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DENVER, CO - SEPTEMBER  8:    Denver Post reporter Joey Bunch on Monday, September 8, 2014. (Denver Post Photo by Cyrus McCrimmon)
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Este miércoles por la tarde un cachorro de oso se metió por la ventana de una casa al norte de Larkspur, y puede ser que sea el mismo de anteriores encuentros con esta familia. Por otra parte, la familia ya es conocida por el Departamento de Fauna y Flora (Division of Wildlife ó DOW).

Tres niñas estaban en la casa cuando el cachorro entró pero lograron escapar.

El año pasado, un oficial advirtió a la familia Collins de mantener la basura donde los osos no la pudieran oler, después que una osa y sus dos cachorros rondaron por la casa.

El miércoles, un oficial del departamento encontró cáscaras de melón bajo la terraza, una parrilla sucia afuera de la casa, y restos de comida rápida en un bote de basura de fácil acceso, dijo Tyler Baskfield, un portavoz del DOW.

La familia no fue citada a corte. No pudieron ser localizados para ofrecer sus comentarios tras varios intentos realizados el jueves.

Después de haber irrumpido en la casa, el oso de 18 meses fue tranquilizado y después se le aplicó la eutanasia tras el asalto del miércoles. Se cree que es uno de los cachorros de oso del año pasado.

Rob Edward, director de la Restauración de Carnívoros de Sinapu (Carnivore Restoration for Sinapu), una organización que defiende a los animales, dijo que la familia debería haber sido multada, y que la gente debería tomar nota de sus errores.

“Ellos son el ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer” en una región de osos, dijo. “Finalmente, el oso fue quien pagó con su vida. El fue condicionado para encontrar comida, y lo único que hizo fue guiarse por su olfato.”

La región que se encuentra entre las áreas silvestres o el Parque Nacional Pike y las áreas de desarrollo urbano como Perry Park Country Club es conocida por la abundancia de osos.

DOW no tuvo otra alternativa que matar al animal, dijo Baskfield. En la mayoría de los casos, los osos que tienen contacto con humanos pueden ser trasladados al campo de nuevo sin mayor problema.

Pero “el oso se metió a la casa sabiendo perfectamente que había gente adentro,” dijo. “Por la seguridad pública, no podemos dejar libre a un oso que ha perdido su miedo a los humanos.”

Se puede comunicar con el escritor Joey Bunch al 303-820-1174 ó a través de jbunch@denverpost.com.

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