
En el pasado distinto de la cultura popular, digamos a los principios del 2006, la palabra “pimp (alcahuete)” aun era una palabra sospechosa que la mayoría de las personas no usaban en buena compañía. En fin, los alcahuetes tienen una imagen sucia: caracteres feroces en ropa hortera, sacando dinero de prostitutas voladas de drogas que deben cooperar, o sino…
Pero en estos tiempos de alta-velocidad, cuando el idioma se transforma tan rápida como los candidatos presidenciales durante la sesión primaria, “alcahuete” ha experimentado un cambio sorprendente a su imagen, sin mencionar uno idiomático. En un par de meses, la palabra se ha convertido a un sustantivo medio malo a un verbo medio bueno.
El “alcahuete”, al parecer, ha sido “alcahueteado”.
“En cuando eliminas todo del sexo, ya ni la piensas, no mas lo dices”, dijo Tyler Jacobson, un DJ de Denver quien toca en La Rumba y que oye la expresión con frecuencia.
Aún así, él admite que apenas aguanta “cuando las amas de casa lo usando cuando hablan de remodelar la sala”.
Pero en estos días, la palabra “pimp”, la cual ahora, significa “exagerar” o “abogar ó tal vez “presumir” o “vender”, se ha dirigido al uso común. Pasó por un hito cuando el periódico The New York Times se sintió lo suficientemente cómodo para ponerlo en su portada. “Pimp My Grill (Alcahuetear Mi Parrilla)”, una historia sobre las parrillas de alta calidad, se convirtió en la historia con la mayor correspondencias electrónicas al periódico lingüísticamente conservativo.
Pero claro, ese planchazo al corriente dominante no ocurrió de la noche a la mañana. La palabra, en su forma verbo, ha estado llegando a la superficie por unos pares de años, mayormente a través del mundo del hip-hop, el genero de la subcultura que continua evolucionándose en una cultura reinante. Ludacris, el cantante de hip hop, lo ha usado en sus canciones y discursos por muchos años. En su idioma, “alcahuetear” – zapatos, discos, ropa – simplemente es el negocio sabio. Aunque no fue el primero en usar esa palabra, Ludacris ha contribuido a la transformación del “alcahuetear” empresarial a una imagen icónica del hip-hop, desplazando, por las buenas o por las malas, la palabra icónica “gangsta”.
Mark Anthony Neal, un escritor quien enseña sobre el hip-hop en la Universidad Duke en Carolina del Norte, observaba mientras que la palabra fue abarcada por la cultura del afro-americano juvenil.
“Alcahuetear se usa como una metáfora para tomar el control de su situación, para apoderarse”, él dijo.
El verbo se ha separado naturalmente del sustantivo. La imagen de los alcahuetes permanece – “los viejos alcahuetes aun están en el cuarto”, como lo dice Neal – pero se ha vuelto sombra.
“Pimp” recibió su presentación estelar cuando el canal MTV lanzó el programa, dirigido por los cantantes del rap, “Pimp My Ride (Alcahuetea Mi Nave)” en 2004, atrayendo a cientos de televidentes jóvenes a un programa sobre la personalización de los coches.
Recientemente, la palabra se ha vuelto tan común. Ciertamente, fue gracias a la ayuda el 5 de marzo cuando la canción “It’s Hard Out Here for a Pimp (Es Muy Difícil Para Un Alcahuete)” se llevó el Oscar por la mejor canción original para la película “Hustle & Flow”, sorprendiendo a los votantes de la canción optimista de Dolly Parton. La letra poco fiable fue eclipsada por un coro bastante pegadizo y, para el 6 de marzo, todo el mundo la estaba cantado en el trabajo.
El “alcahuetear” ha llegado.
Con la credibilidad de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas detrás de él, la palabra “alcahuete” fue menos sucio y su forma verbo se convirtió en algo que justamente necesitaba la idioma: un sinónimo conveniente y pegadizo para muchas palabras débiles que hemos tenido, como “estimular”, “abrigar”, “propagar” y “empujar”. “Alcahuetear” significa todo eso pero agrega una sombra cínica en casa en una época cuando la gente está tanto harta y como respetuosa de los auto-promovedores.
“Es un nombre para algo que nunca tuvo nombre”, dijo Diana Peck, una profesora de comunicaciones en la Universidad de Williams Patterson en Nueva Jersey. Ella lo compara con el termino “gussied-up (vestido de etiqueta)”, lo cual es ahora “un termino desesperadamente antiguo”.
Así que no es sorprendente al ver “alcahuetear” ser cooptado por las revistas de moda como “Details” (en una historia de este mes que se tratará de los trabajadores “alcahueteando” sus escritorios) ó por los adolescentes de los suburbanos, los usuarios mas grandes de la palabra, al parecer. (También lo están mutando en un adjetivo: “alcahuetisimo” es el nuevo “padrisimo” en Golden).
Los padres quienes retienen una incomodidad persistente pueden encontrar consuelo en las magistraturas. En enero del 2005, La Novena Corte Circuito de Apelaciones de San Francisco dictaminó que “alcahuetear” no fue necesariamente negativo. La decisión vino tras un caso en donde el temerario Evel Knievel demandó al sitio Web del canal ESPN por poner letra al pie de su foto, la cual tomó con su esposa y otra mujer, y que decía: “Evel Knievel comprueba que nunca está demasiado viejo para ser un alcahuete”.
Knievel dijo que fue difamatorio, pero los jueces no estaban de acuerdo, opinando que la palabra, en efecto, puede “tener la intención de ser un cumplido”.
Esa combinación de credibilidad callejera y mejor-que-la-calle se dispone a posibilidades extensas. Uno solo puede imaginar los anuncios que vendrán de los restaurantes de comida rápida alcahueteando sus hamburguesas, agregando tocino. O los padres alcahueteando las vacaciones familiares de este año, llevando a los niños a Disneylandia en vez del Steamboat.
Pero más vale adoptar el término. Las palabras como “alcahuetear” ganan alijo porque son particularmente coloridos ó “un poco prohibidos”, dijo Peck. En cuando se vuelven común, su factor de onda puede desaparecerse.
“La jerga”, dijo Peck, “por su naturaleza, tiene que cambiarse rápidamente”.
Se puede comunicar con el escritor Ray Mark Rinaldi al número 303-820-1540 ó al rrinaldi@denverpost.com.



