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Raúl Gómez-García fue declarado culpable este viernes de asesinato en segundo grado por la muerte del detective Donnie Young de la policía de Denver e intento de asesinato en segundo grado por balacear al compañero de Young.

Enfrenta hasta 48 años en prisión por la convicción en la muerte de Young y 32 por herir al detective Jack Bishop.

El abogado de distrito de Denver, Mitch Morrisey dijo que buscará la pena máxima de 80 años cuando Gómez-García sea sentenciado el 25 de octubre.

Fue una ocasión emocional para Kelly Young, la viuda de Donnie Young, quien lloró por aproximadamente 20 minutos antes de que Gómez-García fuera traído hacia la corte para el anuncio del veredicto. Después del veredicto, expresó un inmenso alivio.

“Estoy satisfecha con el veredicto. Estoy contenta de que ya haya terminado”, dijo Young. “Estoy contenta de que hayan llegado a una decisión hoy”.

“Esto no va a devolverlo (Donnie). Estoy segura de qué mañana voy a despertar y no me voy a sentir mejor de como me siento hoy. Pero al menos sé que esta parte se acabó, y ahora podemos empezar a sanar la herida. Ha sido muy difícil empezar el proceso de sanado con todo esto sobre nuestras cabezas”.

Justo después de que los veredictos fueran leídos a las 5:00 p.m., siguiendo más de siete horas de deliberación por el jurado, Kelly Young y Bishop se abrazaron.

Bishop, quien lloró mientras testificaba durante el juicio, le dijo a Kelly Young que “básicamente obtuvimos por lo que venimos”.

“Obtuvimos un veredicto de culpable en dos cargos. Raúl Gómez-García nunca saldrá de la cárcel; se pudrirá en su celda”, dijo Bishop. “Y esa era mi meta -verlo en los EE.UU.”

“Dije, ‘nunca olvidaré Donnie, y nunca olvidaré a tu familia'”, dijo Bishop que le dijo a Young.

Gómez-García, de 21 años, admitió que hizo los disparos que mataron a Young e hirieron a Bishop el 8 de mayo del 2005, mientras los oficiales proveían seguridad en el Salón Ocampo, 1733 W. Mississippi Ave. Gómez-García, un inmigrante ilegal, huyó hacia México, donde fue arrestado el 4 de junio del 2005.

Dijo haber querido asustar a los oficiales después de que le negaron la entrada a una fiesta, pero dijo que no quiso matarlos.

Alegaba que creía que ellos llevaban puestos sus chalecos antibalas y que resultaría solo en lastimarlos no matarlos.

Pero el jurado dijo no haber creído esa historia.

“Cuando subió al estrado, obviamente esa fue la primera vez que escuchamos algo acerca de eso”, dijo el jurado Ben DeWitt. “Ultimadamente, porque no hubo algún otro testigo que corroborara que un chaleco antibalas fuera mencionado del todo, simplemente no pudimos aceptar ese testimonio de él”.

DeWitt dijo que otros factores que conllevaron al veredicto fueron el número de disparos que García hizo y el hecho de si fue dirigido hacia el torso de los oficiales.

La jurado Mara Fielding-Purdy dijo que el jurado entregó veredicto de intento de homicidio en segundo grado en los disparos hacia Bishop en vez de intento de homicidio en primer grado -lo cual era lo que los fiscales esperaban- porque el jurado no sintió que Bishop era el blanco. Dijo que el jurado sintió que el odio de Gómez-García iba dirigido a Young.

“Honestamente creemos que no estaba tratando de asesinar a Jack Bishop y que Jack Bishop se encontraba en el lugar equivocado”, dijo Fielding-Purdy. “Batallamos demasiado con eso. Pensamos que fue más allá de imprudencia; y simplemente no pudimos llevarlo un paso mas adelante. Simplemente no pudimos creer que quería a Jack Bishop muerto”.

Fielding-Purdy dijo que, a pesar del veredicto, su corazón va hacia Gómez-García.

“Fue muy humano hacia mí, y eso fue difícil”, dijo ella, “fue difícil verlo llorar por su esposa e hijo. No es un monstruo. Hizo una terrible decisión bajo ira. Fue simplemente una lastima”.

Durante el juicio, los fiscales Tom Clinton y Bruce Levin dijeron al jurado que la evidencia en contra de Gómez-García era irrefutable.

Bishop dijo que el ser emboscado ha cambiado su vida por siempre.

“Estoy muy enojado porque en mi línea de trabajo siempre se encuentra uno en estado de paranoia por lo que hay detrás de sí”, dijo Bishop. “Y ahora después de esto, me siento aún mas paranoico. He tenido que cambiar la manera en que pienso en ciertas ocasiones y como accedo en ciertas cosas”.

Su esposa, Diane, quien sostuvo la mano de su esposo mientras los veredictos eran leídos, dijo que no quiere que su esposo deje de ser policía.

“Tiene nueve vidas”, dijo riéndose. “Así de que aun estamos usando unas de esas vidas. El no cambiaría de parecer y hacer cualquier otra cosa. El adora ser policía, es bueno en su trabajo, y el sale a apoyar y ayudar a la ciudad de Denver todos los días”.

“Estoy muy orgullosa de él, orgullosa de Donnie. Desearía que Donnie estuviera aquí”, dijo, llorando.

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