
La graduación de Michael Nicolás de la Universidad Estatal de Colorado este fin semana marcó el fin de un viaje solitario que comenzó cuando su madre búlgara vendió su carro para enviarle a América cuando tenía los 16 años.
Para Martha Reyes, hija de trabajadores emigrantes, ganando un título del Metropolitan State College of Denver borra cualquier miedo persistente de ser destinada a pizcar cebollas el resto de su vida.
Y para Rhonda Schantz, quien se graduó del Morgan Community College, su título en enfermería significa su fuerza – ella perseveró tras perder tres miembros de su familia dentro de dos semanas.
Entre los miles de estudiantes universitarios recibiendo diplomas en Colorado este fin de semana son aquellos cuyos senderos al escenario de graduación fueron cualquier cosa menos típico.
En Metro State, Steffany Rittle – cuyos padres fueron dichos en su nacimiento que un defecto a su columna vertebral, llamado spina bifida, podría causar incapacidades de aprendizaje severos que no le dejará ir a la universidad – se ganó un titulo en ciencias comportamentales.
La semana pasada en la graduación del Western State College, dos amigos de toda la vida quienes fueron titulados hace 46 años – William Bahn y Rodney Smith, dos veteranos de la Guerra de Corea – vinieron por sus títulos.
Y en la Escuela de Minas de Colorado (Colorado School of Mines), el padre de Devin Mills, un graduado de la ingeniería de petróleo, escuchó vía teléfono celular desde Afganistán mientras que su esposa describió el momento en que su hijo caminaba por el escenario.
Hombre en una misión
Nicolás, quien fue criado en una Bulgaria empobrecida, es el único miembro de su familia con su ciudadanía americana.
Nicolás, de 22 años, nació en Nueva Cork, donde su padre viajaba como un vendedor de joyas.
Tras la muerte del padre de Nicolás, su madre batalló en criar a él y su hermano. Cuando Nicolás tenía 16 años, ella vendió su BMW de los años 80 para comprarle un boleto de ida a Colorado para que viva con una familia anfitriona.
”Sabía de lo que cargaba en mi espalda – no se trató de ascender, sino de llevar a mi familia entera conmigo”, él dijo.
Nicolás no ha vista a su madre y hermano en cinco años, desde el verano tras su graduación de la Escuela Preparatoria Englewood. Se ha mantenido el mismo haciendo trabajo de paisaje y en un restaurante de comida rápida.
La meta final de Nicolás – después de un viaje a casa este verano y la escuela postgrado en arquitectura de paisaje en la Universidad de Denver el año próximo – es mantener a su familia y traerlos a Colorado.
”Se terminará misión al ver a mi familia aquí, en mi posición y contento”, él dijo.
Desafiando las normas culturales
Reyes dejó la escuela en el quinto grado después de que sus padres dejaron México para trabajar los campos en Colorado, dejándola atrás con sus abuelos.
Eventualmente, sus padres la trajeron a Colorado, donde Reyes inició el séptimo grado sin saber el inglés y gastó sus veranos pizcando vegetales.
Planeaba con dejar la escuela en cuando cumplía los 16 años.
”A ese punto, ya había descubierto que era importante para mi tener tan siquiera un titulo de la prepa para ya salirme de los campos”, ella dijo.
Reyes nunca consideró el colegio hasta que conoció Vidala Leal, una reclutadora para el Programa de Asistencia Emigrante para Metro State. Resultó ser difícil convencer a sus padres que le dejara ir.
”En nuestra cultura, una mujer nunca se va de la casa a menos para el matrimonio”, dijo Reyes.
Sus padre concedieron después que Leal ofreció alojar a Reyes en su casa en Denver y ayudarla conseguir asistencia financiera. Perdió el apoyo de sus padres durante su segundo año cuando se embarazó.
Reyes cambiaron de actitud tras el nacimiento de su hija, Jennifer y ahora, las dos hermanas menores de Reyes, Rosa y Celia, asisten a Metro State.
Reyes, de 24 años, dijo que aun no puede creer que va a graduar este domingo.
”No lo puedo creer”, ella dijo. “He logrado tanto que nunca pensé que iba lograr”.
Peleando durante el dolor
Las dos semanas más peores en la vida de Schantz comenzó con la muerte de su bisabuelo.
Días después, el padrastro de la estudiante de 22 años del Morgan Community College, el único padre con conoció, fue encontrado muerto tras sufrir un apoplejía masiva en su trailer.
Una semana después, la madre de Schantz se suicidó. Deprimida por las muertes de su abuelo y el hombre que amaba por 25 años, tuvo una sobredosis de sus medicamentos para su desorden bipolar, dijo Schantz.
Durante el trío de funerales, y una tristeza que se colgaba tan pesada que fue difícil para concentrarse, Schantz cavó profundamente para encontrar las fuerzas para quedarse en la escuela.
Se perseveró para su madre.
”Por muchos años, me crió como madre soltera”, dijo Schantz. “Casi vencí los pronósticos. No me volví madre durante la adolescencia. Fui a la universidad. Quería darle orgullo para algo. Es difícil saber que no va estar allí para verlo”.
Schantz pagó por la universidad con una beca y ayuda financiera y por trabajar en Wal-Mart durante las quebradas veraneas e invernales.
Su graduación fue agridulce, suavizado por fotos que deberían haber incluido a tres rostros.
”Es un hito para mi axial que estoy emocionada por eso, pero es duro”, ella dijo. “Sentí que trabajé muy demasiado duro para dejar donde estaba”.
Se puede comunicar con la escritora Jennifer Brown al número 303-820-1593 ó al jenbrown@denverpost.com.



