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Pasha Cowanholds a cherrypie in a kitchenat StreetsHope, a Denverprogram tohelp women escapethe sex industry.
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Las burlas de muchos fans del equipo de fútbol para la Universidad de Colorado no fue la causa de la caída de Pasha Cowan.

Fue su ausencia en la ceremonia escolar de su hijo.

”Estaba muy deprimida y no revise el correo, así que perdimos la invitación”, dice Cowan, madre soltera, acerca de la primavera pasada. “Estuve llorando en mi baño, diciendo en voz baja Ya no quiero hacer esto’”.

”Esto” es trabajar en la industria del sexo, algo que Cowan, de 36 años, ha tratado de dejar hasta que aumentaron sus cuentas mensuales.

”Tuve que hacer esto a escondidas y odiarme al mismo tiempo”, decía la ex madame de un servicio de prostitución quien declaró, ante un jurado, que fue parte del escándalo de CU donde fue pagada para proveer servicios de prostitutas para los atletas.

Y luego, una amiga le recomendó Street’s Hope, un negocio basado en la fe, no lucrativo, en Denver que ayuda a muchas jubilarse de ese estilo de vida.

”Empecé de nuevo con Street’s Hope”, dijo Cowan.

Después de su declaración en el diciembre de 2003, se convirtió en una de las testigos principales en las investigaciones sobre él escándalo en febrero del 2004.

Su nombre fue publicada por la prensa, al igual que sus fotos de sus arrestos antecedentes, aunque la única vez que fue culpable era en 1998 por una multa de trafico.

”Intentaba a vivir una vida normal, y conseguir trabajo regular, pero fue imposible”, dijo Cowan.

Perdió tres empleos consecutivos cuando sus patrones se enteraron de su historia, se mudó dos veces, y alguien escribió “puta” en su carro, la cual fue reposeído. Las consecuencias ha marcado su vida.

Así que regresó de nuevo a la vida que conocía, hasta que Street’s Hope el hecho una mano.

”Me preguntaban porque quiero ver un cliente, y les dije que necesitaba pagar la cuenta de electricidad, o si no, me lo van apagar. Entonces, llamaron al Xcel allí mismo, y pagaron mi cuenta para no ir a ver al cliente”, recordó Cowan.

La personal del Street’s Hope dijeron a Cowan que no puede trabajar en la industria del sexo si quisiera permanecer en el programa. Vigilándola, borró de su teléfono celular todos los numero de sus clientes.

”Aunque batalló en hacerlo, sigue motivada”, dice Leanne Downing, director ejecutiva. “Solo necesita apoyo”, sumó.

Así que Downing y el resto del personal recibieron a Cowan con brazos abiertos.

Le prestaron un coche, le dieron ropa, comida, terapia, entrenamiento de empleo, hasta removieron su tatuaje que dice “niña diabólica” de su pierna.

”Es simbólico viéndola desaparecer”, ella dijo.

Y muchos han notado el cambio.

”Su vida ahora es diferente que el año pasado. Ha hecho un gran esfuerzo”, dice Deb Adkisson, mentor de Cowan. “La respeto mucho”.

Por su parte, Cowan se siente agradecida.

”Es una comunidad y una red de apoyo totalmente nuevo donde no me siento avergonzada, ni calumniada”, dice acerca del Street’s Hope. “Todavía batallo un poco con el dinero, pero ahora estoy mas presente en la vida de mi hijo, y es mas, ya no salto al oír el teléfono”.

A pesar de sus batallas, Cowan acepta con humor la despedida del entrenador técnico, Gary Barnett, de los Colorado Buffs, quien recientemente aceptó un acuerdo valorado a varios millones de dólares.

”Dijeron que fue a causa del juego, y me parece bien. Pero 3 millones es un poco de más. Debería donar un poco a un negocio no lucrativo”, dice Cowan acerca de Barnett.

Se puede comunicar con Street’s Hope al 303-433-2712.

Se puede comunicar con la escritora Amy Herdy al 303-820-1752 ó al aherdy@denverpost.com.

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