Si no fuese por la Clínica Tepeyac, la señora Molina, una madre soltera con tres hijos sin seguro, que no habla inglés, pudiera no haber sido diagnosticada con cancer de pecho tan temprano.
Marta y Baldemar, también residentes del barrio que rodea la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, son pobres, pero cuando sus niños están enfermos, quieren ayuda, no una actitud. Por eso es que la pareja se encuentra muy agradecida con los doctores, enfermeras y otros profesionales médicos por su cuidado sin críticas.
Estos pacientes, de los cuales su nombre completo no se utiliza para protejer su privacidad, y muchos más consideran la Clínica Tepeyac un regalo del cielo.
El cual, de alguna manera, no debería ser una sorpresa. La Clínica Tepeyac se encuentra en una casa de la calle Kalamath en donde la santa Madre Frances Cabrini encontró a dos niños abandonados en su puerta. Los niños fueron los primeros residentes de un orfanato que la Madre Cabrini operó por muchos años en el norte de Denver.
La idea de una clínica de bajo costo, culturalmente amigable en el norte de Devner vino en 1994 después de que un grupo de párrocos dirigidos por Jim García, condujeron una encuesta que mostró que la población sin seguro médico, empobrecida de la cual la mayoría no hablaba inglés, no tenía a donde acudir.
Las tropas de García tomaron lo que el director ejecutivo de la Clínica Tepeyac, David Lack, describe como “una casa vieja destruída que debería haber sido clausurada y derrumbada” y la transformó, en una casa de 1,000 pies cuadrados con dos cuartos de examinación. La Clínica Tepeyac se abrió en 1995.
Hoy en día, dice Lack, la Clinica Tepeyac sirve a aproximadamente 6,000 pacientes por año y tiene un presupuesto de $900,000. La agencia está buscando fondos en la campaña de el Denver Post y Rocky Mountain News de Temporada para Compartir.
“En cualquier semana,” agrega, “tenemos de 80 a 100 lugares para citas disponibles y cuatro veces mas en peticiones.” A los pacientes se le piden que paguen $10 por visita; las recetas cuestan $3 por un suministro de 30 días.
A mediados de noviembre, la Clínica Tepeyac se cambiará al barrio Globeville. “Tendremos tres veces el espacio, siete cuartos para el exámen médico, una sala de conferencias de buen tamaño, laboratorio, farmacia, espacio administrativo, cuartos de doctores y una sala que podrá tener a 25 personas,” dijo Lack.
El emplazamiento actual se convertirá en un centro comunitario con un cuarto de exámen médico para acomodar vacunas y clinicas de inmunización infantíl y días de mamografías móviles.
La voluntaria de mucho tiempo de la Clínica Tepeyac, Ann Shumacher, una monja y doctora, será contratada como la primera doctora pagada.
La Clínica Tepeyac, dice Lack, ha sido “bendecida con muchisimos milagros y la filantropía de la comunidad médica no es la menor de ellos. Los doctores, después de pasar un día en sus propios cuartos de examen, vienen aquí y pasan otras tres o cuatro horas con nosotros. Los hospitales donan equipo usado y uno de nuestros compañeros de fondos nos ayuda a poder hacer hasta 600 mamogramas gratis por año.”
Aun así, agrega Lack: “Somos la red de seguridad que existe debajo de la ya existente red de los proveedores. Si no fuese por nosotros, mucha gente no tendría a donde ir.”
Se puede comunicar con la editora social Joanne Davidson al numero 303-809-1314 o al jdavidson@denverpost.com.





