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Hubo tres truenos fuertes.

Entonces el detective Jack Bishop sintió un dolor agudo en su espalda.

“Supe que algo estaba mal”, le dijo Bishop a un jurado de la Corte del Distrito de Denver el miércoles. “Giré a mi izquierda y entonces fue cuando vi al detective (Donnie) Young agarrarse la cabeza y decir ‘Oh!’ y caerse. Vi sangre saliéndole de la cabeza. Fue como en cámara lenta”.

Bishop fue el primer testigo en el juicio contra Raúl Gómez-García, de 21 años, acusado de asesinato en segundo grado por la muerte de Young e intento del homicidio de primer grado de Bishop.

El abogado defensor Michael Vallejos no disputa que su cliente les haya disparado a los oficiales pero dijo que Gómez-García estaba enojado con Young y que su muerte fue un homicidio por imprudencia y no asesinato.

Testificando sobre esa noche, Bishop dijo que corrió, tratando de encontrar a la persona que le había disparado a su compañero.

Un Bishop llorando dijo a los doce miembros del jurado y a dos suplentes que buscó frustradamente afuera del Salón Ocampo, 1733 W. Mississippi Ave., sin saber a quien buscaba.

Entonces volvió con Young.

“Sabe, fue muy duro,” dijo Bishop de ver a Young y a una mujer abrazando al oficial caído. “No sabía cuantas veces le dispararon, pero sabía que era de gravedad”.

“Hice lo mejor que pude – (para) consolarlo y conseguir ayuda”, dijo Bishop.

Dijo por la radio:

“Oficial caído, hubo disparos.”

A Bishop y Young les dispararon mientras proveían seguridad para una fiesta de bautizo el 8 de mayo del 2005. Después de la balacera, Gómez-García huyó a México y fue arrestado por autoridades mexicanas el 4 de junio del 2005. Fue devuelto a Denver seis meses después.

El fiscal de Denver, Tom Clinton dijo que lo que les sucedió a los dos detectives fue una emboscada.

“El detective Young fue emboscado, atacado a sus espaldas”, dijo Clinton al jurado durante las declaraciones de apertura. Gómez-García estaba disgustado porque Bishop, reforzado por Young, no permitía a Gómez-García y a otros tres hombres entrar a la fiesta.

Adentro se encontraban Sandra Rivas, su esposa de convivencia, y su hijo. Pero los oficiales no sabían eso.

Vallejos dijo que Gómez-García estaba disgustado porque había recibido una invitación para ir a la fiesta con Rivas y su hijo. Apenas había salido para encontrarse con unos amigos y se disgustó cuando no lo dejaron volver.

Vallejos dijo que Gómez-García se disgustó aun más cuando el y Young intercambiaron palabras, y Young tomó a Gómez-García por la garganta y el brazo y lo echó a la fuerza.

Bishop dijo que Young acompaño a los cuatro hombres y volvió en segundos.

Cuando volvió, dijo Bishop, Young le dijo que probablemente había sido bastante agresivo con Gómez-García.

Gómez-García decidió volver y “hacer algo al respecto”, dijo Vallejos.

Vallejos dijo que el caso será altamente emocional con testimonio que probablemente obtenga ira de oficiales de policía, fiscales y posiblemente los miembros del jurado.

“No estoy aquí para decirles que Gómez-García no disparó el arma, porque lo hizo”, dijo Vallejos. “No estamos aquí para decir que actuó en defensa propia, porque no fue así”.

Se puede comunicar con el escritor Howard Pankratz al numero 303-954-1939 o en hpankratz@denverpost.com.

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