Investigadores en Colorado -junto con colegas en otros cinco sitios a lo largo del país -pasarán los próximos cinco años y gastarán cerca de $6 millones de dólares tratando de resolver que hay detrás de las cifras ascendientes de autismo.
“Estamos muy emocionados,” dijo Diana Schendel, de los Centros Federales de Control y Prevención de enfermedades (el CDC en su acronimo inglés), el cual está coordinando el estudio.
Con una meta de 3,000 niños estudiados, será el esfuerzo mas grande y comprensivo hasta la fecha para entender que hay detrás de lo que los defensores del autismo dicen es una epidemia creciente.
Epidemiólogos del departamento de salud estatal de Colorado, junto con investigadores de JFK Partners, una universidad de Colorado -centro afiliado que trata incapacidades de desarrollo, espera empezar a reclutar a participantes el empezar el 2007, dijo la Dra. Lisa Miller, del departamento de salud.
“Tendremos tres grupos de niños -un grupo con autismo, otro con otras incapacidades de desarrollo, y otro serán niños típicos,” dijo Miller.
El estudio envolverá encuestas detalladas de los padres, así como pruebas de cabello y sangre de los niños y sus padres, dijo Miller.
Esas muestras serán probadas para factores genéticos enlazados con el autismo, proteínas, niveles de hormonas y de mercurio, entre otras cosas.
Cifras de autismo diagnosticado han aumentado en las últimas dos décadas, de un caso en 10.000 nacimientos en los ochentas a aproximadamente un caso entre 166 nacimientos en el 2003, según el CDC.
Pero, así como cualquier aspecto de esta condición, existe desacuerdo entre científicos acerca de la prevalencia del autismo y la exactitud de su diagnosis.
Según al CDC, el estudio nacional se enfocará en un numero de factores que se sospechan tienen conexión al autismo, incluyendo genética, la respuesta inmune del cuerpo y si la madre del niño bebió o fumó durante el embarazo.
Visiblemente ausente de esa lista es un enfoque específico en vacunas como causa de austimo. Pero Schendel dijo que las vacunas tambien serán investigadas.
“Claramente, tomar una vacuna es un tratamiento que puede causar al cuerpo a tener una respuesta inmune, así de que eso queda” con uno de los factores siendo examinados, dijo Schendel.
En adición, los investigadores verán la historia de vacunas de la madre -en particular, si acaso tuvo una vacuna contra la gripe- la cual es una de las pocas que aun contiene el derivativo del mercurio, thimerosal- cuando aun estaban embarazadas.
El autismo es un espectro de condiciones caracterizados por la dificultad en comunicarse y socializar, y casi siempre acompañado por incapacidades de desarrollo y comportamiento repetitivo.
Algunos padres creen que el autismo de sus hijos está conectado -si no causado completamente- a la exposición a thimerosal en vacunas.
Thimerosal es una forma de mercurio que fue rutinariamente usado como preservativo en vacunas. En 1999, la Academia Americana en Pediatría urgió a los fabricadores de la vacuna a dejar de usarla. Para el 2001, ninguna vacuna dada rutinariamente a niños contenía thimerosal.
En adición a investigadores de Colorado, los participantes del estudio incluyen el CDC, el Instituto de Investigación de Káiser en California, la universidad Johns Hopkins en Baltimore, la Universidad de Carolina del Norte, y la Universidad de Pennsylvania. Juntas, esas instituciones forman los Centros para Autismo e Investigaciones de Incapacidades de Desarrollo y Red de Epidemiología.
Se puede comunicar con Karen Auge en el numero 303-954-1733 o en kauge@denverpost.com.



