
Raquel Gutiérrez no recuerda desmayándose, o su hermana pequeña o los bomberos de Denver sacándola de la casa ardiendo de su abuela la semana pasada.
Cuando se despertó dos días después en la unidad de quemaduras en el Hospital University of Colorado, fue informada que el teniente de bomberos de Denver, Richard Montoya, uno de los bomberos que le salvó la vida, estaba en una condición muy crítica.
El domingo, ella preguntó al médico cómo estaba Montoya.
”Me dijeron que el bombero había muerto,” dijo el lunes, llorando y respirando profundamente con la ayuda de los tubos de oxígeno en su nariz. “No hay ninguna forma de ponerlo en palabras.”
Montoya, 61 años, estaba a dos meses de su jubilación cuando fue herido críticamente. Fue removido de su auxilio respiratorio el domingo por la mañana.
La misa fúnebre para Montoya será ofrecida a las 11:00 de la mañana el jueves en la Catedral de la Concepción Inmaculada, 1530 Logan St. El entierro será a las 14:00 horas de la tarde en el Cementerio Nacional de Fort Logan, 3698 S. Sheridan Blvd. Una recepción tras el entierro será ofrecida en el Centro de Convenciones de Colorado.
Raquel, 16 años, dijo saber que la muerte de Montoya no era culpa de ella, pero reconoció el significado de su sacrificio.
”Muchísimas gracias,” dijo Raquel, específicamente dirigiéndose a la familia de Montoya. “Era un hombre muy bueno quien salvó a mucha gente.”
El fuego comenzó a las 04:30 horas de la mañana el 14 de mayo en el 4306 Thompson Court.
La madre de Raquel, Cindy Maestas, dijo que acababa de limpiar su cara con una bola de algodón empapada de alcohol y dejó esos artículos sobre una mesita donde también tiene unas velas religiosas constantemente encendidas.
Maestas dijo que un tren cercano causa que la casa tiemble, y cree que la locomotora pasó y empujó a los cosméticos y las velas, provocando el fuego.
Una de las pocos recuerdos que tiene es que las llamas estaban ascendiendo desde la mesa y viajando a través de la pared de su habitación.
Shantell Gutiérrez, 14 años, llamó al 911 y ayudó a sacar a su madre y a su abuela fuera de la casa cuando vio las llamas y el humo negro. Pero Raquel seguía dentro.
Shantell dijo que intentó llegar a su hermana, gritando para tener una linterna aunque la familia no tenía ninguna.
Raquel anduvo unos cuantos pasos antes de desmayarse, dijo Shantell.
”Intenté agarrarla por los pies. No podía arrastrarla más,” dijo Shantell. “Era mucho peor de lo que te puedes imaginar. El humo estaba quemando mis ojos.”
Shantell dijo que está contenta que su hermana va a recuperarse, pero se siente horrible que Montoya haya perdido su vida.
”Estoy muy agradecida por lo que hizo,” dijo. “Estoy tan apenada que todo eso ocurrió justo antes de jubilarse.”
Maestas lloró el lunes durante una rueda de prensa en el hospital mientras intentaba balancear la emoción de tener a su hija recuperándose con la tragedia de la muerte del bombero.
”Queremos agradecer a su familia y al parque de bomberos No. 9,” dijo Maestas. “No teníamos ni idea de la magnitud del trabajo que realizan para la comunidad.”
”Mi hija está viva, y es increíble.”
Montoya sufrió inhalación de humo y consecuentemente sufrió un paro cardíaco mientras estaba dirigiendo a su equipo fuera de la habitación en la segunda planta. Un colchón cayó encima de él mientras estaba saliendo de la habitación, desplazando su mascara.
Raquel sufrió quemaduras de primer y segundo grado en su brazo izquierdo y pie. Va a ser operada el miércoles, y los médicos le dicen que deberá recuperarse internamente de la inhalación de humo.
Ella dijo esperar poder salir del hospital el lunes.
La Cruz Roja Americana ha ayudado a la familia con el alojamiento y ropa, pero la familia Gutiérrez perdió todo cuando se quemó su casa.
Se puede comunicar con la escritora de plantilla, Felisa Cardona, al 303-820-1219 ó fcardona@denverpost.com.



