La historia de persecuciones en contra de familias españolas con antepasados judíos, que comenzó en España hace cinco siglos, aún afecta a los descendientes de esas familias en Colorado y en otros estados del suroeste del país, afirmaron expertos locales y nacionales durante una reciente conferencia.
Según el Dr. Roger Martínez, del Departamento de Historia de la Universidad de Colorado en Colorado Springs (UCCS), aquellos incidentes en la península Ibérica de finales de la Edad Media y principios de la Edad Moderna continúan aún impactando las relaciones contemporáneas entre latinos y judíos y la vida diaria de numerosas familias hispanas.
Martínez fue uno de los organizadores y oradores de la Conferencia sobre Recuerdos y Movimientos Sefaradíes, que se llevó a cabo en UCCS el 10 y 11 de marzo.
El encuentro, sostuvo Martínez, permitió “rendir homenaje y aprender sobre la historia” de las familias hispanas, judías, conversas (o convertidas) y cripto-judías (es decir, que mantuvieron sus creencias en secreto por la persecución).
Además, dijo, su presentación y la de los otros académicos tuvo como propósito “modificar la percepción” de la historia de la comunidad hispana en el suroeste del país.
“No se trata de una cápsula del tiempo” que podría haber quedado enterrada y olvidada desde hace siglos, explicó el catedrático, sino “de algo que aún se mantiene vivo”, tanto en la cultura (especialmente la música) como en el idioma (ladino).
Michael Atlas Acuña es una de esas personas que experimentó en su propia vida la recuperación del pasado de su familia y la consecuente transformación de sus creencias.
Acuña, de 61 años, nació en México y eventualmente llegó a Estados Unidos, radicándose en Pueblo, en el sur de Colorado, donde se desempeña como empresario.
Su esposa es judía. Cuando nació el primer hijo de la pareja, Acuña se convirtió al judaísmo. Un artículo publicado en una revista local en 1990 lo llevó a estudiar sus antepasados, descubriendo que su familia tenía raíces judías.
“Sigo siendo mexicano, pero también soy judío. Mi conciencia incluye los dos elementos. Sigo comiendo tamales, pero ya no celebro la Navidad”, comentó Acuña, presidente y rabino del Templo Emanuel, en Pueblo.
Martínez proveyó un resumen de los encuentros entre judíos y habitantes de la península Ibérica, desde hace más de 3.000 años hasta la expulsión de los judíos en 1492, el mismo año de la llegada de Cristóbal Colón a América.
“Se trata de una dinámica especial que incluyó una época de oro (en España) de convivencia entre judíos, cristianos y musulmanes. Las relaciones siempre fueron tensas y peligrosas, pero también hubo un alto nivel de productividad cultural”, comentó.
Luego, a partir del siglo XIII, la intolerancia religiosa y étnica comenzó a crecer, y en el siglo XIV se transformó en una sangrienta persecución. La situación se agravó en 1476 con la creación de la Inquisición, que eventualmente (en el siglo XVI) también se trasladó a América, especialmente a México.
Para Martínez, las diferencias religiosas de hace 400 años en México (que en aquel momento incluía lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos) “dividió a las familias de una manera similar a las divisiones que todavía hoy vemos” por cuestiones inmigratorias y otros temas.
“Debemos recuperar la historia de los hispanos, incluyendo los cripto-judíos) en el suroeste del país y en el sur de Colorado. Debemos reconocer nuestra propia historia. La diáspora judía española realizó importantes contribuciones culturales y artísticas al suroeste de Estados Unidos”, afirmó.



