.”

Algunas veces, sin embargo, los padres simplemente no saben.

Una encuesta de jóvenes de 13 a 17 años la primavera pasada reveló que al 71 por ciento se les había acercado un extraño o habían recibido un mensaje personal por el Internet de alguien que ellos no conocían. Sólo el 18 por ciento avisó a sus padres.

La misma encuesta mostró que a la mitad -45 por ciento- les habían pedido información personal, como su verdadero nombre o que escuela asistían. Cerca del 40 por ciento admitió el continuar con la conversación. Casi un tercio consideró reunirse con el extraño cara a cara; 14 por ciento admitió hacerlo.

La encuesta fue conducida por Cox Communications para el Centro Nacional de Menores Perdidos y Explotados (Nacional Centers for Missing and Exploited Children.)

Ernie Allen, director del centro en Alexandria, Virginia, se pregunta si esas cifras podrían ser aún más altas.

Recientemente el habló ante una clase de estudiantes de una escuela secundaria en Illinois y les preguntó cuantos habían sido contactados a través del Internet por alguien que ellos no conocían. Todos levantaron su mano. Cuando se les preguntó cuantos les avisaron a sus padres, ninguno alzó la mano. La mayoría tenía miedo de que sus padres les cortaran el acceso al Internet.

Aftab dice que parte del problema es que muchos padres no comprenden completamente la tecnología que sus hijos aceptan.

“Los padres sólo saben de los riesgos a los que ellos fueron expuestos de niños, ella indica.

Si alguna vez el computador fue visto como un televisor, ahora debe ser visto como un teléfono. Los padres no se dan cuenta que el Xbox o el juego Runescape de su hijo tiene la capacidad para chatear o que el perfil de sus hijas en Myspace.com está siendo regado por personas que ellos nunca permitirían entrar a su hogar.

“Yo trato de decirles a los niños que el muchacho simpático de 14 años con el que están chateando tal vez no sea simpático, tal vez no tenga 14 años y tal vez no sea un muchacho,” dijo Aftab.

Así como el Internet ha ligado a personas con intereses similares a través del mundo entero, ha hecho lo mismo para los pedófilos.

Allen dice que se ha creado un sistema completo de ciberespacio con lugares de chateo y grupos de discusión, en los cuales pedófilos pueden intercambiar historias de sus encuentros sexuales o discutir estrategias de cómo ganar acceso a niño en las escuelas y campamentos vacacionales.

Incluso ha surgido un lenguaje llamado “pedo-speak,” ella indicó.

Aún cuando no se sabe si las discusiones son reales o fantasías, Allen se preocupa de que estas les de más ímpetu a sus miembros.

“Eso refuerza su sentido de normalidad,” dice ella.

En el caso de Karr, sospechoso por la muerte de JonBenèt Ramsey antes de que los exámenes de ADN lo absolvieran la semana pasada, los correos electrónicos que el ex maestro envió explicaban detalladamente su amor por niñas menores de 8 años.

La policía agrega que los pedófilos muchas veces parecen estar un paso más adelante de la ley cuando se trata de evadir detección.

“Las personas peligrosas son escurridizas de no creer,” dice Lance Clem, un portavoz de la Agencia de Investigación de Colorado.

En el caso de DiPalma, DiGuiseppi le pidió un chequeo de antecedentes de huellas digitales antes de emplearlo, asumiendo que la información era a nivel nacional. No lo era. Solamente después de su arresto aquí supo que había sido condenado en Nuevo México en 1999 por cargos similares, incluyendo asalto sexual a un menor.

Estos cargos fueron luego reducidos, y fue puesto en libertad condicional, de acuerdo con los registros de Nuevo México. El vino ha Colorado luego de completar su libertad condicional y fue empleado por Computer Tots/Computer Explorers este año.

Pero el chequeo de antecedentes de huellas digitales que DiGuiseppi pidió sólo investigó en Colorado. De acuerdo con el CBI, pedidos para chequeos de antecedentes en el ámbito nacional sólo pueden ser hechos por la persona que está siendo investigada, no por los probables empleadores. La excepción ocurre sólo si el solicitante está aplicando directamente a una escuela de distrito.

Clem especuló acerca de que el cargo reducido tal vez haya hecho a DiPalma exento del registro de ofendedores sexuales en Nuevo México.

“Parece que las personas pueden simplemente ir de estado a estado,” dijo DiGuiseppi. “Es espeluznante.”

Se puede comunicar con la escritora Jenny Deam al 303-954-1261 o al jdeam@denverpost.com.

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