Farmington, Nuevo México – Los líderes Navajo están intentando juzgar si un apaleamiento de un hombre Navajo por tres hombres blancos ocurrido el mes pasado y un tiroteo letal de otro miembro de la tribu por un oficial blanco de la policía seis días después son simplemente aberraciones o si muestran un viejo patrón de racismo reafirmándose de nuevo en esta reservación indígena de pueblo fronterizo.
El alcalde, el jefe de policía, y otros líderes en el centro comercial más grande de las Cuatro Esquinas (Four Corners) dicen que harán todo lo que puedan para asegurar a los vecinos indígenas que éste es un lugar que no tolerará racismo ni violencia.
“Estamos abrumados por el pasado,” dijo el alcalde de Farmington, Bill Standley. “Tienen el derecho de preguntar éstos son incidentes son remotos o son una tendencia.”
Desde las mutilaciones asesinas de tres hombres Navajo por tres adolescentes blancos producidas cerca de Farmington en 1974 trajo a la Comisión de Derechos Civiles de los EE.UU. (U.S. Civil Rights Commission) al pueblo, junto a masas de manifestantes indígenas, Farmington ha batallado con su imagen, dijo Standley.
La práctica local de “rodamiento indio” (“Indian rolling”), como tales aporreamientos empezaban a salir a la luz, y otros crímenes fueron documentados en el libro titulado “The Broken Circle” (“El Círculo Roto”), sigue siendo la frase más utilizada cuando las relaciones tensas raciales explotan en violencia.
El presidente Navajo, Joe Shirley, dijo querer creer que los incidentes recientes son remotos.
“Necesitamos tener mucho cuidado sobre criticar a alguien de racista,” dijo. “Hemos recorrido un largo y positivo trayecto con la ciudad de Farmington. Me gustaría continuar estando en esa vena.”
Pero algunos líderes y residentes del cercano de la Subdivisión Shiprock de la Nación Navajo (Shiprock Chapter of the Navajo Nation) están haciendo un llamamiento para tener una manifestación en protesta y un boicot de los negocios de Farmington más tarde en el verano.
Los rumores que una manifestación podría afectar el desfile festivo de Farmington forzó a la policía a desplegar más unidades para los festejos, los cuales fueron bien atendidos por los indigenas y se llevaron a cabo sin un incidente.
“Estábamos decepcionados al ver los helicópteros de la policía y equipos del SWAT después que los líderes Navajo dijeron a la ciudad que no habría una manifestación,” dijo el presidente de Shiprock Chapter, Duane “Chili” Yazzie. “Exactamente no incrementó nuestra confianza o sentimientos positivos.”
Las posibilidades de cualquier protesta pública en el futuro probablemente serán discutidas en la próxima sesión del Consejo Nacional Navajo (Navajo National Council), el cual incluye delegados por todas partes de la reservación.
En las recientes semanas, el consejo se apropió cerca de $300,000 para realizar un estudio a cerca de las relaciones raciales en los pueblos fronterizos.
La violencia del junio fue algo desanimado para muchos en una ciudad que había progresado para disipar su imagen racista.
La Comisión de los Derechos Civiles regresó a Farmington en el 2004 y publicó “El Reportaje Farmington: Los Derechos Civiles para los Indigenas 30 Años Más Tarde” (“The Farmington Report: Civil Rights for Native Americans 30 Years Later.”) Citó progreso y acreditó a los líderes locales por la promoción de mejores relaciones interraciales.
La discriminación es real pero se ha convertido en más sutil, dijo Russell Thomas de 53 años, un Navajo de Chinle, AZ, quien estaba haciendo sus compras en Farmington el pasado viernes.
”Para mí, era mucho más difícil cuando estaba creciendo. Y aún así uno no puede asumir que todo está bien. Cada vez que usted sale, tiene que esperar que cualquier cosa puede suceder.”
Standley dijo que hay individuos racistas, pero rechaza esa clasificación para toda la comunidad.
“Queremos una justicia veloz y severa para los racistas,” dijo. “No serán tolerados.”
En efecto, la policía de Farmington arrestó a tres hombres locales, de edades entre los 18-20 años, poco después que William Blackie, 46 años, supuestamente fuera atacado y sometido a insultos raciales el 4 de junio.
El jefe de policía, Mike Burridge, dijo que el trío encarcelado han sido acusados de secuestro, asalto con agravantes, y robo. Se le pidió al fiscal del distrito de considerar cargos de delitos xenofóbicos, el cual proveería un incremento en la sentencia. Y la policía contactó a las autoridades federales para preguntarles si considerarían cargos de violaciones de los derechos civiles.
Burridge dijo que la violencia entre los blancos y los indigenas no es la mayoría de los problemas en Farmington.
“En esta ciudad, el 95 por ciento de los crímenes violentos es el indio contra el indio. Y la mayoría son relacionados al alcohol,” dijo.
Pero la respuesta de la policía a un apaleamiento en el estacionamiento de Wal-Mart el pasado 10 de junio puso a los oficiales de Farmington a la defensiva.
La policía dijo que Clint John pegó a su novia en la cara mientras ésta estaba acostada en la cabina de su troca.
Después que John ignorara las órdenes de la policía, el oficial Shawn Scott le pegó varias veces en la pierna con la bastón policial. John forcejeó y se lo quitó de las manos de Scott y amenazó al oficial con ello, según dijeron los investigadores. Scott disparó dos veces a John en el torso, y cuando continuó avanzando, le disparó de nuevo en el pecho y en la cabeza.
En los días siguientes a la muerte de John, los directivos de Farmington se reunieron con Shirley y los líderes Navajo locales. Los directivos de la ciudad llamaron a la Comisión de Derechos Civiles, pidieron un mediador del Departamento de Justicia de los EE.UU. (U.S. Department of Justice), y notificaron al gobernador, quien les mandó a su secretario de Asuntos Indígenas para las discusiones.
Un cuestionamiento e investigación interna realizados por la oficina del alguacil del condado de San Juan concluyeron que la matanza fue justificada.
“John tenía un arma letal un bastón,” dijo Burridge.
Shirley dijo querer una investigación independiente.”
“Quiero que una agencia del orden público completamente objetiva determine si la fuerza letal realmente era necesaria,” dijo. “Yo no creo que lo fuera.”
Standley dijo que la ciudad cooperará completamente con una investigación extranjera.
Se puede comunicar con la escritora Electa Draper al 970-385-0917 ó al edraper@denverpost.com.



