
El teniente de el departamento de bomberos de Denver Richard Montoya, quien fue sorprendido en una casa incendiándose justo 15 turnos antes de jubilarse, murió por complicaciones a causa del humo que inhaló, y no de un ataque al corazón como inicialmente se había sospechado, según el reporte de la autopsia obtenido el lunes.
Montoya, de 61 años, también sufrió daños cerebrales debido a la falta de oxigeno, dice el reporte, notando que es posible que su mascara pudiera haberse abierto durante el incendio del 14 de mayo.
La autopsia no dice cuanto tiempo pasó Montoya sin oxígeno o cuanto tiempo les tomó a sus compañeros para rescatarlo cuando se dieron cuenta de que había caído.
Montoya se encontraba en una habitación en un segundo piso que se encontraba completamente oscuro del humo cuando decidió decirle a su equipo que saliera por la escalera.
“Fue una escena violenta,” dijo el teniente de bomberos, Phil Champagne. “En un ambiente hostil, una mascara puede salirse en segundos.”
En la oscuridad, Montoya entró en una recamara en donde los investigadores creen que un colchón que se encontraba recargado contra la pared le cayó encima tumbándole la mascara.
Reportes iniciales decían que el colchón probablemente había caído del ático por el techo, pero Champagne dice que probablemente ya se encontraba en la habitación.
Un dispositivo que llevaba Montoya consigo se encendió, señalando que no se había movido por aproximadamente 30 segundos. Su equipo escuchó la alarma e inmediatamente volvieron por él. Los bomberos lo llevaron hacia afuera, donde fue resucitado por paramédicos.
Montoya murió una semana después en el Centro Médico de Denver.
Un reporte del departamento que contiene una línea de tiempo describiendo los eventos se espera en unos días.
Sin embargo, Champagne dice que una investigación preliminar indica que los compañeros de Montoya lo sacaron de la casa de 2 a 7 minutos.
Dependiendo del peso y otros factores físicos, una persona puede sucumbir en tres a seis minutos, dijo Champagne.
Niveles elevados de monóxido de carbono fueron encontrados en la sangre de Montoya, y tenía hollín en su vía respiratoria, decía la autopsia.
En el momento que murió, hubo especulación sobre si había tenido un ataque cardiaco porque su corazón paró dos veces rumbo al hospital. Pero no hubo evidencia de cualquier daño al corazón.
El reporte de la autopsia también confirmó lo que el departamento sostenía acerca de que se encontraba en excelente condición antes de el incendio.
Una investigación federal en la muerte de Montoya está siendo conducida por el Instituto Nacional para Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), y se espera que un reporte sea completado antes de fin de año, dijo el vocero de NIOSH Fred Blosser.
Raquel Gutiérrez de 16 años sufrió quemaduras en el incendio y fue rescatada por los bomberos. Su hermana, su madre y su abuela también se encontraban en la casa pero escaparon ilesas.
La madre de Gutiérrez, Cindy Maestas, dijo que una vela que encendió con propósitos religiosos cayó de la mesa causando el incendio.
Se puede comunicar con la escritora Felisa Cardona al numero 303-954-1219 o en fcardona@denverpost.com.



