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Condado de Adams – Tenía 10 años la primera vez que su abuela le arrastró desde el salón familiar hasta su cuarto, donde fue enjaulado en una perrera de plástico sin comida ni agua durante horas mientras ella estaba fuera trabajando, según cuenta un documento de la policía.

Esto ocurría durante cuatro noches a la semana durante los pasados tres años, y el niño pasó horas en una posición fetal, dijo el affidávit publicado el martes. Sólo era capaz de moverse de un lado al otro mientras empezaba a rebasar la perrera de 46-pulgadas-por-30-pulgadas-por 35-pulgadas, dijo el documento. El niño, ahora de 13 años, mide 5 pies 4 pulgadas y pesa 110 libras.

Hace dos semanas, leyó el documento, el calor dentro de la perrera empezó a empeorar tanto que el niño vomitó antes que un policía de Commerce City siguió la información dada por uno de sus compañeros de clase y fue a la casa de June Candelario en el bloque 6700 de la Calle Ash.

“El vómito seguía en la perrera cuando fue llevada a evidencias,” escribió el oficial Christian Wasielewski en el affidávit del arresto de Candelario, 61 años, quien se enfrenta a cargos de arresto falso, secuestro de segundo grado, abuso de menores, y puesta temeraria en peligro.

Según el documento, Candelario le dijo a los trabajadores de los servicios sociales que mantenía a su nieto encerrado en la perrera porque era “mejor que dejar a su nieto andar por las calles.” El niño no tenía sitio alguno en donde orinar ni defecar en caso necesario, y tampoco tenía forma alguna de escapar o comunicarse en caso de cualquier emergencia, consta el affidávit.

El martes, Candelario fue aconsejada en la cárcel del condado de Adams por la magistrada Emily Anderson que se le prohíbe terminantemente tener cualquier contacto con el niño.

Anderson negó la petición del abogado de Candelario de reducir su fianza de $100.000. La fianza fue incrementada de los típicos $10.000, dijo el Asistente del Fiscal Michael Goodbee, por la eminencia de la ofensa.

Candelario se enfrenta a una sentencia máxima de 16 años en prisión si es condenada. Tiene prevista ser acusada el viernes.

Las autoridades están intentando determinar qué daños mentales se le hizo al niño, quien no está siendo identificado por ser una alegada víctima de abuso de menores. El affidávit del arresto cuenta que el niño tenía algunas lesiones, pero no detalla cómo las consiguió.

El affidávit también cataloga las manos y los pies de su abuela como armas utilizadas para que el niño obedeciera.

Al principio el niño rehusó entrar en la perrera y eso fue cuando la policía dice que fue arrastrado y empujado hacia dentro. A la larga, tras dos semanas o así, el niño empezó a obedecer sin las demandas de su abuela, consta el affidávit.

Entretanto, la hermanastra del niño, Brandy Pfaffenhauser, 19 años, dijo estar encantada de encargarse de él. La camionera dijo que consideraría matricular al niño en una escuela en Meeker, donde ella vive.

“El y yo siempre éramos buenos amigos. Fuimos separados cuando mi madre murió cuando él tenía 8 años y yo tenía 14. El siempre era un despreocupado. Siempre era tan juguetón,” Pfaffenhauser dijo el martes.

Pero durante las cuatro veces que ella le ha visto o le ha hablado en el teléfono desde entonces, el niño parecía diferente, dijo.

“Estaba muy silencioso. Parecía muy infeliz,” dijo Pfaffenhauser. “No parecía ser él mismo.”

Candelario permaneció bajo sospecha en su trabajo asesorando a prisioneros con problemas emocionales en la oficina del alguacil del condado de Jefferson.

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