
Thiago Martins dejó el fútbol a los 17 años de edad. Tres años después cuando se encontró hambriento, indigente y durmiendo en las playas de Santa Bárbara, California, el fútbol regreso y lo salvó.
Ahora de 30 años, Martins probablemente salvó la temporada de los Rapids, el sábado pasado con dos goles en contra de Houston, para iniciar la primera ronda de la serie de las eliminatorias en contra del FC de Dallas.
En su segunda temporada en la Liga Mayor de Fútbol, el delantero está tratando de llenar las expectativas que le han seguido desde el 2003, antes de tener dos cirugías y tres intercambios con otros equipos.
Pero el mundo de las posibilidades ha estado frente a Martins, desde su niñez en la zona este de Sao Paulo, Brasil; a dos cuadras de uno de las favelas más grandes de la ciudad, con 11 millones de habitantes. En el vecindario de la Zona Mooca, la vida para los chicos giraba alrededor del fútbol, las chicas, el alcohol, las drogas y los robos.
Martins quería alejarse de todo eso; y lo hizo a la edad de 19 años. Terminó en Los Ángeles con una mochila en su espalada, menos de $1.000 y el sueño de aprender inglés y encontrar una vida mejor.
Por suerte para Martins, él nunca pudo alejarse del fútbol
Eso va para decir que uno tiene si suerte y que usualmente no sabemos apreciar las cosas que tenemos, dijo Martins, pensando en su vida pasada. Ahora yo aprecio todo. Las cosas pequeñas que mucha gente probablemente no lo hace.
Martins gasto lo último de su dinero comprando una bolsa de dormir en una tienda de excedentes del Ejército. Sin familia y sin un lugar donde quedarse, él empezó a dormir en las playas y en los parques, viviendo de los comedores de beneficencia y los tarros de basura.
El se quedaba despierto en las noches por seguridad. Hablando solamente portugués, Martins no se podía comunicar con sus compañeros indigentes, pero aprendió de ellos estudiándolos silenciosamente. El vio a gente loca propensa a la violencia. El escucho disparos y vio a las víctimas.
El fue encarcelado temporalmente en cuatro ocasiones durante un lapso de tres meses, por lo que él llama ofensas relacionadas con la gente transitoria, como el prender un fogata en la playa para calentarse. El se calentaba en alma con la idea de que algo va a aparecer muy pronto.
La bondad de una familia
Una mañana el conoció a los miembros de la familia Torres, quienes estaban preparándose para un torneo de fútbol en la playa. El preguntó si es que podía jugar y ayudo al equipo a ganar todos sus partidos. Daniel Torres invitó a Martins a su casa y le dio comida, le ofreció un lugar donde quedarse y le ayudó a conseguir trabajo.
La primera vez que lo vi estaba sentado en el sofá de mi sala y no sabía quien era, recuerda Daniel Torres Jr., ahora de 20 años de edad. El no sabía hablar español ni ingles, y yo por supuesto no sabía portugués. Así que nos quedamos viendo el uno al otro por un rato.
Torres Jr. era solo un niño en ese entonces, rompió el hielo sacando su pelota de fútbol.
El único lenguaje que usted necesita es el fútbol, dijo Torres Jr. quien posteriormente le pediría a Martins que sea su padrino.
Por muchos años, Martins recogió flores, lavó platos y cualquier otra cosa que le diera dinero. Pero el fútbol no había terminado con él.
Listo y en marcha
Jugando en una liga dominical, Martins fue visto por Tim Vom Steeg quien era entrenador del fútbol en la universidad de la ciudad de Santa Bárbara. Martins ingresó a la universidad y se mudó a vivir con Vom Steeg para asistir la Universidad de California en Santa Bárbara, donde obtendría un título en geografía; fue nombrado al primer equipo de la Gran Conferencia Oeste en el 2001.
Martins obtuvo su tarjeta de residencia en el último año de la universidad, luego de lo cual fue reclutado por los San Diego Flash de la Liga A de los Estados Unidos; luego de llamar la atención del entrenador Colin Clarke, ahora en su tercera temporada como entrenador de los FC de Dallas.
El primer partido de Martins con los Rapids vino con una perdida de 1-0 en contra de los FC de Dallas, el 24 de junio. Clarke ve en Martins los mismos atributos que le hicieron exitoso en la universidad.
El trabaja muy duro, es muy físico, mantiene bien la pelota y atrae a otras personas al juego, dijo Clarke.
Los Flash cerraron en el 2001, dos años antes de que Martins sea nombrado el MVP de la Liga A, mientras estaba con los Riverhounds de Pittsburg. El D.C. United compró a Martins para la MLS. Pero las cosas no han ido bien desde ese entonces.
Martins se dañó la rodilla dos veces, el se perdió la temporada de campeonato del United en el 2004 y fue intercambiado al Chivas USA de New York y luego a los Rapids en abril. El solamente ha hecho seis goles en el MLS, tres de ellos con los Rapids -números muy bajos para un delantero.
Pero esos dos goles del sábado fueron fantásticos. Fueron la validación que el entrenador de los Rapids, Fernando Clavijo necesitaba de un jugador bi-direccional, que según él puede llegar a ser muy exitoso con la organización por varias temporadas.
Es muy difícil encontrar a un delantero que trabaje tan duro como él indicó Clavijo.
Colorado está esperando que el duro trabajo de Martins le de resultado en las eliminatorias. Aun cuando los Rapids están en la categoría más baja de equipos de la Conferencia Oeste, ellos están ahora llenos de confianza. Ellos también recuerdan que los Galaxy de Los Ángeles estuvieron ubicados cuartos la temporada pasada y llegaron a ganar la Copa MLS.
Estoy esperando a que llegue el sábado, dijo Martins. Creo que eso es lo que diferencia a un buen jugador de uno que solo se aparece a jugar cuando las cosas están en peligro.
Y para un hombre que tiene una deuda con este deporte, un campeonato sería el premio preciso.
La odisea de Martins
Thiago Martins anotó dos goles la semana pasada, poniéndoles a los Rapids en las eliminatorias; pero un análisis más profundo revela que esa podría haber sido la parte más fácil.
Edad: 30
ʴDzó: Delantero
Nacido en: Sao Paulo, Brasil
Su odisea: Emigró a los Estados Unidos a los 19 años con menos de $1.000. Se le acabó el dinero y fue un indigente por tres meses en Santa Bárbara, California. El participó de un juego de fútbol en la playa y conoció con una familia que posteriormente le ayudaría. El trabajo y eventualmente fue a una universidad comunitaria, antes de volverse una estrella para Universidad de California en Santa Bárbara. El se convirtió en profesional en el 2001 y se unió a los Rapids en abril, este es su séptimo club.



