
Cary, Carolina del Norte – El portero para los Estados Unidos, Kasey Keller, no tiene que esperar hasta que camina al campo para el inicio del equipo estadounidense, en la Copa Mundial, para sentirse como rey. Todo lo que tiene que hacer es despertarse cada mañana y mirar hacia la ventana. A su foso.
O manejar a casa desde su trabajo como portero en el pueblo norte Rhein de Monchengladbach, Alemania, y ver a sus dos torrecillas medievales porfiándose de los árboles. Su esposa, Kristin, los gemelos Chloe y Cameron, de 8 años y Rufus, un maltés blanco lo saluda en casa. Ah sí. Gárgolas. Muchas gárgolas.
Están de guardia sobre el castillo de mil años, lo cuál alquila Keller mientras que juega para Borussia Monchengladbach en la famosa Bundesliga de Alemania.
Una vez hace varios meses atrás, juró que un hombre noble medieval había regresado.
“Pensé que era una fantasma, pero resultó ser un corto”, dijo Keller, “lo cuál fue una desgracia”.
Keller, de 36 años, fue uno de los primeros jugadores estadounidenses de tener exito en Europa. De hecho, ha gastado toda su carrera de 16 años en el extranjero, primero con el Millwall en Inglaterra, luego con el Rayo Vallecano de España, Tottenham Hotspur en Inglaterra y finalmente Borussia Monchengladbach.
Muchos americanos no pueden comenzar su carrera profesional en Millwall, la casa en lo que fue los gamberros más viciosos del Reino Unido. Aún cuando los fans aterrorizaron y brutalizaron sus rivales por todo Inglaterra, adoraron a Keller, quien dice: “Antes decía que muchas veces, si hubo una pelea (entre los fans ingleses), seria entre los adolescentes. En Millwall, todos fueron hombres adultos. Eso es Millwall”.
Keller llegó a Alemania en enero del 2005 y no pudo encontrar una casa que chispeaba el interés de su familia. Luego, Kristin andaba por el Internet y encontró el castillo. Y estaba disponible.
Afortunadamente, el castillo no tiene su fontanería original. Fue construida en 970 y fue renovado en los años 1200. Sufrió muchos daños de llamas en medio de los años 1800 y estaba vacía por 150 años. La sociedad histórica local proveo becas a cualquier persona dispuesto a modernizarlo y volvió a nacer.
“Es como cualquier cosa”, dijo Keller la semana pasada en el campo de entrenamiento del equipo estadounidense cerca de Raleigh. “Si alguna vez has tenido un carro viejo, sabes que siempre se quiebra algo y siempre necesitas arreglar algo y eso es casi lo que se siente viviendo en un castillo de mil años. Pero es divertido”.
Keller jugará este torneo de la Copa Mundial en su país nativo adoptado. Parece que ha esperado mil años por otra oportunidad. Este es la cuarta Copa Mundial para Keller, pero el inicio del 21 de junio para el equipo estadounidense en contra de la Republica Checa en Gelsenkirchen solo será su tercer inicio y su primera en ocho años.
Parecía que iba ser el portero del futuro para América en 1998 cuando venció a Brasil 1-0 en La Copa de Oro del CONCACAF, haciendo cinco paros de Romario, el jugador más valioso de la Copa Mundial del 1994 quien después llamó al juego de Keller “la presentación más grande que yo he visto de un portero”.
Ese verano, Keller comenzó los primero dos partidos de la Copa Mundial en Francia, donde los Estados Unidos perdieron con un gol en tres partidos.
Después de que Bruce Arena, mandamás del D.C. United, tomara las riendas, Keller se imaginó que podría pasear la onda inesperada de América hacia arriba al escenario mundial. Comenzó casi todos los partidos calificados de la Copa Mundial en donde los Estados Unidos fácilmente calificaron con un récord de 8-4-4.
Sin embargo, tuvo una lesión ligera antes de la Copa en Asia y Arena metió a Brad Friedal durante el inicio en contra de Portugal. Ganaron los EE.UU. y Keller nunca volvió a ver otro minuto mientras que los EE.UU. alcanzaron los cuarto-finales por primera vez.
Keller casi dejaba el trabajo.
“Pero disfruté de mi carrera con el equipo nacional y no quería terminar mi carrera con una mal presentimiento”, él dijo. “Así que quise ver si podríamos pasarlo y lo hicimos y obviamente fue una buena decisión”.
Keller terminó con un récord estadounidense de 50 victorias y 44 victorias sin conceder un gol, incluyendo una racha de 639 minutos abarcando siete clasificados de la Copa Mundial el año pasado.
“Siempre ha sido un buen portero”, dijo Tony Meola, un portero que jugó tres veces para los Estados Unidos en la Copa Mundial. “Se quedó aquí en los últimos cuatro años porque probablemente tenia algo que comprobar a sí mismo. Deberá ser una buena Copa Mundial. Esta preparado y listo y no veo ninguna sorpresa en esa posición”.
Keller no espera ninguna tampoco. En Corea del Sur en 2002, los EE.UU. se preguntaron de todo desde la calidad del césped hasta los fans.
“Bueno, no me pregunto nada”, él dijo. “Lo sé todo. He jugado en cada estadio. He estado en cada ciudad. Mi teléfono es de allí. Mi carro está allí. Mi familia está allí. Mi perro está allí. Casi se siente que voy a ir a casa a la Copa Mundial.
Se puede comunicar con el escritor de plantilla, John Henderson, al número 303-820-1299 ó al jhenderson@denverpost.com.



