
Un graduado de la escuela preparatoria Abraham Lincoln, quien consiguió su fortuna en el mundo del petróleo, prometió utilizar sus riquezas personales para asegurar que los graduados de las Escuelas Públicas de Denver (Denver Public Schools o DPS) puedan costearse la continuación de sus estudios.
En las semanas recientes, Tim Márquez ha trabajado con un puñado de organizaciones sin lucro de Denver para comisionar un estudio para determinar cuánto costaría esa iniciativa y ver los resultados de programas similares en otras ciudades.
Márquez, 47 años, director ejecutivo de Venoco, Inc., dijo que le gustaría ayudar a los futuros graduados necesitados de ayuda financiera. Espera poner sus palabras en acción tan pronto como la próxima primavera.
”Queremos intentar encontrar a esos chavalos que puedan ir pero que piensan que no irán. Los chavalos que pueden ir a Stanford por sí mismos no necesitan nuestra ayuda,” dijo Márquez. “Me gustaría creer que puedo provocar un pequeño impacto.”
Márquez es dueño de Venoco, Inc., una compañía de petróleo valorado en unos $800 millones. El año pasado donó $10 millones a la Escuela de Minas de Colorado (Colorado School of Mines).
Rehusó decir la cantidad exacta que gastaría en los graduados de las DPS, pero basado en los programas de Kalamazoo, Michigan, y Santa Bárbara, California, los expertos sugieren que podría costarle entre $10 a $30 millones al año.
El programa de Denver continuaría a perpetuidad, o “al menos hasta que me muera,” dijo un sonriente Márquez.
En un estudio amplio para ser completado este verano, los investigadores analizarán el número de graduados de las DPS, su estatus socioeconómico, y cuántos podrán ir a la universidad si no tienen que preocuparse del dinero.
”Miraremos cómo se utilizaría el dinero de la mejor forma,” dijo Tony Lewis, director ejecutivo de la Fundación Donnell Kay, el cual está financiando el estudio. “Intentaremos aprender todo lo que sea posible del universo de los adolescentes.”
En el año 2004, la fecha más reciente donde hay cifras disponibles, 3,205 estudiantes se graduaron de las escuelas preparatorias de Denver. Alrededor de un 63 por ciento de todos los estudiantes reunían todas las condiciones para tener un almuerzo gratis o a precio reducido, el cual es un indicador federal de pobreza.
Investigadores educativos también analizarán los modelos de mejores prácticas en otras ciudades para que “no reinventemos la rueda” de errores, dijo Márquez.
Eventualmente, Márquez visualiza la creación de una fundación que daría a los estudiantes un centro de recursos tipo “fuente única para todo” sobre las opciones post-graduación. También dijo que no sabía si lo montaría por sí solo o si trabajase con el distrito.
Aunque aún se tengan que finalizar los detalles entre Márquez y el DPS, el superintendente Michael Bennet dijo que un regalo como éste sería “algo grandioso para las Escuelas Públicas de Denver.”
”Sería increíble para nosotros poder decir que la barrera financiera ha sido levantada para los estudiantes que quieren ir a la universidad,” dijo Bennet, quien ha hablado con Márquez varias veces.
Márquez espera poder empujar a los estudiantes a utilizar primero las becas privadas y públicas por explotar, y su dinero sería “el último dólar.”
Pero si el estudio muestra que el plan “no es fiable o no tendría impacto alguno,” analizaría otras opciones. “Aún no hemos hecho nuestros deberes,” dijo.
A nivel nacional, unos $100 millones de $3 billones de dólares en becas privadas son inexploradas cada año, según una encuesta de donantes completada por el Instituto de Políticas de Educación Superior (Institute of Higher Education Policy).
En Colorado, por el momento el Fondo de Oportunidad de Colorado (Colorado Opportunity Fund) ha asignado sólo un 87 por ciento de sus $290 millones a estudiantes universitarios. Los montones de dinero provienen de los fondos generales del estado, y se puede dar hasta $2,400 a cualquier residente de Colorado atendiendo un cierto número de clases universitarias.
Los esfuerzos de Márquez se incorporan en el plan más grande que tiene el alcalde de Denver, John Hickenlooper: dar a todos los estudiantes del DPS opciones universitarias.
El alcalde espera anunciar dentro de los próximos 12 meses “más especificaciones en términos de dinero para el plan,” dijo, y “exactamente cómo implementaremos algo como esto.”
Hickenlooper dijo el jueves que tiene “un número de benefactores” comprometidos a ayudar en la realización de este trabajo. Dijo que sería muy importante que “todos los estudiantes en cada grado creyeran que el dinero no sería la razón por el cual no irían a la universidad.”
En otros lugares, planes como éste han mostrado ser prometedores.
En Kalamazoo, un grupo de donantes anónimos dio unos $3 millones para mandar a cada graduado – sin importarles las necesidades financieras de cada estudiante – a una universidad estatal o a una escuela de formación profesional.
Incluso durante el primer año, el índice de estudiantes abandonando sus estudios decayó por un 90 por ciento – de 265 estudiantes el año pasado a 21 este año, dijo Bob Jorth, administrador ejecutivo de la Promesa de Kalamazoo.
”Creo que todos los estudiantes están universalmente emocionados por esto,” dijo Jorth.
En Santa Bárbara, un programa de becas dan la palabra a cientos de donantes en cómo quieren que se gaste su dinero.
Este año, se darán $7 millones a aproximadamente 1,900 estudiantes para la universidad. El dinero proviene de 350 becas diferentes que los estudiantes en el área pueden aplicar; algunos se basan en las necesidades y otros se basan en méritos, dijo Billie Maunz, director ejecutivo de la Fundación de Becas de Santa Bárbara.
”Cambia sus vidas,” dijo Maunz, “cuando reciben una beca de alguien que no conocen. Es muy poderoso.”
Se pueden comunicar con la escritora de plantilla Allison Sherry al número 303-820-1377 ó asherry@denverpost.com.



