ap

Skip to content
Monte Whaley of The Denver Post
PUBLISHED:
Getting your player ready...

Fort Collins – Ken Carlson no quiere que nadie entre en pánico, pero…….

todo tipo de químicas – desde el veneno para las ratas hasta las herbecidas hasta el cianuro y arsénico – podrían ser bombeadas entre miles de millas de acueductos y tuberías de distribución que entregan agua a casas, escuelas, oficinas y hospitales en América.

“Hay, literalmente, miles de agentes que puedan contaminar nuestra agua”, dijo Carlson, un profesor de ingeniería civil en la Universidad Estatal de Colorado (CSU en su acrónimo ingles).

“Y si nos ponemos a pensar en ellos, también lo puede hacer un terrorista”.

Todo lo que uno necesita, dicen los expertos, es un conocimiento básico de los sistemas de agua, una bomba pequeña y acceso a un fregadero o tubería de agua en el sótano y miles de gente pueden estar a riesgo.

Carlson y algunos colegas del CSU están poniendo a prueba un sistema de alertador de amenazas – sensores pequeños colocados en varias tuberías de distribución – así para avisar a las ciudades cuando se detecta un repunte significativa en toxinas y contaminantes en los recursos acuáticos.

Hasta el momento, el sistema puede detectar corrosión en las pipas envejecidas y químicas posiblemente peligrosos de los accidentes agrícolas o industriales. Y si ponen algo en nuestra agua a propósito, el alarma debe funcionar bien, dijo Carloson.

“Creo que es bueno saber que tan buena es nuestra calidad de agua”, él dijo.

Se necesitan sistemas de alertador de amenazas ya que la agua es más propensa a ser dañada cuando se va de la fabrica de distribución, dijo Ralph Mullinix, director de Loveland Water and Power.

“Esperamos que este sistema se desarrolle y sea integrado rentablemente en cada sistema acuático en los Estados Unidos y en todo el mundo”, dijo Mullinix.

Los Atentados del 11 de Septiembre destacó la necesidad para una mejor vigilancia de los recursos acuáticos del país. Pero hasta ahora, los fondos de la Seguridad Nacional se han gastado en aumentar la seguridad física en los cercos, cámaras y guardias de seguridad en las instalaciones del tratamiento del agua, dijo Carlson.

Eso deja en el blanco a los sistemas de distribución.

En la mayoría de los casos, los técnicos tienen que ir en los campos para juntar muestras de varias localidades y luego, llevarlas para que sean probadas, dijo Carlson.

Típicamente, se necesitan entre 24 y 48 horas para completar las pruebas, así que cualquier amenaza podría no ser detectada tras un ataque.

El CSU se está asociando con ST-Infonox Inc., una compañía de California que se especializa en contestar a los terroristas en cuando amenazan los recursos del aire, agua y comida, en desarrollar sensores in situ, así para que sean mas eficaces.

Están hablando con los funcionarios de Fort Collins con la esperanza de que la ciudad apoye este programa experimental. Cerca de 50 sensores están siendo utilizados adentro y por todo el campus del CSU.

Los aparatos, llamados SCOPEH2O, están siendo probados en el CSU. Miden casi un pie de altura, son fáciles de cargar y probablemente costarán unos cientos de dólares cada uno.

“Tienen que ser asequibles o las ciudades no podrán usarlos”, dijo Ken Stutzman, vicepresidente para operaciones del agua para ST-Infonox.

ST-Infonox transmitirá información de los sensores a las ciudades, las cuales decidirán como lidiar con cualquier posible amenaza. “Esto no eliminará la amenaza pero si reducirá la retroalimentación de días a horas”, dijo Stutzman.

La iniciativa tiene una posibilidad extensa de mantener seguro el recurso de agua del país, dijo Wade Troxell, decano asociado para el desarrollo de la investigación y económicos para el Colegio de Ingeniería.

“Es tremendo este posible beneficio de la tecnología para la distribución del agua”, dijo Troxell.

Carlson y los estudiantes pos-grados del CSU investigando los aparatos fueron criticados por el EPA y la industria del agua por publicar una lista de algunas de las químicas mas peligrosas, en las que se pueden usar para contaminar el agua.

Carlson dijo entender las preocupaciones de dar demasiada información a los terroristas. “Pero cualquier persona con cualquier tipo de sofisticación podría encontrar esa lista”, él dijo.

Además, dijo Carlson, él no es un guardián, solamente se quiere asegurar de que el país esté protegido.

“El proyecto que estamos haciendo con ST-Infonox podría ayudarnos aprender de cómo ayudar el país proteger sus recursos acuáticos, especialmente el agua para beber”.

Se puede comunicar con el escritor Monte Whaley al número 720-929-0907 ó al mwhaley@denverpost.com.

RevContent Feed

More in News