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Kevin Walters slides down St. Mary's Glacier near Alice. Trails around the popular site are among the lands that a Bush administration proposal would sell to raise funds for rural schools.
Kevin Walters slides down St. Mary’s Glacier near Alice. Trails around the popular site are among the lands that a Bush administration proposal would sell to raise funds for rural schools.
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Washington – Durante años, el vender algunos de los vastos latifundios del gobierno de los EE.UU. era una meta de muchos conservadores del Oeste. Pero ahora se ha convertido en el tercer riel de la política de la región: la tocas y te quemas.

Considera la reacción de la propuesta hecha por la administración de Bush este año de vender cientos de miles de acres de bosques nacionales y otras tierras públicas: el senador Conrad Burns, R-Montana, declaró el plan “muerto en su llegada.” Fue rechazada rápidamente por el público y repudiado por los republicanos en el Congreso.

Ahora, la propuesta de venta de liquidación – mientras permanece viva – ha sido empujada hacia la sombra. Incluso el nuevo Secretario del Interior del presidente Bush habló en contra de este aspecto clave del plan.

“Hay un reconocimiento entre los republicanos del Congreso que esto no puede realizarse. Pero parece que la administración se haya pegado a esta propuesta,” dijo Daniel Kemmis, el asociado principal en el Centro para las Montañas Rocosas del Oeste (Center for the Rocky Mountain West) en Montana.

Otros planes para la venta de liquidación han encontrado una oposición similar. El plan de un congresista de Nevada para vender tierras públicas a compañías mineras fue aplazado indefinidamente gracias a la presión dada por los cazadores y los comisionados del condado Oeste.

Y cuando la propuesta del ley del representante Tom Tancredo del pasado mes de septiembre para vender el 15 por ciento de las tierras federales para pagar el socorro en desastres salió a la luz, sus anunciados co-patrocinadores le abandonaron. Uno dijo, “Estaba en un error,” y borró su nombre del proyecto de ley; otra negó haber firmado en su vida.

“Aquí hay un cambio político,” dijo Kemmis. La inclinación del viejo Oeste de dar las tierras públicas a la minería y a otras industrias en el nombre de empleos, añadió, ha cedido al respeto de paisajes prístinos y una economía basada en el turismo.

“La habitabilidad y los factores medioambientales se han convertido en unos conductores económicos más grandes que cualquier tipo de extracción de recursos,” dijo.

Para el representante Mark Udall, D-Colorado, la protesta clamorosa contra los planes de venta de liquidación también puede ser atribuida a la comunidad de caza y pesca del Oeste que ha estado flexionando su músculo político.

“Quieren poder cazar en las áreas con sus hijos donde empezaron a cazar con sus padres,” dijo Udall. “Señala a un cambio en el entorno político en el Oeste.”

El gobierno federal es dueño de unos 655 millones de acres, el 29 por ciento de la tierra de la nación. Un 96 por ciento de ella es controlada por el Servicio Forestal de los EE.UU. (U.S. Forest Service) bajo el Departamento de Agricultura (Department of Agriculture) y por tres agencias del Departamento del Interior (Interior Department): la Agencia de la Administración de Tierras (Bureau of Land Management), el Servicio de Parques Nacionales (National Park Service), y el Servicio de Pesca y Fauna y Flora (Fish and Wildlife Service).

Y la mayoría de esa tierra se encuentra en el Oeste. El 36 por ciento de Colorado está federalmente adueñado.

El gobierno federal no paga impuestos sobre esas tierras, lo cual ha molestado durante mucho tiempo a muchos directivos locales.

En las propuestas de ventas de liquidación de la administración de Bush, el Subsecretario de Agricultura, Mark Rey, quien supervisa el Servicio Forestal, exige la descarga de 150.000 a 200.000 acres para acumular $800 millones para las escuelas rurales dañadas por los recibos retrasados de madera.

Entretanto, la ex-Secretaria del Interior, Gale Norton, propuso la venta de un número no especificado de acres de BLM valorados en $40 millones cada año para financiar los programas de conservación y reducir el déficit.

Mientras ambas propuestas siguen estando sobre la mesa, el reemplazo de Norton, el ex-gobernador de Idaho, Dirk Kempthorne, se alejó de la idea de la venta de liquidación para reducir el déficit del Interior en su audiencia confirmación realizada el 4 de mayo.

Rey dijo saber que el meterse en la propuesta de vender tierras forestales iba a encender una furia política. Pero dijo que el Congreso ha aprobado la venta de tierras anteriormente, tal como su plan del año pasado de vender parcelas pequeñas no utilizadas.

Apuntó que el Servicio Forestal añade una media de 100.000 acres al año, pero la agencia sigue teniendo tratos esporádicos que son muy difíciles de administrar.

Pese al aseguramiento que el Servicio Forestal no está intentando vender sus “joyas reales,” muchas personas del Oeste leyeron la lista de posibles ventas y encontraron algunas gemas que querían quedarse.

En Colorado, la lista incluye tierras a lo largo de la autopista panorámica de Mount Evans, cerca de los senderos a sus picos más populares de 14.000 pies, cerca del glaciar Santa María, y al oeste de Vail.

El Servicio Forestal ha recibido unos 150.000 comentarios en respuesta a la propuesta venta de las tierras, y mayoría se oponían.

Rey dijo que el Servicio Forestal mandará su lista finalizada de ventas propuestas al Congreso en junio.

La becada de historia del Oeste, Patricia Nelson Limerick, ve las propuestas de ventas de liquidación de tierras como “un vestigio de la Rebelión de Artemisa” (Sagebrush Rebellion), el movimiento de los años 70 de transferir las tierras federales a otros estados. Ella ve la extensa oposición a los nuevos planes de venta de liquidación como una señal de cambio en el Oeste.

Limerick, del Centro del Oeste Americano (Center of the American West) en la Universidad de Colorado, dijo que la administración republicana de las tierras públicas ha facilitado el resentimiento de los conservadores sobre el control federal. La administración de Bush, dijo, ha consultado más con los directivos locales y ha promovido el desarrollo en las tierras públicas, tal y como el taladrado de energía.

Terry Anderson, director ejecutivo del Centro de Investigación del Medioambiente y Propiedades (Property and Environment Research Center) en Montana, dijo que los defensores de las propuestas de venta de la liquidación de tierras no han hecho lo suficiente para prevenir los temores que “liderarían la venta del Parque Nacional de Yellowstone.”

Dice que mucha personas del Oeste se oponen a la venta atroz de las tierras públicas porque, como tienen las cosas, las tienen para sí mismos.

“Hay esta actitud populista cultural,” dijo, “que en algún lugar de los Diez Mandamientos dice, Tú tendrás acceso gratis.’”

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