
La curiosa confesión en el asesinato de JonBenét Ramsey levantó graves dudas el jueves entre observadores legales, que dijeron que casos sensacionales frecuentemente generan confesiones falsas de responsabilidad.
La confesión de John Mark Karr en Bangkok, Tailandia, que el estuvo involucrado en el asesinato de la reinita de belleza de seis años en 1996 contiene suficiente información disputada – notablemente su comentario que drogó a la niña y luego la declaración de su esposa que estaba en Alabama cuando ocurrió el crimen – su involucro tiene que ser visto con sospecha, dicen los expertos.
“Hay banderas rojas aquí,” dijo James Alan Fox, un profesor de justicia criminal en la Universidad Northeastern de Boston.
Casos de alta fama frecuentemente crean obsesiones, él dijo, con cada detalle publico del asesinato recitado en paginas de revistas y chatrooms de Internet.
“Muy fácilmente podría haber sido alguien que quería ser parte del drama, de la emoción, y sentirse parte de algo fascinante,” dijo Fox.
El abogado de la defensa de Denver, Phil Cherner sugiere que la naturaleza pública de la declaración de culpabilidad de Karr parece ser una llamada de atención antes que ser una contribución.
“El tipo no solamente parece estar confesando, sino invitando abiertamente a todos a escucharlo confesar,” dijo Cherner. “Eso levanta dudas en mi mente sobre su culpabilidad.”
La llave para determinar la verdad de su declaración es si Karr tiene información que solamente saben las autoridades y el asesino y determinar si hubo coacción por parte de la policía tailandesa, dijo Saul Kassin, un profesor de psicología en Williams College de Williamstown, Mass., y uno de los lideres nacionales en declaraciones falsas.
“Yo estoy incrédulo en lo que se refiere al valor de esta confesión,” el dijo. “Quisieras saber que proveyó información que es cierta y que no viene de los periódicos o otras publicaciones de la prensa.”
Y las autoridades de Boulder han rehusado describir alguna evidencia que tengan ligando Karr a la muerte de JonBenét.
Sospechosos fabrican admisión a crimines – en particular los de alta fama – por una variedad de razones, dijo Kassin, incluyendo un deseo patológico de atención, enfermedad mental, o un deseo de castigarse por otros actos.
Unas doscientas personas se acusaron por el secuestro del bebe de Charles Lindbergh en los 1930s, él dijo.
Sam Kamin, profesor asociado de leyes en la Universidad de Denver, dijo que numerosos sospechosos han sido sentenciados y mandados a prisión sobre la base de falsas declaraciones, que podrán ser derivadas de stress en el proceso de interrogación.
“Si te tocan casos donde las tácticas de interrogación convencen a la persona que si cometieron un crimen que en realidad no cometieron,” él dijo. “La otra cosa es que la interrogación puede ser tan intensa que la gente admite a cualquier cosa si sienten que terminara con esta.”
Se puede comunicar con el escritor Steve Lipsher al 970-513-9495 o al slipsher@denverpost.com.



