
Raúl Gómez-García no es el “monstruo,” “animal” o el “asesino de sangre fría de policías” que los fiscales describieron, así lo argumentaron los abogados de defensa en la conclusión de su juicio de siete días.
“Hizo algo terrible. Los resultados fueron horribles”, dijo el abogado Fernando Freyre en argumentos de clausura el jueves. El jurado obtuvo el caso tarde el jueves.
Cerrando un testimonio de toda una semana, Gómez-García admitió que cuando él fue al Salón Ocampo el 8 de mayo del 2005, su único propósito era disparar a los oficiales de policía de Denver en la espalda.
Bajo un contra-interrogatorio implacable por el fiscal de Denver Bruce Levin, el trabajador de restaurante de 21 años de edad testificó que fue ridiculizado por sus amigos después de que el detective Donald Young lo expulsó a la fuerza del salón un poco mas temprano esa noche.
Cuando volvió, dijo Gómez-García, “quería avergonzarlos de la misma manera que ellos me avergonzaron a mí”.
Young y su compañero, el detective Jack Bishop, proveían seguridad en el salón, 1733 W. Mississippi Ave. A pesar de la devastadora contra-interrogación, Gómez-García mantuvo que el solo quería lastimar a uno de los oficiales.
Dijo que estaba seguro que sus chalecos antibalas los protegerían. Bishop llevaba un chaleco antibalas; Young no.
“Traté de dispararles para que no murieran”, le dijo a Levin.
Pero Levin le respondió: “Les disparó cuando se encontraban indefensos”.
“Si, estaba disgustado y no pensé en las consecuencias”, dijo Gómez-García.
Gómez-García había asistido a una fiesta de bautizo en el salón con su esposa de unión libre, Sandra Rivas, y su bebé. Salió momentáneamente y quiso volver a ingresar. Pero Young le negó la entrada a Gómez-García. Seguido por una disputa donde Young tomó a Gómez-García por el brazo y cuello y lo acompañó fuera de la propiedad.
Despues, el grupo de amigos de Gómez-García lo ridiculizaron acerca de lo que había pasado y le preguntaron que iba a hacer al respecto.
Volvió, y disparó a los dos oficiales, matando a Young e hiriendo a Bishop.
En sus argumentos de clausura a los miembros del jurado, Levin dijo que la justicia requería que declararan a Gómez-García culpable de asesinato en segundo grado e intento de asesinato en primer grado.
“Estuvo dispuesto a tomar dos vidas inocentes porque se sentía avergonzado en frente de sus amigos”, dijo Levin. “Está mal, simplemente está mal que tengamos que estar aquí. Estaba tratando de obtener respeto de sus amigos. Es algo trágico”.
Pero Freyre dijo que Gómez-García nunca quiso matar o intentó matar a los oficiales.
El jurado tomó el caso un poco después de las 4:00 p.m. y deliberó en menos de una hora.
Las deliberaciones se esperaban resumir hoy temprano.
Se puede comunicar con el escritor Howard Pankratz al numero 303-954-1939 o en hpankratz@denverpost.com.



