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Buttersotch, an interactive toy pony, gets a smile from AnneMarie Tobler, 8, and mom Meg at a Denver Target store. Someworry that interactive toys rob kids of imagination.
Buttersotch, an interactive toy pony, gets a smile from AnneMarie Tobler, 8, and mom Meg at a Denver Target store. Someworry that interactive toys rob kids of imagination.
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¿Un celular para el bebé? Absolutamente.

¿Una computardora portátil bonita para su niño de kinder? Porque no.

Y cuando haga su lista y la revise dos veces, no se le olvide Forever Barbie y su amigo peludo, Tanner, el perro que come, mueve su cola y hace del baño. Los accesorios incluyen una propia pala para sus desechos.

¿Que niña no sueña con eso?

Esta temporada navideña, el trineo de Santa mas vale que venga con un especialista de apoyo al cliente para dar servicio a la bolsa llena de juguetes tecno-animados-automáticos que van dirigidos a los mas jovenes.

No existe mucha duda de que el grito del pasillo de los juguetes este año es el de “interactivo”.

Vendedores y fabricantes han aplicado el término a casi todos sus juguetes que los niños deben tener mientras que meten microchips en juguetes, juegos y animales de peluche para hacerlos moverse, retorcerse, decir cosas o copiar productos adultos.

Hasta los viejos clásicos como Twister y Candyland ahora vienen con DVDs para que puedan ser jugados desde la pantalla de un televisor. Existe también un oso de peluche interactivo que “lee” una historia y hace preguntas.

Es lo suficiente para que algunos expertos de desarrollo infantil se conviertan en Scrooge. Se quejan de que estos “juguetes inteligentes” le roban la imaginación a los niños.

¿Una reflección de la realidad?

Los fabricantes de juguetes dicen que la tendencia simplemente refleja el mundo propulsado por la tecnología en que los niños están creciendo. Los padres están atorados en algun lugar en medio.

Algunos dicen sentirse preocupados por lo que se ofrece este año, como el llavero para los infantes de seis meses que apenas empiezan a tener dientes, que viene con botones para entrar a un auto sin llave, o la cocina que “habla” para las niñas de 3 años que “lee” recetas de tarjetas.

Otros simplemente se encuentran confundidos por la aplicación de la tecnología.

“¿Cuanta realidad necesita un niño?” pregunta Deanna Velasquez de Englewood, de los juguetes que llevan a cabo funciones corporales.

Aun así, no importa el conflicto que tengan los padres, no ha hecho que dejen de comprar.

Considere a Butterscotch, un pony de un poco más de 3 pies de alto que se mueve la cabeza cuando se le acaricia, que gime, que mastica una zanahoria de plastico y que cuesta aproximadamente $300, la mitad del precio de uno verdadero. Butterscotch se ha estado vendiendo tan rápido como pueda llegar a los estantes de las tiendas. La equina automática se está vendiendo por casi $500 en eBay.

“De verdad odio lo que está pasando,” se lamenta Kristi Fricker, una madre de tres niños de 10, 8 y 6 años. “¿Por qué tiene todo que moverse o hacer sonidos?”

Aunque en su siguiente aliento agrega: “Acabo comprando algunas de esas cosas porque es lo que quieren y porque es lo que tienen sus amigos.”

Claro, siempre están los juguetes tradicionales, los que no pasan de moda, los que no hacen nada. Son típicamente o muy baratos o muy caros.

Pero para muchos pequeños fanáticos de Santa, esos juguetes de juego creativo no se comparan. Desde el frente de un carrito de compras, Victoria O’Hare juega con un caballo envuelto en una caja de celofán en el pasillo de los juguetes en Target.

“¿Mami, donde se le empuja al botón?” pregunta la niña de cuatro años confundida con indignación.

“No mi amor,” le contesta Eileen O’Hare, “ese no habla.”

“Me preocupo que necesite demasiada estimulación para entretenerse,” despues dice.

Bob Friedland, gerente de relaciones públicas de Toys “R” Us, dice que todo este realismo no es nada diferente a los hornos que aparecieron hace dos generaciones y que aun se venden.

El cambio más grande es que la tecnología se ha vuelto tan barata, puede ser facilmente introducida en juguetes para acaparar la atención de los niños.

Lo cual es lo que más molesta a Diane Levin.

“Son maravillosos en lo que saben hacer, pero todos estos juguetes ‘inteligentes’ no hacen inteligentes a los niños,” dice Levin, una profesora en Wheelock College en Boston quien se especializa en la niñez temprana. También es una de las fundadoras del grupo de apoyo Coalición para una Niñez Libre de Comerciales.

Se queja de que los llamados juguetes interactivos en verdad son pasivos. Los juguetes hacen todo el trabajo, dejando a los niños menos inclinados a formar sus propias historias y aventuras, lo cual los expertos dicen es necesario para el desarrollo temprano.

Levin se siente especialmente preocupada por el empuje esta temporada en tecnología en el set de pañales y tazas.

“Los infantes son la nueva industria de crecimiento,” ella dice.

Una audiencia dura, y joven

Hace cinco años, niños de prekinder eran el blanco más joven de la linea de libros interactivos LeapFrog. Este año, introdujo una línea para bebés.

Los vendedores la llaman “compresión de edad,” donde las cosas que alguna vez movían a niños más grandes se convierten en los favoritos de niños más y más jovenes.

En el mundo de hoy, los niños están pasando los juguetes a edades mas jovenes.

Simplemente preguntele a Dakota Velásquez.

Cuando hizo su lista de navidad, el niño harto del mundo incluyó solo seis cosas. Cuando le preguntó porque, Dakota contestó: “Bueno papá, no existen muchas cosas que puedan impresionar una niña de nueve años.”

Aun así, no todos los padres encuentran fallas en la moda. De hecho, algunos la adoran.

Nancy Holst, una madre de Engelwood de niños de edades 11, 5 y 3 años, llama a algunos de los jugetes electrónicos de hoy en dia, un gran crecimiento en aprendizaje. “Mi hijo aprendió sus letras por medio de LeapFrog,” ella dijo. “Entró a prekinder leyendo.”

Lorrie Browning, gerente general de Playskool, una división de Hasbro, dice que la clave es el balance. Su compañia hace los juguetes convencionales, como Play-Doh, e interactivos. Pero admite que los electronicos tienden a ser mejor mostrados en los pasillos de las tiendas.

Al final corresponde a los padres decidir lo que es apropiado, ella dice.

Asi que con la cuenta regresiva hacia navidad, Fricker, la madre de tres en Denver, dice que ha hecho sus compras de juguetes lentamente.

“Lo estoy dejando,” ella dice. Luego sonríe. “He estado tratando de convencerlos de no querer algunas cosas primero.”

Se puede comunicar con Jenny Deam llamando al número 303-954-1261 o enviando un mensjae al jdeam@denverpost.com

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