Pittsburgh – A los ensayistas de corbata de lazo y a los tradicionalistas que usan franela teñida les gusta la pelota pequeña. Sin embargo, a la mayoría de los aficionados les gusta ver que la pelota se haga pequeña.
Desde 1883, ha habido una fascinación con el poder de las ligas mayores, con ver a la pelota deshacerse por la atracción gravitacional de la Tierra y elevarse por sobre la valla del cuadro exterior y más allá.
El Honrón Derbi (Home Run Derby), que se dará lugar esta noche en el Parque PNC como parte de las festividades de los Juegos de Todas las Estrellas, alimenta este placer.
“Es como una contienda de slam dunk,” dijo el jugador titular de los Rockies, Matt Holliday. “La gente quiere ver a los otros hacer lo que uno no puede hacer.”
En un juego que se basa en detalles minúsculos, el honrón es parte del romance, poca ciencia. Los equipos de la liga mayor no tienen un método universal o en algunos casos ni siquiera un método fiable para determinar el trayecto de vuelo de la pelota desde que el sistema de medición computarizado “Tale of the Tape” dejó de existir casi una década.
Todos tienen una historia acerca de su tiro favorito. Pero casi nadie sabe que tan lejos fue ese tiro en particular.
“Glenallen Hill le lanzó una pelota al techo (sobre la valla del jardín izquierdo en el 2000) en Wriglely Field. Ese fue el más largo que he visto, fácilmente. Comenzó como una pelota de béisbol y se convirtió en un Titleist,” dijo el locutor Mark Grace, de los Arizona Diamondbacks, una ex-estrella de los Chicago Cubs. “Alguien dijo que lo anunciaron a 495 pies. Estaba más cerca de los 600.”
Los Piratas de Pittsburg trabajan basados en los detallados bosquejos de dibujos del director de relaciones de medios de comunicación Jim Trdinich, para descifrar sus números. Las distancias ajustadas – se ha determinado ahora que tomaría un tiro de 455 pies para llegar al río Allegheny, y no 443.3 – hablan de la naturaleza del fluir de los honrones.
Cuando usted vea el Honrón Derbi esta noche, ESPN utilizará tecnología láser para determinar la distancia de los honrones, dando a conocer el número en la pantalla de la televisión, con toda la gratificación instantánea de los juegos de video. La realidad es que la mayor parte de la gente recordará a aquel que golpee el tiro más largo, y no a quien hizo más tiros que los demás.
“Los lanzadores solo pueden tirar la pelota 60 pies. Los bateadores, en cambio, pueden enviar la pelota 460 pies,” el lanzador de los Florida Marlins Dontrelle Willis dijo, “a la gente le gusta ver que tan lejos va la pelota.”
Para juegos en casa, los Rockies han determinado los honrones en la historia de la franquicia, basados en un plano arquitectónico para estimar la distancia. Ellos anuncian la distancia desde del palco de la prensa. El elemento que ha faltado, sin embargo, es la trayectoria. Por consistencia, Jay Alves el vicepresidente de comunicaciones de los Rockies, dijo que los honrones fuera del parque son medidos desde donde la pelota cayó y no desde donde hubiera podido caer.
Eso ayuda a explicar el por que el Coors Field nunca ha sido el anfitrión de un honrón de 500 pies. El misil de 469 pies de Mike Piazza que salió volando por la valla de anuncio de la Coca Cola, adyacente al marcador del campo izquierdo, en 1997 sirve como el cenit para los demás honrones.
En Phoenix, los Diamondbacks hacen una concesión para el arco de trayectoria de la pelota, luego de descifrar la distancia basados en una fotografía del parque.
En el Gran Parque Americano de Cincinnati, el arquitecto original ofreció voluntariamente sus servicios para medir la distancia del tiro de Adam Dunn, en el 2004, a José Lima por la majestad del mismo. Todo lo que hizo la pelota fue despejar el ojo del bateador, rebotar en el Mehring Way para luego para terminar en un pedazo de madera en el río Ohio.
El resultado? Que tal 535 pies.
“La medición fue precisa,” dijo el director de medios de comunicación de los Reds Rob Butcher.
No se puede decir lo mismo de los honrones en el parque Fenway, en el estadio de los Yankees, estadio de los Dodgers, cuna de Barry Bonds, y el parque AT&T. Allí no se hacen anuncios pues nadie se toma el tiempo para estimar las distancias, creyendo que esto no tiene sentido alguno.
Dado que los equipos utilizan iPods para analizar los turnos al bate y además que el béisbol emplea tecnología láser QuesTec para llevar la cuenta de los estraícs, parece muy raro que las distancias de los honrones no sean contabilizados. El sistema QuestTec podría hacerlo dentro de unas pocas yardas, pero ningún equipo esta interesado en pagar por ese servicio.
Además, cuando David Ortiz y Ryan Howard, entre otros, tomen sus posiciones esta noche en el parque PNC, harán recordar que lo que en realidad cuenta es la hazaña, no el número de pies que se midan.
“Yo vi la única bola que llego al río (Allengheny), por Daryle Ward. El desbarató la recta en cambio,” dijo el lanzador de los Rockies Josh Fogg. “Yo no necesite saber que tan lejos se fue. Solamente supe que la pelota se fue muy, muy lejos.”
Se puede comunicar con el escritor Troy E. Renck al 303-820-5457 o al trenck@denverpost.com.



