Los estudiantes del estado se apuntaron su mejor rendimiento en seis años en los exámenes del Programa de Asesoramiento Estudiantil de Colorado (Colorado Student Assessment Program ó CSAP), dijeron los funcionarios de educación ayer miércoles.
Los directivos estatales atribuyeron este éxito a un enfoque incrementado sobre la lectura y las matemáticas en las escuelas a través del estado y dijeron que es una indicación que más estudiantes están beneficiándose de las demandas de responsabilizar a las escuelas en la educación de todos los niños.
Según los datos del Departamento de Educación estatal, los resultados de las matemáticas mejoraron en siete de ocho grados examinados. Y, en seis de ocho grados examinados en lectura, los resultados parecían estar subiendo. Sin embargo, sólo un grado se apuntó un tanto en los resultados de la escritura, mientras dos grados mostraron un declive y cinco no tuvieron cambios.
Los resultados muestran el mayor crecimiento en general en seis años, dijo el comisionado de educación, William Moloney. Esa conclusión está basada en el estado notando más ganancias en más exámenes en diferentes grados de un año al otro, dijo.
Este es el décimo año de datos sobre el examen estatal, el cual empezó en 1997 con la lectura y escritura realizada por el grado cuatro y que ahora mide lo bien o mal que más de 450,000 estudiantes de las escuelas públicas cumplen con los estándares estatales en cuanto se refieren a las matemáticas, la lectura, la escritura, y las ciencias. Pese a todos esos datos, los cuales han mostrado una mejora en la mayoría de los grados, aún permanece un desacuerdo punzante en la comunidad educativa del estado sobre si el CSAP ha mejorado los resultados en las clases.
“Hemos adaptado el CSAP en estos 10 años pasados,” dijo el gobernador Bill Owens en una rueda de prensa para anunciar los resultados de los exámenes. Mientras cursos iban siendo añadidos y cambios siendo realizados, los educadores aprendieron cómo utilizar esos resultados para “obtener información sobre cómo podemos mejorar la educación,” dijo.
El CSAP “nos permite a todos de responsabilizarnos,” dijo.
Defendió los exámenes del CSAP contra las críticas diciendo que alienta un enfoque estrecho sobre las materias examinadas.
“Uno empieza con bloques básicos de construcción,” dijo.
Tantos altos como bajos
Algunos distritos escolares mostraron unas mejoras asombrosas en algunas materias. En Greeley y Montezuma-Cortéz, dos distritos escolares que estaban luchando para salir adelante que vieron que su acreditación estatal estaba en peligro el año pasado por los resultados bajos de los exámenes, los estudiantes mejoraron.
Pero los resultados revelaron unas tendencias aleccionadoras. Una brecha de logros de unos 30 puntos porcentuales persiste entre los resultados de los estudiantes anglosajones y asiáticos y sus compañeros afro-americanos y latinos. En el examen de ciencias del quinto curso, por ejemplo, el 14 por ciento de los estudiantes latinos eran competentes en ciencias, comparado con el 50 por ciento de los estudiantes blancos.
El cerrar esa brecha de logros es una prioridad para el estado, dijo Jared Polis, un miembro del Departamento de Educación del estado. Es una cuestión de “elevar el estándar para los logros de todo el mundo,” dijo.
El dinero crea diferencias
La pobreza – o la falta de – continúa siendo el mayor factor en el rendimiento de una escuela en el CSAP.
Un análisis de los resultados de lectura del cuarto curso realizado por el Denver Post sobre estos 10 años pasados identificaron a 40 escuelas primarias que, desde 1997, han sido clasificadas consistentemente como las mejores del cuarto por el porcentaje de estudiantes al mismo o superior de su nivel. Como media, sólo un 5.5 por ciento de esos estudiantes en esas escuelas calificaron para almuerzos gratis o de precio reducido el otoño pasado, un indicador de pobreza.
Por el contrario, una media de un 86 por ciento de estudiantes calificaron para almuerzos libres o de precio reducido en 71 escuelas que han sido clasificadas consistentemente como las peores del cuarto, encontró el análisis.
La mayoría de las escuelas más abajo se encuentran en Denver o en Aurora. Las escuelas más arriba están esparcidas generalmente entre los distritos más ricos como Cherry Creek, el condado de Douglas, y Boulder Valley.
Esas tendencias son repetidas a nivel nacional, recalcó Mary Fulton, una analista política para la Comisión Educativa de los Estados (Education Commission for the States), una compañía sin ánimos de lucro basada en Denver que trabaja con los legisladores para mejorar las escuelas. Los niños nacidos en la pobreza están atrasados mucho antes de entrar en la escuela, dijo.
“Mucho de ello es la nutrición, el estrés,” dijo. Como añadidura, los recursos en el hogar, desde cuidados prenatales y el tipo de nutrición, hasta el número de libros, o el nivel de conversación que el niño está expuesto, no suelen ser tan ricos o abundantes como lo experimentaría un chamaco de la clase media a la clase alta, dijo Fulton.
La Escuela Primaria Lumberg en el condado de Jefferson era una entre ellas con un alto nivel de pobreza y resultados de exámenes bajos.
La directora, Julie Williams, dijo que la financiación federal para las escuelas de bajos ingresos ayuda proveer tutores adicionales y desayunos y programas de almuerzos subsidiados para ayudar a los estudiantes pobres, pero la realidad es que vienen a la escuela ya atrasados.
“La mayoría de las familias de la clase media llevan a sus hijos al zoo, a las montañas, de vacaciones familiares,” dijo.
Para los niños viviendo en la pobreza, “esas cosas no son posibles.”
Profesores estrategizados
En la escuela primaria Rocky Mountain en el distrito de St. Vrain Valley, donde alrededor de un 80 por ciento de los estudiantes son elegibles para un almuerzo gratis o de precio reducido, la profesora Michelle Faye describió un esfuerzo colaborativo de los profesores para incrementar los logros estudiantiles. El rendimiento en algunos cursos y en algunas materias descendió desde el 2005, pero la lectura en el tercer curso, la competencia y los resultados avanzados saltaron 38 puntos impresionantes, a un 76 por ciento. Los resultados de las matemáticas del quinto curso también subieron fuertemente 18 puntos a un 63 por ciento de competencia y avanzados.
Faye, quien apareció en la rueda de prensa estatal, dijo que los profesores se reunían cada cuatro semanas para estudiar los datos del estado y generar ideas sobre las estrategias a utilizar.
“Nos enfocamos en el niño y qué necesita aprender,” dijo.
Realineando el currículum
El distrito escolar de Montezuma-Cortéz también obtuvo muchos adelantos. La acreditación de este distrito estaba siendo observada – un estatus asignado a distritos con riesgo de perder su acreditación por varias razones.
Cuando Stacy Houser tomó el poder del distrito de Montezuma-Cortéz con 31,000 estudiantes durante el año escolar del 2005-2006, el currículum no se alineó con los estándares de la lectura, la escritura, las ciencias o las matemáticas delineadas por el estado.
Y mientras el distrito daba exámenes de asesoramiento regularmente, los profesores no estaban utilizando esos datos, dijo Houser. “No había un plan estratégico.”
Houser llevó a cabo más tutorías, más reuniones de padres y profesores, y contratos con los padres que acordaron en traer a sus hijos a la escuela puntualmente, asegurándose que hacían sus deberes, y mandarles a clases de tutoría si descendían sus calificaciones.
Miembros de la tribu Indígena Ute de la Montaña Ute también ayudaron con la tutoría, dijo. Un cuarto de los estudiantes del distrito son indígenas estadounidenses.
En el distrito de Montezuma-Cortéz, las mejoras incluyen un salto en el curso número 10 de un 23 por ciento en competencia y avances en el examen de escritura del año pasado comparado con un 42 por ciento este año. Los estudiantes del séptimo curso también consiguieron una gran mejora en las matemáticas, yendo desde un 22 por ciento en competencia y avances hace un año a un 35 por ciento este año.
El editor asistido por computadora, Jeffrey A. Roberts, contribuyó a este reportaje.
Se puede comunicar con la escritora Karen Rouse al 303-820-1684 ó al krouse@denverpost.com.






