
Alicia Figueroa estaba lista el lunes para guardar su tarjeta de residencia en su bolso y ser deportada con sus cuatro hijos, quienes no tienen documentos legales para quedarse en los Estados Unidos.
En vez de eso, la residente legal de 57 años estaba aliviada de saber que sus hijos, de edades 16 a 22, fueron dados un aplazamiento por el ICE hasta los mediados de enero, a petición de la representante Diana DeGette.
“Esta familia ha estado en una saga por años tratando de mantener a su familia junta”, dijo DeGette el lunes. “Creo que es anti-americano el deshacer una familia”.
DeGette se vio envuelta la semana pasada después de escuchar que la familia encaraba la separación.
Los padres se convirtieron en residentes legales en el 2003 después de ser patrocinados por una hija que es una ciudadana estadounidense. Los hijos, entonces menores, no pudieron ser incluídos en la petición. Tan pronto como su madre recibió la residencia, entabló solicitudes para sus hijos, los cuales fueron aprobados pero no recibieron nada.
Debido a tardanzas, pudiera tomar hasta seis años para que sus hijos obtengan sus visas. Bajo leyes federales, es ilegal encontrarse en el país sin documentos.
Hace dos semanas, la familia Figueroa recibió noticias de que Nancy, de 22 años, Blanca, de 21; Miguel de 17; y Rosa, de 16, se debían reportar con el ICE el lunes para ser deportados. El abogado de la familia dijo que habían sido notificados por las autoridades federales porque eran victimas de un chantaje en California cuando trataron de completar el proceso de solicitación.
“Da mucho miedo porque no hay nada que podamos hacer mas que esperar”, dijo Blanca, una estudiante en el Community College of Denver.
Blanca tenía 7 años cuando la familia vino a vivir a los Estados Unidos de Michoacán, México. Su hermana Rosa, una estudiante de segundo año en la Escuela Preparatoria South con un puntaje promedio de 4.2, tenía los 3 años.
“Aqui es donde hemos crecido, y esto es lo que conocemos”, dijo Blanca Figueroa. “Esta es nuestra casa”.
Por eso es que su madre estaba dispuesta a ir con sus hijos si fueran mandados a México. No conocen a nadie allá y no tienen idea lo que es vivir allá, dijo Alicia Figueroa.
DeGette dijo que está determinada a mantener a su familia junta y consideraría una legislación para que eso sucediera. El problema más grande dijo ella, es un sistema de inmigración quebrantado.



