
Arrojado de una balsa y luchando para llegar a la orilla mientras estaba siendo arrastrado por el enturbiado y enfurecido Río Fork al sur de Glenwood Springs este fin de semana pasado, el niño de 9 años, Ryan Rambo, estaba gritando socorro, necesitando desesperadamente un héroe.
Vino en forma de un Labrador perdiguero de color amarillo.
Zion – aún no habiendo cumplido los 2 años y decididamente sin ser adiestrado, según su dueño – nadó hacia el muchacho aterrorizado de Glenwood y retornó a la orilla con el joven aferrado a su collarín.
”Estaba asustado. Dijo que no sabía si alguien supo que se había caído al agua. Pensaba que estaba allí afuera solito, y de repente aparece este perro,” dijo la madre de Ryan, Deana. “Era totalmente increíble.”
Chelsea Bennett, 13 años, estaba jugando con Zion en la orilla cuando Ryan apareció repentinamente en la corriente gritando: “¡Socorro!”
El perro “no suele ir al río hasta que alguien tira una pelota o un palo,” dijo la madre de Chelsea, Robin. “Creo que el perro sintió que algo iba mal y fue por él. El perro no está muy bien adiestrado, eso se lo puedo asegurar.”
El episodio heróico comenzó el domingo por la tarde cuando el amigo de la familia Rambo, Kevin Doran, 47 años, invitó al estudiante de segundo grado (Ryan) a ir con él en un prometido viaje en balsa durante el alza de la escorrentía primaveral.
A poco de su viaje, informó Doran, la balsa chocó contra un tronco sumergido y volcó sobre una roca, tirándoles al agua.
”Realmente no estaba pensando mucho. Estaba intentando arrastrarme de nuevo a la balsa,” dijo Ryan, quien llevaba puesto un salvavidas. “El agua estaba muy fría, y estaba intentando nadar.”
Cuando Doran salió a la superficie, no pudo encontrar a Ryan inmediatamente. Nadó a la orilla e hizo señales a un motorista para parar y pedir ayuda.
A una corta distancia río abajo, Deana Rambo esperaba al dúo en su sito de salida y vio la balsa volteada flotando por allí.
”Huelga decir que mi corazón se paró,” recuerda.
Corriendo río arriba a lo largo de la ribera, se encontró a un policía quien confirmó estar buscando a un chico perdido en el río. Durante la siguiente hora, ella se unió al equipo de rescate de su hijo, esperando lo peor.
”Pienso que está muerto porque no me dicen nada. Era horrible,” dijo.
Finalmente, alguien le dijo a la policía por radio que los rastreadores habían visto a Ryan andando con Chelsea y Zion hacia el puente peatonal a media milla río abajo de donde se había perdido.
Arrastrado a la orilla por Zion, Ryan estaba temblando de sus aproximados 20 minutos en el agua, y Chelsea le sentó en la arena calentada por el sol de una pequeña playa y le cubrió con un manto antes de ir en busca de ayuda.
”Soy muy feliz de haber estado allí y haber podido ayudar,” dijo Chelsea.
Cuando volvió a casa, no mencionó el incidente a su madre hasta que el sheriff llamó a su puerta.
”Creo que estaba un poco avergonzada por ello,” dijo Robin Bennett. “Estoy muy orgullosa de ella.”
El martes, Ryan mandó un bouquet de flores a Chelsea y compró algunos regalos para Zion.
Entretanto, el sheriff del condado de Garfield, Lou Vallario, dijo que los elogios están a la orden para Chelsea y Zion.
”Jamás he oído algo parecido,” dijo, acreditando a Zion por la salvación del muchacho. “Es alucinante.”
Los Rambos, quienes se mudaron a Glenwood de Marrero, Louisiana el pasado otoño tras la destrucción de su casa por el huracán Katrina, tenían un Labrador amarillo similar que tenían que dejar a una amistad cuando se mudaron a una propiedad en alquiler.
”Dijo que se parecía muchísimo a Zoe,” Deana Rambo dijo del héroe de su hijo. “Era tan genial.”
Se puede comunicar con el escritor de plantilla, Steve Lipsher al número 970-513-9495 ó slipsher@denverpost.com.



