Sospechosos y evidencia involucradas en el asesinato de Darrent Williams, jugador de los Broncos, podrían ser más faciles de descubrir que los testigos para conseguir una condena, dicen los expertos sobre la aplicación de leyes.
La policía de Denver no ha divulagado mucho sobre su investigación, pero la noche del viernes, anunció el arresto de un hombre puesto en libertad condicional a quien quisieron entrevistar acerca del caso.
Las autoridades quieren cuestionar a tres pandilleros en conexión con el asesinato de Williams, dijo un fuente policíaco el jueves.
El conseguir a que testifiquen contra cualquier pandillero podría ser difícil, dijo el reverendo León Kelly, un pastor quien trata de alejar los jovenes de la vida pandillera.
“Eso la razón por la cual hay muchos casos abiertos que aún no han sido resueltos”, dijo Kelly. “La policía tiene una batalla ardua”.
Las autoridades no han vinculado la muerte de Williams con las pandillas oficialmente, pero dicen que se está examinando esa posibilidad.
Mataron al atleta temprano el lunes cuando dispararon a su limusina desde un SUV después que él y otras personas se fueron de una fiesta en el antro The Shelter, ubicado por la calle Broadway.
Los testigos dicen que hubo una pelea acalorada dentro del antro mientras Williams se encontraba allí. Algunos informes sugieren que los pandilleros participaron en la pelea.
Los fuentes dicen que un SUV-incautado por la policía el jueves- en conexión con el caso de Williams, está registrado bajo el nombre del pandillero conocido, Brian Kenneth Hicks, quien actualmente está en la cárcel por cargos de drogas e intento de asesinato.
Los acusadores dicen que en el 2005, Hicks disparó contra dos mujeres afuera de un antro. Ninguna resultaron heridas, pero posteriormente, a una de las mujeres, Kalonniann Clark, la amenazaron si se declararía en contra de Hicks; la mataron antes que iba declararse.
Hicks se encontraba tras las rejas cuando Clark y Williams murieron. No se ha realizado ningún arresto por la muerte de Clark y la policía no lo llaman como el asesinato de una testiga.
Mensaje entero: No le digas a nadie
Pero en las calles, se entiende claramente la muerte de un testigo antes de un juicio, dijo Kelly.
“Ciertamente ha habido mensajes enviados por los pandilleros: ‘Mira lo que le pasó a la persona anterior. Más vale que aprendas de lo ocurrido'”, dijo Kelly. “Envía el mensaje entero, ‘no le digas a nadie'”.
La policía de Aurora conoce la dificultad de descifrar el código del silencio pandillero.
En el 2005, Javad Marshall-Fields y su prometida, Vivian Wolfe, fueron asesinados a tiros en una calle de Aurora antes de que Marshall-Fields debía declararse en un juicio contra un pandillero.
Nadie quiso hablar con los investigadores sobre el tiroteo ya que temían por sus vidas, dijeron los oficiales.
Los pandilleros enviaron el mensaje usando camisas con las palabras “dejen de ser soplones”, ofreciendo dinero para guardar silencio y amenazando a matar cualquier persona por acudir a las autoridades, de acuerdo con el sumario de un gran jurado.
Así que los detectives buscaron cómplices y parientes de los sospechosos, realizando 25 arrestos de personas, en que se pensaban que tenían información sobre los asesinatos.
Arrestaron la esposa y cuñada de un sospechoso, acusandoles con felonías, algo que les pondría en la cárcel por muchos años y les separaría de sus hijos.
Arrestaron los cómplices de los sospechosos por violar los términos de su libertad condicional, entre otras felonías. Un hombre, a quien se creía tener información sobre el asesinato, fue arrestado con una fianza fijada a $100,000 y acusado con cinco felonías por el robo de un teléfono celular. Eventualmente, consintió a cooperar con las autoridades y se declaró.
A los testigos arrestados se les ofrecieron una negociación extrajudicial y traslado a otros estados en cambio por su testimonio. Aún así, se marchitaron e intentaron a cambiar sus relatos cuando aparecieron al estrado judicial delante de los pandilleros.
Ocho meses tras el tiroteo, el testimonio del testigo se dirigió a la acusación de tres hombre por cargos de asesinato: Robert Keith Ray, Sir Mario Owens y Parish Ramone Carter. El caso todavía tiene que ser procesado; los acusados podrían ser condenos a morir.
Justicia necesaria
“Se suma a un trabajo policíaco concienzudo”, dijo Terry Jones, gerente de asistentes policíacos de Aurora.
Es crucial el conseguir a que testifiquen los testigos, así para que pueda sobrevivir el sistema de justicia criminal, dijo.
“Si no, es un viaje corto a la anarquía”, agregó.
El año pasado, el gobernador Bill Owens aprobó un proyecto de ley, fortaleciendo el programa de testigos tras la muerte de Marshall-Fields y Wolfe.
Bajo la ley, el Consejo de Fiscales del Distrito de Colorado y las agencias de leyes están requeridos a propocionar anualmente capacitación sobre el programa.
Aún así, se está volviendo más difícil encontrar testigos, dijo el teniente Jim Welton de la Fuerza Operante de Pandillas de Denver.
“Se está desarrollando en un problema más gordo”, dijo acerca de la intimidación de los testigos. “Tienes que tener testigos”.
Las comunidades donde “el dejar de ser soplones” se ha vuelto en un credo callejero, tiene tasas más bajas para la solución por sus casos de homicidios, él dijo.
Kelly, el pastor, dijo que desde 1988, ha mantenido una lista de todas las muertes relacionada con las pandillas en la zona metropolitana. Cada año, la lista se pone más largo, dijo.
“La gente creen que se ha ido la violencia pandillera, pero solo se ha incorporado en la sociedad”, dijo Kelly. “Se me ha partido el corazón, tanto que se ha vuelto más insensible. Hay otro joven que se ha ido. Solo por un nombre, solo por el respeto. Es una estupidez. Estupidez”.
Comuníquese con el escritor Jeremy P. Meyer marcando el número 303-954-1367 ó al jpmeyer@denverpost.com.



