
La Escuela Primaria Del Pueblo en Denver es tan pequeña que si la escuela permanece abierta el año próximo, el director Dan Villescas tendrá que combinar estudiantes del jardin, primer y segundo grados en una aula única.
Aquellos niños -algunos solo hablan inglés, otros el español- tendrán una maestra y probablemente ningún asistente.
Esa maestra tendrá que equilibrar artisticamente la educación en dos lenguajes y tres niveles de matemáticas, lectura y escritura. Un maestro de educación física será degradado a un puesto de medio tiempo y eliminarán un puesto de secretaria si se ingresan menos de 120 niños, tal como lo planean.
Todavia, los administradores y miembros de la junta directiva escolar de las Escuelas Públicas de Denver no han hecho los pasos para cerrar esta escuela, ni la Escuela Secundaria Horace Mann -la secundaria más pequeña del distrito- en la que se pronóstica a caer a menos de 200 niños el próximo año.
Los miembros de la junta directiva escolar dicen que no quieren dejar la comunidad con una decisión de arriba hacia abajo -una lección aprendida cuando clausuraron la Escuela Preparatoria Manual en un voto de último minuto durante una reunión el pasado febrero.
Michael Bennet, el superintendente también quiere un “comité de ciudadanos” no-elegidos para ayudar decidir si cerrarán las escuelas; probablemente, no ocurrirá hasta más tarde en el año..
Eso significa que las escuelas no se clausurarán hasta el 2008.
Algunos cuestionan si esta elección, que sería más aceptable, mejor sirviría los 154 niños matriculados en Del Pueblo y los 292 estudiantes en Horace Mann.
“Quiero lo mejor para los niños”, dijo Villescas. “Creo que deben conseguir los recursos que cualquier otro niño”.
La maestra Gloria López consintió. “Es más doloroso para un niño quedarse en este tipo de ambiente cuando se le requiere a tener dos grados y dos idiomas”, dijo López, maestra de una clase con edades mezcladas de estudiantes de inglés en Del Pueblo.
El “A+ Citizens Committee” comenzará hablar sobre escuelas cerradas al fin del mes.
El grupo con 100 miembros -encabezado por los ex alcaldes de Denver, Federico Peña y Wellington Webb, junto con Dick Notebaert, gerente de Qwest y Anne Bye Rowe, negociante de una empresa pequeña y miembro activo del DPS- se fijará a las capacidades de edificios y el presupuesto del DPS por toda la ciudad.
Cerca de 16 de los 151 escuelas del DPS están menos de la mitad llenos. El mantener abierto edificios vacios cuesta cientos de miles de dólares anualmente en costos salariales y del edificio.
Las escuelas son fundadas de acuerdo con la asistencia estudiantil -con menos niños viene menos maestros, programas y clases.
“No se si toda la gente y los padres lo entienden”, dijo Lucia Guzmán, miembro de la junta directiva quien representa ambas escuelas.
La historia de Horace Mann y Del Pueblo -ambos escuelas que sacan bajas calificaciones en exámenes estatales- es emblemático de la tensión esporádica entre el deseo de más participación comunitaria y el deseo para fomentar las reformas rápidamente.
“El apoyo comunitario es una parte crítica de nuestro éxito”, dijo Theresa Peña, presidente de la junta. “El otro lado pregunta, ¿cuál es el mejor beneficio para los niños?…Existe dos retos competidores y queremos honrar a los dos”.
Bennet dijo que fue un error distinguir las dos escuelas aparte del resto del trabajo del distrito.
“Debe existir muchos cambios para crear el ambiente académico más enriquecido”, dijo. “Tienes que llamar la comunidad y tener la fe de que en fin, la gente entenderá”.
Anne Bye Rowe dijo que le gustaría que su comité ayudara a los miembros comunitarios impulsarse a mejorar las escuelas.
“La gente no quiere que cierren las escuelas, pero si son parte de crear un buen ambiente, entonces sería diferente”, ella dijo.
Desde la clausura de Manual y el contragolpe comunitario subsiguiente, el distrito ha hecho lo imposible para primero escuchar a la comunidad sobre reformas por todo el distrito.
Por ejemplo, en la Escuela Preparatoria North, los administradores tuvieron más de 20 reuniones a lo largo de dos meses para discutir los planes para fusar North con la Escuela Primaria Valdez que resultará en un campus para el jardin hasta el duodécimo grado.
Está bien para una reforma “positiva”, pero los maestros entre los bastidores de las escuelas más pequeñas del distrito dicen que la indecisión altibajas pueden ser insorportables.
“Personalmente, estaría feliz si dijeran, ‘está bien, estas cerrada’, en vez de oír que afronteremos cuatro o seis semanas inciertas”, dijo López.
Ann Franco, una maestra en Del Pueblo, consintió. Está pegada a su escuela pero está teniendo dificultades imaginándose dos lenguajes y varios grados en una sola aula.
“Casi es imposible”, ella dijo. “Pero como maestra, no quiero ser la persona que dice, ‘esta bien, a cerrarle’. El distrito tiene que hacer y darnos esa decisión”.
Comuníquese con la escritora Allison Sherry marcando el número 303-954-1377 ó al asherry@denverpost.com.



