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Con Tom Tancredo peleando con el gobernador de Florida, Jeb Bush, sobre si Miami se parece a un país del tercer mundo , ya es tiempo de quitar el polvo de los archivos.

En la vispera de Navidad 2005, el entonces jefe de personal de Tancredo, Jacque Ponder, me envió un mensaje electrónico con el título sarcástico “disfrute”. Ponder estaba reaccionando a una columna que yo había escrito una semana antes. En ello, cité a un hombre quien había llamando a Tancredo alguien quien es “visible, pero no influyente”.

“Creo que necesitas leer esto”, dijo Ponder en su mensaje.

Adjuntado con el mensaje fue una historia en la portada del diario New York Times, titulado, “Capitol s Pariah on Immigration is Now a Power (El Paria del Capitolio sobre la Inmigración Ahora es un Poder)”. Habia redactado de cómo el congresista del Sexto Distrito de Colorado, se habia convertido de una persona non grata a un jugador nacional sobre el debate de inmigración. El diario Times escribió la historia porque la Cámara de Representantes -siguiendo el ejemplo de Tancredo- acababa de desafiar el presidente George W. Bush sobre la reforma de inmigración.

El tiempo aun dirá exactamente en lo que se puede convertir Tancredo. Pero en este punto, casi un año después, la esfera de influencia de Tancredo no se extiende ni lo lejos de que antes era.

Sigue siendo el mas querido entre los nativistas mas ricos y nadie mas.

“Su tema -la inmigración- se fue al garete durante los comicios de medio plazo”, dijo Larry Sabato, director para el Centro de Políticas para la Universidad de Virginia.

Sabato habló conmigo el jueves durante un descanso en una conferencia de democracia americana en Washington. Acababa de concluir una discusión en donde Fred Barnes, el comentarista conservativo del Weekly Standard y el Noticiero Fox, había echado la culpa a Tancredo, por su nombre, por haber costado a los republicaos las mayorias en ambas cámaras del Congreso.

Su descripción de Miami como un “país del tercer mundo” ya que viven allí muchos extranjeros pobres que no hablan inglés, no hizo nada mas que incrementar su influencia entre su base de xenófobos.

Jeb Bush, el hermano republicano del presidente, ahora está enojado, ademas de una congresista conservativa y republicana del sur de la Florida. Tancredo podría profesar el poner la pureza ideológica antes de las políticas. Pero el tema es si Tancredo es, o puede ser, “un poder”. Ahora dicen que no, por virtualmente cada medida empírico.

En el corriente dominante, los americanos moderados vociferaron en noviembre. Aquí es lo que dijeron aquellos fuera del distrito de Tancredo:

El Tommy Una Nota ya no es una influencia -si es que una vez lo fuera. Perdieron al menos tres candidatos del Congreso a quienes brindó su favor. Hoy en día, él no es un miembro de un partido mayor, sino que se queda al borde de la minoria.

La reforma de inmigración comprensiva, incluyendo una vía hacía la ciudadanía para los indocumentados trabajando en los EE.UU., se aprobará en la Cámara por el resultado de los comicios de medio plazo. Ya se ha aprobado en el Senado -y fue así aun cuando los republicanos compusieron la mayoría.

Tancredo se hace como si aun se presentará como el nominado para la candidatura presidencial republicano del 2008. Deje que lo haga ya que su propio partido le aplastará como una avispa en un picnic.

Una carrera presidencial independiente solamente será simbólico. El único impacto posible de Tancredo será para quitar votos del candidato republicano.

Mientras tanto, el sueño de Tancredo de ser un senador estadounidense en Colorado es solo eso -un sueño. Los votantes del estado acaban de elegir a un gobernador moderado y demócrata, quien favorece la reforma de inmigración comprensiva. Los votantes re-eligieron demócratas moderados para ocupar las mayorias de ambas cámaras de la legislatura.

Si el senador Wayne Allard no busca en ser re-elegido, los coloradenses a lo mejor lo reemplazará con un republicano del corriente dominante. Pero la calumnia de Miami durante esta semana aleja mas a Tancredo de los republicanos y americanos de ese corriente.

Tancredo aun puede sacar todos lo trucos que quiera. La retórica estridente “construye el reconocimiento del nombre”, dijo Sabato. “Pero mayormente, es negativo; no hace nada mas que marginalizarlo”.

Asi que el congresista debe disfrutar sus 15 minutos de fama. Pero con el debido respeto a Jacque Ponder y el New York Times, hasta que Tancredo decida a lisonjear a alguien mas que los racistas, puede decir adios a sus posiblidades de ser un poder nacional, mucho menos un presidente o hasta un senador estadounidense.

La columna de Jim Spencer aparece cada lunes, miércoles y viernes. Se pueden comunicar con el llamando al número 303-954-1771 ó enviando un mensaje al jspencer@denverpost.com.

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