Mientras que la mayor parte del mundo está tratando de buscar alguna manera para poder dormir un poco más, los jugadores de hockey están muy ocupados durmiendo para darse cuenta de nada. Esto se da especialmente en los días cuando hay partidos, cuando los Avalanche y los otros 29 equipos del NHL se convierten en los mejores siesteros.
En un deporte caracterizado por tradiciones, la siesta en el día del juego es una de las cosas que forma parte de esa tradición. Entre la 1-4 p.m. el día de un juego de los Avalanche, lo más seguro es que todos los jugadores estén durmiendo profundamente. No todos los jugadores saben cómo o por qué ellos se volvieron tan adeptos a tomar una siesta a la mitad de día, pero lo son.
“En realidad, creo que para nosotros es una manera de igualarnos con el sueño perdido,” dijo el veterano defensa de los Avalanche, Ken Klee. “Usualmente luego de los juegos uno está con tanta energía, que no se puede ir a la cama sino hasta 2, 3,4 de la mañana. Me gustaría decir que me he adelantado en mi tiempo de descanso, pero algunos de mis compañeros no pueden dormir el día después del partido; por lo que el mejor tiempo para recuperar esas horas extra de sueño es en la tarde.”
Cualquiera que se junte con los jugadores del NHL, sabe que no debe molestarles en la tarde del día en que tienen un partido. Si es que el jugador está casado y tiene hijos, y si es el partido es en casa; la esposa y los hijos deben haberse acostumbrado ha hacer las cosas de una manera silenciosa. Cuando están de viaje, el personal del hotel sabe que solamente debe pasar las llamadas de emergencia, a las habitaciones de los jugadores. Ellos saben que tendrán que enfrentar a un jugador muy molesto -y un equipo- si es que ellos fallan en hacerles despertar a la hora requerida.
“Una vez en la universidad, no recibí mi llamada para despertarme. Me perdí la reunión de pre-juego y no pude jugar esa noche,” dijo el central de los Avalanche, Tyler Arnason. “No estuve muy contento cuando me desperté.”
Algunos jugadores, tales como el defensa de los Avalanche, Patrice Brisebois llevan consigo un reloj alarma en caso de emergencia. Algunos reciben una llamada para despertarse de una manera natural -los ronquidos de sus compañeros.
“Ay Dios mío, por cerca de seis años mientras estuve en Montreal, tuve que escuchar a Benoit Brunet roncar como usted no se imagina,” dijo Brisebois. “Durante el día y en la noche, él siempre ronca. Pero él fue como un hermano para mí. No pedí un nuevo compañero.”
Antti Laaksonen si pidió un cambio, cuando el jugó con los Minnesota Wild.
“Marian Gaborik fue mi compañero cuando el vino al equipo, y él roncaba fuertemente,” dijo Laaksonen. “Yo fui al equipo y les dije que esto va a dar resultado.”
Bajo el nuevo contrato colectivo, los jugadores veteranos tienen la opción de tener su propia habitación cuando están viajando. La mayor parte de ellos acepta esta opción, sabiendo que ellos tendrán más paz y tranquilidad cuando llegue el tiempo de tomar su siesta. La mayor parte no necesita ayuda para caerse dormido, aun cuando Klee dijo que él utiliza una máquina de ruido blanco de Sharper Image.
“Eso y tapones para los oídos,” dijo Klee. “Yo empecé a usarlos cuando tuve hijos. Es muy difícil dormir cuando los bebes están lloriqueando toda la noche. Luego tuve un compañero en Toronto, Gary Roberts, que era un roncador, allí si tuve que usarlos. El era como un tren de carga.”
El establecer un rutina para dormir es la mejor manera de conseguir hacerlo; de acuerdo con alguno expertos en sueño. Precisamente allí radica el secreto para los jugadores de jockey: sus vidas están regimentadas cada minuto, especialmente cuando están viajando.
“Nosotros vivimos vidas de rutina,” dijo el alero de los Avalanche, Andrew Brunette. “Cuando usted está acostumbrado todo el tiempo a dormir a la 1 de la tarde, es muy fácil acostarse a dormir a esa hora.”
Arnason comparte su cuarto con el defensa Brett Clark, cuando están viajando. El está agradecido de que Clark duerme calladamente; así como también lo está Laaksonen con su compañero de cuarto Ossi Vaananen. Laaksonen tienen tres hijos, incluyendo un bebé de menos de 1 mes de edad. Para él, una habitación de hotel puede ser la cosa más hermosa.
“Yo me aburría en mi habitación, pero ahora sólo cierro las cortinas y me duermo,” él dijo. “Me da pena de aquellas personas que tienen problemas para dormir. Definitivamente ese no es mi caso.”
Se puede comunicar con el escritor Adrian Dater llamando al número 303-954-1360 o al adater@denverpost.com.



