
Duisburg, Alemania – La historia tiene todos los cepos de una historia criminal italiana. Intervenciones de teléfono. Conspiraciones. Personajes sospechosos en posiciones importantes. Amenazas. Miedo. Y enojo. Mucho enojo.
Pero esto no tiene nada que ver con el hampa. Al menos no por el momento. Esto trata con otra institución italiana que es tan conocida y, ocasionalmente, casi tan corrupta como la Mafia.
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A parte de pateadores con melena larga que pueden lanzar una pelota a 100 mph desde el flanco, el fútbol italiano es conocido por sus problemas fuera del campo que avergonzarían a las estrellas del rock. El escándalo actual que está suspendido en el aire como una peste por toda Italia, mientras el equipo se prepara para jugar contra los Estados Unidos a las 13:00 horas de la tarde MDT el sábado, es considerado el peor en toda la historia de Italia.
En Italia, se le llama simplemente El Escándalo (Lo Scandalo).
“Hasta dos días antes del empiece de la Copa Mundial, en las revistas y en la radio y la TV,” dijo Luca Prosperi, del servicio de telegramas italiano ANSA, “el escándalo era más importante que la Copa Mundial.”
Todo empezó con Luciano Moggi, un antiguo director de entrenamientos y luego director del Juventus, el club más poderoso de la historia futbolística italiana. A principios de mayo el Juventus, que estaba dirigiéndose a ganar su título No. 29 de la Serie A (liga italiana), Moggi fue acusado de fijar partidos al influenciar las asignaciones de los árbitros de sus partidos y de los tres otros equipos.
La subsiguiente traína atrapó a una red de entrenadores, dueños, árbitros, directivos de la liga, funcionarios gubernamentales, y periodistas. Incluyó cuatro equipos y 50 personas. Trece de los 23 jugadores de Italia juegan en los cuatro equipos que supuestamente tienen más problemas. Eso incluye al portero Gianluigi Buffon, casi indiscutiblemente el mejor portero del mundo, que está acusado de apostar sobre partidos de fútbol y fijación de partidos. El capitán, Fabio Cannavaro, también se le acusa de fijar partidos.
Buffon podría ser suspendido durante un año y su club relegado a una Serie B o C, el equivalente a tener a los New York Yankees forzados a jugar en la Liga del Este (Eastern League). La junta directiva entera del Juventus y el director de la asociación de árbitros dimitieron poco después de la publicación de la historia.
El escándalo azotó el alma de la nación loca por el fútbol que era cautelosamente optimista que el nuevo entrenador con la mentalidad ofensiva, Marcello Lippi, podría levantar a Italia a su cuarto título de la Copa Mundial. Luego el nombre de Lippi fue establecido con el escándalo, y los hinchas exigieron su dimisión. Las críticas en Italia eran muy vastas.
“De un buen italiano y de un viejo fanático, estoy entristecido y decepcionado,” le dijo el Cardenal Camilio Ruini, uno de los mayores asistentes del Papa Benedicto XVI, al New York Times. “Siempre me hubiese gustado que los eventos deportivos fueran genuinos.”
Franz Beckenbaur, un héroe futbolístico alemán y ahora director del Comité Organizador de la Copa Mundial (World Cup Organizing Committee), dijo: “Este es uno de los escándalos más serios que he visto en toda mi vida. Italia jugará por ello en la cancha en la Copa Mundial. Hay un peso psicológico.”
Incluso algunos de los jugadores del Italia estaban resentidos. En un país donde las rivalidades entre ciudades datan desde el Imperio Romano, donde algunos de los hinchas consideran el título de la Serie A más importante que la Copa Mundial, el aprender que el Juventus pudo haber recibido ventajas injustas era demasiada carga.
“Estos dos años deberían de ser borrados en cuanto se refiere al fútbol,” dijo Alessandro Nesta, un defensor de Italia y un rival del Juventus, A.C. Milan. “Sólo espero que se haga justicia.”
Quizás, pero el escándalo, etiquetado como Maggiopoli por la revista nacional La Gazzetta dello Sport (La Gaceta del Deporte), ha sido sacado de la primera plana. Está siendo reemplazada por el juego y el espíritu de un equipo de Italia que se vio tan bueno como cualquier otro en su victoria 2-0 el lunes contra Ghana.
Empleado hace dos años para reemplazar al conservador, con mentalidad defensiva, Giovanni Trappatoni, Lippi se mantuvo firme con sus convicciones el lunes, sustituyendo a pateadores pese a su liderazgo. Eso ha sido una razón por el cual este equipo es considerado uno de los más sólidos de Italia en estos años y por qué 23 millones de los 57 millones de personas en Italia vieron el partido de Ghana por la tele, según La Gazzetta.
Durante sus prácticas del miércoles en el antiguo pueblo productor de acero cerca de Dusseldorf, los jugadores se rieron durante el ejercicio de “mantener alejado.” Tres de ellos se quedaron mucho después de que su rueda de prensa acabara para responder a preguntas.
“Estamos intentando mantener este problema al margen del equipo,” dijo el defensa Fabio Grosso. “Es algo muy importante. No es muy bueno para Italia, y estamos intentando resolverlo con las personas más adecuadas.”
Incluso Buffon, quien perdió $1 millón en juegos de apuestas de bingo en el Internet durante sus viajes futbolísticos, pudo bromear sobre ello.
“Puedo ir a segunda división sin ningún problema,” le dijo a los periodistas italianos antes de añadir con una risotada, “y puedo ir a tercera división. Sonrío un poco menos que antes, pero sigo sonriendo.”
En cuanto a Lippi, ha decido mantenerse en silencio.
Quizás Moggi, conocido en Italia como el Sortudo Luciano (Lucky Luciano), no será tan sortudo después de decirle al diario de Nápoles Il Mattino (La Mañana) que “Calcio es un tipo loco lleno de desvaríos.”
La manada de abogados hambrientos en el caso se están festejando con 272 páginas de transcripciones telefónicas, y una fecha de juicio será anunciada el próximo mes.
En el fútbol italiano, esto se podría considerar como si las cosas siguiesen igual. En 1979-80, el A.C. Milán y Lazio de Roma fueron atrapados por fijar partidos y fueron bajados de categoría. En 1982, Paolo Rossi recibió una suspensión extensa por un escándalo de apuestas.
Pero el espíritu italiano del miércoles y su historia ofrecen una advertencia al equipo de los EE.UU. para el sábado: Cuando Rossi volvió en 1982, lideró a Italia su último título de la Copa Mundial.
Se puede comunicar con el escritor John Henderson al 303-820-1299 ó al jhenderson@denverpost.com.



