Greeley – Tras las redadas masivas de Swift, fabricas que empacan carne en Greeley y en cinco otros estados, las autoridades de inmigración presentarán un nuevo tipo de acusación en contra de los indocumentados: el robar identificación de ciudadanos estadounidenses.
Las autoridades sostienen que los trabajdores compraron o robaron los nombres y números de Seguro Social de ciudadanos y residentes legales y los usaron para conseguir empleos en las fábricas Swift en Colorado, Iowa, Minnesota, Nebraska, Texas y Utah.
“El problema es que los ciudadanos estadounidenses se han vuelto victimas por los indocumentados”, dijo Carl Rusnok, portavoz para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en el Departamento de Seguridad Nacional. “Esta es una situación en donde no solo se consigue identificación fraudulenta, sino que las identidades son robadas”.
Varios locales abogados del distrito por todo el país han intentado pelear en contra la inmigración ilegal, usando estatutos sobre el robo de identificación, imitación criminal y de falsificación. Las redades simultáneas del martes marcaron la primera vez que los agentes del ICE, trabajando en el ámbito nacional, han puesto el robo de identificación como su enfoque en la investagción de un emplazamiento mayor.
Durante la alba, los agentes federales armados rodearon las fábricas Swift en Greeley y por todas partes, juntando a miles de trabajadores, cuestionando a centenares y deteniendo un número no-determinado. En la fábrica de Greeley, los agentes cargaron trabajadores detenidos en cuatro autobuses blancos y 45 asientos y se los llevaron.
Las redadas del martes encabezó la investigación federal de 10 meses sobre el robo de identificación, en el que involucraba a trabajadores inmigrantes en Swift, con sede en Greeley.
En marzo, los oficiales federales otorgaron citaciones para 1,500 archivos de empleados y la compañía cooperó, dijo Sam Rovit, presidente y jefe ejecutivo de Swift.
“Ofrecimos hacernos disponibles para cualquier cosa ó para administrar cualquier comportamiento criminal y no podimos conseguir una reunión hasta septiembre”, dijo Rovit. “No estaban dispuestos a ayudarnos”.
Rovit dijo que los investigadores le habian dicho a la compañía que las quejas acerca del robo de identificación sometidas a La Comisión Federal de Comercio (Federal Trade Commission) se emparejaban con 170 trabajadores del Swift. Pero en las redadas del martes, él dijo, interrumpieron el trabajo de 7,000 empleados por todo el país.
“Si sabían quienes eran esas 170 personas, pudieron haber ido para detenerlos y llevarlos”, dijo Rovit. “No vemos por qué tuvieron que venir para hacer algo que fue sumamente prejudicial”.
La compañía, él dijo, nunca ha contratado a un inmigrante ilegal adrede.
No se entabló ningún cargo el martes.
A partir de hoy, algunos inmigrantes detenidos podrían ser deportados sin ser acusados de robo de identificación. Las autoridades están considerando entablar cargos criminales en contra de otras personas, dijo Rusnok. Ningún cargo fue entablado el martes.
Swift es una de las compañías de procesar carne mas grandes del mundo, con ventas anuales de $9.4 billones. Nadie ha sido cargado con un crímen en Swift. “Ceemos que no nos demandará, ni que nos darán una multa”, dijo Rovit.
Las redadas hicieron cambiar las vidas de los trabajadores y sus familias y re-encendieron el debate de inmigración desde los cercos de la fábrica hasta el Congreso.
Los padres y hermanos de trabajadores de Greeley se fueron a la fábrica después de oir sobre las redadas.
“¿Cómo debo explicar a los niños que su padre no volverá a casa?” preguntó Sara Zarate de 27 años, llorando mientras que se echó un vistazo por el cerco gris de la fábrica. Su marido, Candido, es un indocumentado de Guatemala, cuyo empleo que paga $12.20 cada hora, matiene a ellas y a sus cinco hijos.
Los cuatro autobuses, pintadas con rayas verdes en sus lados, se fueron. Zarate no sabia si su marido estaba abordo de uno, ni a donde iban.
“¿Quién me va ayudar y mis hijos este Navidad? Esperan su padre ese día”, ella dijo.
Mientras tanto, Joy Breuer, activista de Greeley, quien se opone a la inmigración ilegal, dio a las redadas una bienvenida.
Estoy a favor sobre lo que pasó hoy , dijo Breur. Necesitamos obedecer las leyes por aquí. Mucha gente dice que el pueblo se está desbaratando .
Breuer pone la culpa a la inmigración por varios problemas por todo Greeley; un sistema del cuidado de salud sobrecargado, actividad de pandillas en alza y ventas de drogas.
Los funcionarios estatales están preocupados por los daños económicos.
“Estoy preocupado de que esto afectará cómo la gente ve a nuestra comunidad -tanto por los empleadores como la gente que vienen a vivir aquí”, dijo el alcalde, Tom Selders. “Estoy preocupado de que esto se haga con respecto a los derechos civiles de la gente”.
El daño económico y humanitario infligido por las redadas del martes “ocurre cuando tenemos un Congreso huevón que se rehusa a acutar”, dijo Ken Salazar, senador del EE.UU. “Lo que ocurrió en Swift….manda una mensaje fuerte al Congreso de que debemos acutar con rapidez, asi para promulgar la reforma comprensiva de inmigración. Cuando los demócratas toman el control en enero, espero que las ocurrencias de hoy nos hará actuar”.
Un secreto todo menos abierto
Un sindicato laboral sometió un mandato en la corte poco después que comenzaron las redadas a las 7 a.m.
El uso de documentos falsificados para conseguir trabajo en Greeley y otros pueblos que empacan carne, ha sido un secreto todo menos abierto durante muchos años.
Hasta los mismos supervisores lo saben, dijo David Silva, un ex empleado de Swift de 35 años y un ciudadano naturalizado quien ahora trabaja en los campos petróleos, cuya esposa, Marisela, de 32 años, fue detenida.
“No se a donde la llevaron”, dijo Silva. “¿Mis hijos? Nunca han ido a México; ni conocen ese país”.
Durante los últimos cinco años, los funcionarios de la Administración de Seguro Social Federal envió a los empleadores 8 millones de correspondencias “desajustados” por todo el país, señalando posibles problemas con la información de identifcar trabajadores.
Bajo la ley federal de inmigración, las compañías deben verificar el estatus legal de sus trabajadores. Los funcionarios de Swift dijeron participar en un programa pilóto gubernativo para hacer tales chequeos.
Los agentes del ICE comenzaron sus investigaciones en febrero.
Investigadores usaron archivos de la Comisión Federal de Comercio para rastrear trabajadores usando los nombres y números de ciudadanos estadounidenses. Luego se contactaron con esos ciudadanos -quienes, en muchos casos, indicaron que estaban dispuestos de presentar cargos, de acuerdo con algunas 25 declaraciones juradas sometidas a la Corte del Condado Weld.
“El ICE toma muy seriamente los indocumentados quienes usan identificaciones falsas y especialmente aquellos quienes las roban para conseguir empleos ilegalmente”, dijo Jeffrey Copp, agente especial del ICE a cargo de Denver.
En el Congreso, no se ha resuelto unos temas de inmigración que durante este año, dominó los debates. Los legisladores aun están divididos.
El representante Tom Tancredo, republicano de Colorado quien se opone a la inmigración ilegal fuertemente, dio una declaración, dándo felicitaciones a las agencias que participaron en las redadas.
“En este momento, tengo la esperanza de que el gobierno estadounidense tenga el valor de procesar a los ejecutivos de Swift & Co., quienes pudiera haber estado en complicidad con la contratación (de indocumentados) “, dijo Tancredo.
Los oficiales del ICE dijeron que darán detalles acerca de las redadas en una rueda de prensa esta mañana en Washington.
Los escritores Christine Tatum, Christopher N. Osher, y David Migoya contribuyeron a este reportaje.
Se puede comunicar con el escritor Bruce Finley llamando al número 303-954-1700 ó al bfinley@denverpost.com.





