Cuando se refiere a convertir el agua de Colorado en oro, Alvin Geist tiene un gran don.
“Como digo, hay un futuro en el agua,” dijo Geist, mientras recordaba su larga carrera. “Una viejita de 85 años viviendo en Brooks Towers en el centro puede vender agua.”
“Es rápido. Es dinero bastante rápido.”
A pesar de que una doctrina legal de Colorado intentó prohibir la especulación del agua, la práctica no es un crimen y puede ser bloqueado sólo en casos ante un juez del tribunal de agua. Geist no es tímido en declarar que ha hecho una fortuna a través de eso.
El es uno de un grupo de inversionistas sabios que trabaja mayormente detrás de las escenas, comprando y vendiendo los derechos del agua de companias de irrigación, distritos de conservación, entre otros mercados – en un caso duplicando su valor de su inversión en una sola tarde.
Los especuladores tienen un papel en hacer subir el precio de agua que pagan nuevas ciudades a pesar de una decisión del Colorado Supreme Court donde dice que “desanima aquellos que necesitan agua.” En el área Denver Metro, las ciudades cobran $24,424 a lo maximo, simplemente para conectar una línea de agua en la casa nueva – más que cualquier ciudad en el pais en un recien encuesta nacional.
Sacado
Un agente de derechos del agua Duane Rennels, quien pago $50 milliones de dólares para los derechos de aqua para la ciudad de Thornton en los años 80 – estima que especuladores en mercados pequeños llevan un incremento de 25 por ciento en el costo de los derechos del agua una cantidad que llega a los consumidores.
Geist ha estado comprando y vendiendo derechos del Colorado-Big Thompson, o el Big T, agua desde 1958, cuando fue $32.50 dólares cada unidad. En estos últimos años, él ha lo ha subido a $15,000 dólares cada unidad. Cada unidad suma aproximadamente 228,000 galones al año.
Geist le gusta el agua y whisky americano, masticar tabaco, bailar al western e ir en busca de puntas de flecha. A los 79 años, sigue haciendo negocios, aunque últimamente se ha dejado despaciar.
Empezó con su padre y hermano, vendiendo ranchos por todo el oeste. Él valora todos sus tratos más exitosas, como las ganancias durante los 1970s. En 1973, él dice que compró centenares de unidades Big T a $300. Seis años después, vendió 800 de ellos a $2,000 cada uno, generando una ganancia cerca de $1.4 millones de dólares
“Ese trato me hizo bastante dinero,” él dijo.
Pero no se compara con el rapidez de otro trato.
En el 15 de marzo del 2000, Geist compró 150 pies de acres de créditos del agua de la ciudad de Loveland a $7,500 cada unidad, o mas bien, $1.1 millones. Un pie de acre se suma cerca de 326,000 galones. La ciudad duplicó el precio de creditos a $15,000 esa misma tarde.
Geist descargó los creditos dentro unas semanas a $10,500, haciendo una ganancia preimpuesto de $450,000.
Loveland había creado que un mercado nuevo para financiar proyectos de agua. La ciudad vendió créditos de agua como IOUs para los desarrolladores, quien los podría entregar después para satisfacer requisitos de agua para permisos. Pero Loveland no limitó su oferta a solo los desarrolladores, así que los especuladores vinieron a carreras.
Cuando Loveland señaló un dramático aumento de precio para los derechos semanas adelantados, Geist fue uno de 22 desarrolladores y especuladores que invertió $11 millones en un día a un mercado casi sin riesgos.
No le importa a Geist en describir estas inversiones, por la mayor parte, el juego de especular en los derechos de agua juega entre las tinieblas. Sin requisitos para archivar publicamente en muchos mercados de agua del estado, es imposible saber hasta donde inversionistas comparten las ganancias con los agricultores y rancheros, quienes los han tenido por generaciones.
Las cortes impiden los esfuerzos
Los tribunales de agua de Colorado han impedido la especulación privada de gran escala. Los tribunales repetidamente han desairado inversionistas, quienes intentaron rodear derechos a los billones de galones de agua que esperaron vender en las ciudades. En general, los tribunales pudieron hacerlo porque inversionistas tuvieron que poner una solicitud para cambiar cómo sería usado el agua.
Pero en distritos de conservación como Big T, los derechos pueden ser transferidos de granja a ciudad sin ir al tribunal de agua, y acciones de derechos del agua sujetados a compañías de acequia privados también pueden ser compradas y vendidas sin acudir a los tribunales.
Así que inversionistas puedan comprar derechos de agua en mercados locales sin tener la intención de usarlo. El comprador entonces permite si los agricultores puedan continuar usar el agua, arriendarlo o “estacionarlo” en una granja, y luego vende el agua después.
En North Poudre Irrigation Co. en Wellington, por ejemplo, una cantidad de inversionistas buscan a comprar y vender los acciones en cualquier tiempo. Un accion normalmente generá varios pies de acre de agua cada año.
“Fuimos muy voz activos en North Poudre,” dijo Jon Turner, ahora del sur de California.
En 2000, cuando el precio de los derechos de agua alcanzó su máximo en el norte de Colorado, Turner y sus socios de Hillside Commercial Group comparaon más de 200 acciones de la compañía de irrigación.
”Vino de $12,000 hasta $40,000,” él dijo. “Fue casi exponencial.”
Turner ha perdido dinero también. No un especulador puro, Hillside compráa derechos de agua para mejorar propiedad para el desarrollo. Así que la compañía debe sujetar mucho del agua que compra, pero muchos desarrolladores compran más derechos inecesariamente y tratan de cronometrar la venta de agua adicional para anotar la gran día del pago.
En 2000, la compañía de desarrollo de Greeley Ashcroft Draw LLC contrató a un agente para vender agua Big T que había comprado en una granja un mes atrás.
El precio de $14,000 cada unidad para Dacono y un distrito de agua del condado de Weld enviaron una sorpesa al norte de Colorado, donde los precios recientes habían sido cerca de la mitad. Esto abrió el camino a la venta pública y rara de Loveland de los derechos de agua que enriquecieron a Geist, entre otros desarrolladores, agentes e inversionistas.
Loveland anunció que intentaba a subir el precio de sus créditos de agua.
A cualquiera, se permitia comprar los créditos y revenderlos. Entonces, los desarrolladores y especuladores llegaron a montones, incluyendo a Geist, con un préstamo bancario de $1.1 millones de dólares.
“Supe que no podría quedarse a $7,500,” él dijo.
En en reunión del febrero 2000, la comisión de servicios públicos en Loveland había pedido resolución para aumentar el precio del crédito a $12,500 cada unidad. La venta Ashcroft Draw señaló que el precio puede ser más alto.
Días antes de la reunión del 15 de marzo, el personal envió la resolución a los comisarios, agentes y otros interesados.
En el día de la reunión, Loveland ingirió más de $11 millones en efectivo.
”Fue casi un desfile ese día,” dijo Ralph Mullinix, quien dirige el departamento de servicios públicos en Loveland. Ciertamente, de las 55 ventas de créditos hechos sobre cuatro años, 31 ocurrieron ese día.
Unos cuantos inversionistas asistieron al discruso del comisión.
Un desarrollador, Bradford Bennett, hizo 11 ventas con varios socios a $3.1 millones pero dijo que él no especulaba.
“Tuve dos subdivisiones donde necesitaban agua,” él dijo.
En la reunión, los comisarios decidieron duplicar el precio a $15,000, dando a Geist y otros un golpe enorme.
Aunque Mullinix dijo que el cambio de precio trajo una cantidad tremenda de dinero en efectivo para una ciudad queriendo expandir sus estanques, la venta todavía levantan las cejas.
”Me pregunto ¿Por qué anunciaron el cambio de precios en avance?’ dijo Don Mackey, un agente de propiedad y derechos de agua. “Crearon una oportunidad para aquellos que ya tienen seguridad financiera.”
El Colorado Common Cause, un grupo quienes vigilan el gobierno, también cuestiona la venta, aunque se da por enterado que la comisión actuó abiertamente y públicamente.
“Algo ocurrió,” dijo Pete Maysmith, quien dirige la organización. “No me parece nada bien.”
”Si de repente tienes 31 ventas en veinticuatro horas y luego doblan el precio – ¿fue realmente la mejor forma de comprar y vender agua? ¿Es la mejor forma que una entidad pública protege un recurso público?”
Investigadora para el Post. Barbara Hudson, contribuyo a este reportaje.
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