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Dos hermanos hispanos de Colorado que pelearon en la guerra en Vietnam regresaron este lunes de Washington, D.C., donde testificaron en una serie de reuniones en las que pidieron la intervención del Presidente Barack Obama para detener la deportación de veteranos, incluyendo la de ellos mismos.

Valente Valenzuela y su hermano Manuel llegaron a Estados Unidos desde México hace 55 años y residen ahora en Colorado Springs.

Su madre nació en Estados Unidos. Su padre recibió la ciudadanía estadounidense por naturalización. Pero ahora que ambos hermanos están a punto de jubilarse descubren que ninguno de ellos reside legalmente en el país.

Durante su visita a la capital del país, los Valenzuela, siempre en uniforme, marcharon hasta las escalinatas del Capitolio y rindieron homenaje a los caídos en Vietnam, donde ellos sirvieron con distinción y fueron varias veces condecorados.

Según la información provista por Stop the Deportation of Vietnam Veterans, un grupo creado para respaldar a los Valenzuela, Valente, de 62 años, pronunció varios discursos recordando que durante los últimos 15 años las autoridades federales de inmigración deportaron a más de 3.000 veteranos de guerra, la mayoría de ellos hispanos.

El ex combatiente reconoció que Estados Unidos tiene el derecho de deportar a extranjeros que cometen crímenes en este país, pero, dijo, numerosos veteranos fueron detenidos y posteriormente deportados por delitos menores o incluso por infracciones de tránsito.

Valente opinó que esa inconducta se genera como consecuencia “de los problemas psicológicos y los traumas” creados por la guerra.

Tras regresar del campo de batalla, los ex soldados buscan refugio en adicciones, lo que los lleva a problemas y finalmente, en algunos casos, a la cárcel. “Y luego se los deporta”, aseveró Valente, quien pidió que en vez de deportar a los veteranos se les ofrezca el tratamiento que necesitan.

Pero, según un reporte de la Escuela de Medicina de Harvard publicado en mayo del 2010, casi 1,5 millones de veteranos carecen de acceso a servicios médicos y poco más de 2.200 veteranos mayores de 65 años fallecen cada año por no tener seguro de salud.

Aunque en otros casos la situación inmigratoria de una persona resulta clara para esa persona, en el caso de los hermanos Valenzuela, ellos afirman que simplemente no sabían que no eran ciudadanos y sólo recientemente se enteraron del problema.  

“Los Valenzuela realizaron un trabajo extraordinario (en Washington, D.C.) al informar al público y a los medios sobre la realidad de su situación. Algunos de sus familiares los acompañaron. Fue una experiencia asombrosa”, dijo Hedy Trevino, coordinadora de SDVV.

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