Durante los últimos dias de vida de Don Ciancio, su apegada familia se amontonaron en un cuarto de espera de un hospital, alistándose para lo inevitable.
Fue durante esos momentos que Don Jr. hizo una propuesta -una idea que inmediatamente juntó a los miembros de familia que sabían que su amado patriarca se estaba yendo.
“¿Porqué no darle de comer a los indigentes el Día de Gracias?” sugirió Don Jr.
El señor Don Ciancio, o “Mr.C” a sus amigos, siempre quizo hacer un festín para los indigentes en su restaurant de Thornton, pero siempre estuvo muy ocupado, los cuales incluían compromisos del consejo escolar del condado Adams.
Consiguiente a la muerte del señor Don en septiembre, la familia casi se dio por vencida en sus planes de alimentar a los indigentes -simplemente era demasiado.
Pero el jueves, la familia de Don Ciancio -cinco hijos, tres yernos, y ocho nietos, más su viuda, Diane- se juntaron y lo honoraron al darle de comer a más de 300 en el restaurant de Don Jr. en Westminster.
“Si estuviera aquí, andaría caminando alrededor con sus manos en las bolsas traseras, diciéndole a la gente que hacer,” dijo Donna Charbonnier, la hija de Ciancio y socia del restaurant en el campo de Golf Hyland Hills.
En vez, ese trabajo le correspondió a Don Jr., quien sirvió mas de 220 libras de pavo, 420 rebanadas de tarta y 28 galones de helado, el cual incluyó un sabor de menta-sabor de dulce.
“Le digo a la gente que no me importa cocinar para 400 personas. Ya estoy acostumbrado,” él dijo. “Limpiar para 400 personas -esa una historia diferente.”
Todo el trabajo del día benefició a familias servidas por el proyecto Tenga Corazón, una organización de Westminster que sirve a niños necesitados y sus familias.
Debbie Smith, quien se encarga de la caridad, dijo que la gente a veces se olvida de que la pobreza prolifera en las recámaras de las comunidades de Denver.
“La gente piensa que no hay familias viviendo en autos en Westminster, pero los hay,” ella dijo.
Otra alimentación por primera vez
En Aurora, otra cena de Día de Gracias por primera vez tomó lugar en el restaurant Smokey Jackson’s BBQ en la avenida Alameda.
Diferente a los Ciancios, quienes planearon su festín por meses, la idea de alimentar a los indigentes se le ocurrió al dueño Ernie Colter hace solamente dos semanas.
Aun así, Colter y su equipo de voluntarios pudieron hacer una buena cena de Día de Gracias el jueves. Entre la buena comida se encontraban dos tipos de pavo -ahumado y freído- relleno, ejotes, bollos y diferentes tipos de tarta. A solo 30 minutos de abrir la linea de buffet, los empleados de Smokey Jackson s había alimentado a aproximadamente 100 personas.
“Siempre había querido hacer algo por los indigentes, y el restaurant nos dejó hacerlo,” dijo Colter, quien abrió Smokey Jackson’s con sus socios hace aproximadamente un año.
Para hacer a la gente saber, Colter trabajó con ministros locales, incluyendo Dwayne Johnson de Mean Street Ministry, quien trabaja con familias viviendo en moteles en la avenida Colfax.
“Existe tanta necesidad,” dijo Johnson. “Cada semana, veo familias batallando.”
Johnson invitó a Samantha Smith y su hijo de 3 años, Keyshawn, a la cena a Smokey Jackson’s. Los Smiths viven en el Motel Dunes en la avenida Colfax.
“Esto es absolutamente maravilloso,” dijo Smith, pausando momentaneamente para decirle a Keyshawn que se comiera su cena. “La gente que nos abre sus corazones -es maravilloso.”
Alrededor del area de Denver, voluntarios alimentaron a los necesitados. Entre aquellos dando de comer se encontraban el Salvation Army, Voluntarios de América, Urban Peak y Rosa Linda’s Mexican Cafe.
“No tenía mucho, pero tenía más que la mayoría,” dijo Rosa Linda Aguirre, describiendo los dias de cuando el cafe empezó a alimentar a los indigentes. “Si todo lo que podía ofrecer a los necesitados en mi comunidad era arroz, frijoles y chile, estaba determinada a hacerlo.”
De nuevo en el restaurant en Hyland Hills, la familia despachó a un par de adolescentes con letreros que decían “Ciancio’s” a pararse cerca de el bulevar Sheridan para ayudar a dirigir a familias hambrientas al festín.
Dentro, voluntarios estaban listos con cucharas. Y cerca del bar, uno de los sueters favoritos de el señor Don había sido colgado de su silla favorita.
Y Donna, Don Jr y el resto del clan Ciancio hacian planes para el próximo año.
“Más publicidad, más letreros….haremos todo eso,” dijo Don Jr. “Pero no veo ninguna razón por la cual no podamos alimentar a 1,000 personas.”
Donna dice que está impresionada por la ambición de su hermano.
“Es igual a mi padre,” ella dijo.
Se puede comunicar con Kim McGuire llamando el número 303-954-1240 o en kmcguire@denverpost.com.



