El poder de Colorado para atraer a residentes de otros estados ha decaído dramáticamente durante el descalabro pos-Internet mientras las esperanzas económicas se atenuaron entre el desempleo y los altos costos de vida.
Los datos de La Agencia del Censo de los EE.UU., publicados el miércoles, mostraron que la elevada afluencia de la población fuera-del-estado cayó más del 80 por ciento desde el 2000 hasta el 2004, con la mayor disminución abrumadora ocurriendo en el corazón urbano de Colorado.
Pero lo resultado, dicen los economistas y demógrafos, es que el estado continuó atrayendo a extranjeros a pesar de la disminución de empleos, señalando que el estado podría ver un dramático incremento de población en los años venideros.
”Nos sorprendió a todos el haber perdido 100,000 empleos entre el 2001 y el 2003 y seguir viendo a la gente mudarse aquí,” dijo Elizabeth Garner, la demógrafa estatal. “Es completamente contrario a la idea de que la gente va detrás de empleos”.
En los cuatro años durante la disminución, el promedio de la migración (al estado) neta anual de Colorado cayó desde 11.7 personas de cada 1,000 a 1.9 personas de cada 1,000.
La zona de Denver-Aurora fue la más afectada entre las áreas metropolitanas más grandes del estado mientras el número de residentes abandonando el estado excedió el número de residentes mudándose de otros estados. La región reflejó el resto del país y fue una de las 18 áreas metropolitanas más grandes del país que vió ese declive.
Las noticias, en general, han mejorado a través del estado.
Mientras Colorado falló en satisfacer las cifras de crecimiento vistas a través de las Rocas Montañosas Occidentales, tuvo más suerte que la mayoría del país. Veintidós estados expusieron tasas de migración negativas durante un lapso de cuatro años -primordialmente en el Medio Oeste y el Noreste- y sólo 15 estados vieron unas ganancias netas superiores a las de Colorado.
Esas son buenas noticias para un estado que se encontraba entre los más afectados tras el declive del Internet y los atentados terroristas del 11 de Septiembre del 2001, dijo Tucker Hart-Adams, un economista regional del Banco de los EE.UU. (U.S. Bank) en Denver.
Colorado atestiguó un crecimiento de empleos del 2.1 por ciento el año pasado y un 2.5 por ciento de ganancias en los primeros dos meses del 2006, observó Hart-Adams; esto significa que eventualmente habrán más empleos para atraer a nuevos residentes.
El costo de vida también ha descendido desde cerca del 12 por ciento sobre el promedio estadounidense a aproximadamente un por ciento por encima de la tasa nacional.
”Todo eso hace que el estado sea más atractivo para vivir,” dijo Hart-Adams. “En cuando la gente comience a ver el dinero, van a ver el buen aeropuerto, el clima, las montañas, y eso será una atracción de nuevo.”
Indicios de un resurgimiento ya son aparentes.
Garner, el demógrafo, dijo que Colorado estaba viendo una recuperación lenta en el 2004 que continuará, aunque es improbable que iguale al auge pre-2000.
El condado de Douglas posiblemente fue la anomalía más grande en la quiebra pos-Internet, viendo uno de los crecimientos domésticos netos más dramáticos a nivel nacional. El suburbio en el sur de Denver tuvo un promedio de 10,600 nuevos residentes anualmente entre el 2000 y el 2004, colocándolo entre los 25 mejores condados a nivel nacional.
”Es un condado fabuloso en cuando se refiere a la calidad estética, y está situada perfectamente entre las dos ciudades más grandes del estado,” dijo Peter Italiano, el planificador principal del condado de Douglas.
Pero algunos buscadores de empleos aún están descubriendo que es duro encontrar trabajos tras despidos, que podría continuar hasta que la economía se desamarre lentamente.
Adrienne Flis, 27 años, un implante de Nueva York que perdió su empleo de jefa de oficina en Denver, consiguió un trabajo de menor paga como una contable pero encontró frustrante el intentar controlar las deudas crecientes. Se mudó a Houston el mes pasado para trabajar en el negocio de su familia.
”Tengo amigos que se quieren ir porque no ven ninguna esperanza,” dijo Flis. “No pude salir suficientemente deprisa.”
El escritor Joey Bunch contribuyó en este reportaje.
Se puede comunicar con el escritor Robert Sánchez al número 303-820-1282 ó al rsanchez@denverpost.com.



