Peregrinos del arte se juntaron en el patio y duraron parados en filas largas en el sol matutino de sábado, esperando finalmente entrar al edificio el cual muchos de ellos votaron su existencia hace siete años.
Y entonces, un poco después de las 10:00 a.m., el director del museo de arte de Denver, Lewis Sharp, anunció que el museo estaba abierto. Y los peregrinos se juntaron dentro del rompecabezas del tamaño de un dragón, el choque plateado de barco y un iceberg. Algunos tomaron la mano del arquitecto del nuevo edificio, Daniel Libeskind, y le agradecieron, posando para fotos con él y tomando autógrafos en boletos del museo.
“Esto es un sueño hecho realidad,” dijo Libeskind, todo rubicundo, de botas de vaquero un poco después de que la gente empezara a verterse hacia su creación.
El edificio Frederic C. Hamilton, dijo el, “evoca el sentido de maravilla en arquitectura y arte. Es una contribución a una ciudad. Es parte de las vidas y emociones de la gente.”
El proyecto “abrumó” a la pintora de Westminster, Jasmine Dillingham, de 29 años.
“Me siento mareada,” dijo ella mientras estaba parada en una pequeña habitación dominada por figuras como de caracoles de cerámica pegadas a una pared inclinada. “Hay tanto trabajo de muchos artistas famosos aquí. Puedo ver las pinceladas.”
Los grupos del sábado de apertura la animaron, dijo ella.
“Tanta gente se junta para un partido de fútbol americano, pero, ¿para cultura y arte? Me da felicidad por el mundo.”
David Beldus, de 73 años, condujo desde Estes Park para la apertura porque “esto es especial.”
“El arte es cultura,” dijo el maestro jubilado y paracaidista de la guerra de Corea. “Nos dice de las magnificas habilidades de la gente para representarse a sí mismos y a otra gente.”
Se espera por lo menos 15,000 personas en el edificio entre el sábado por la mañana y las nueve de esta noche, un periodo de 36 horas en el cual el museo no cerrará, y la admisión es gratis. Boletos están disponibles en el museo.
Sara Long, de 29 años, una niñera ecuatoriana viviendo en Arvada, felicitó a Libeskind cuando entró y pasó unas cuantas horas caminando por las galerías y caminando de arriba para abajo en las serpenteantes y escaleras desorientados.
“Aquí todo flota,” dijo ella. “Es pesado pero está flotando. Se mueve.”
Fue bastante para Scott Yeager, de 41 años, un artista de Nueva Jersey quien planea mudarse de vuelta a Colorado. Trajo a su familia para la apertura.
Le gustó la nueva adición, pero pensó que todas las paredes solas e inclinadas eran un desperdicio de espacio. Después de aproximadamente una hora, caminó hacia el museo original, el cual está conectado a la nueva ala por un puente sobre la calle 13.
“Se siente más a gusto acá,” dijo, examinando una exhibición de arte americana india.
Dos horas después de la apertura, Sharp había ya vagado hacia el edificio original, donde estuvo parado un rato admirando una exhibición de fotografías de puertas.
“Existen personalidades diferentes y experiencias espaciales implícitas en todo el museo ahora,” dijo. Los visitantes pueden estar “en un edificio tan radical como el edificio Hamilton, y ¿después tener una suite de galerías tan tradicional como esta? No le da a uno fatiga de museo.”
Se puede comunicar con Douglas Brown en el numero 303-820-1395 o en djbrown@denverpost.com.





