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Grand JunctionmayorJim Doody,right, shares atriumphanthug with Vietnamvet RonDoc Rosson Saturdayin Fruita. Thetwo workedtogether toraise fundsfor Vietnamvets memorialsthere.
Grand JunctionmayorJim Doody,right, shares atriumphanthug with Vietnamvet RonDoc Rosson Saturdayin Fruita. Thetwo workedtogether toraise fundsfor Vietnamvets memorialsthere.
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Fruita– La maleta de lona resbalando de los dedos de la estatua de bronce en la pendiente del oeste del Homenaje a la Guerra de Vietnam remonta a Jim Doody a un día de invierno en 1971.

Su hermano mayor Thomas había estado volando un helicóptero llevando a soldados de Vietnam hacia Laos. La cola de su gran Huey verde fue impactada por fuego de un francotirador y se estrelló. Thomas y tres otros dentro murieron.

El cuerpo de Thomas Doody no fue encontrado, y la única cosa que fue enviada a la familia Doody fue su maleta de lona. Se quedó en un closet.

Ahora, la maleta es un símbolo de las grandes distancias a las que un hombre puede ir para mostrar amor por un hermano- para su propio hermano y para un cuadro de veteranos que se han convertido en sus nuevos hermanos.

Un molde de bronce de la maleta es parte de la escultura que fue revelada el sábado para el Día de los Veteranos. La escultura de tamaño natural, llamada “Bienvenido a Casa,” muestra un marino siendo bienvenido por los brazos abiertos de sus padres.

Jim Doody, el alcalde de Grand Junction, había estado pensando en esta conmemoración por mas de 20 años antes de que se embarcara en la misión de construirla.

Antes de que la gran parte de la conmemoración fuese dedicada en el 2004, Doody, quien no es un veterano, se convirtió en parte del circuito del club de servicio, hablando por los veteranos. Defendiéndolos de los escépticos y ganándose el apoyo de una banda de hermanos que venía desde un general de brigada a un grupo de veteranos sin hogar. Su proyecto finalmente se haría realidad después del estímulo de patriotismo de la tragedia nacional de 9/11 -y donaciones.

“Nunca se me ocurrió darme por vencido,” dijo Doody.

El helicóptero que ahora está postrado en el monumento fue un punto importante en los esfuerzos de Doody. Tuvo un helicóptero Huey donado por el Camp Robinson en Little Rock, Arkansas, y consiguió que lo llevaran a Colorado en un camión de plataforma, con los otros viajeros aprobando con sus dedos pulgares en el camino. Llevó ese helicóptero en un camión alrededor de esa pendiente del oeste para conseguir apoyo. Lo estacionó en estacionamientos de centros comerciales y en festivales junto con cubetas para donaciones.

Recaudó $700,000 en fondos y donaciones de materiales y labor de construcción.

Doody dijo que solo se embarcó en este proyecto de conmemoración por una sencilla razón: “Siempre tuve un hueco en mi corazón.”

Cuando Thomas Doody fue a la guerra a los 18 años, tenía ya su licencia comercial de piloto. Había ya conseguido su primera licencia a los 14 y se encontraba entusiasmado por aprender a pilotear un helicóptero. Le dijo a Jim, que tenía 15 años entonces, que volvería y se embarcarían en un negocio de vuelos comerciales.

Para un hermano menor que había perdido a su padre a los 5 años, era un sueño al cual aferrarse, explicó Doody mientras estaba parado debajo del Huey, el cual es visible del interestatal 70.

La conmemoración es una edificación cubierta con granito en forma de una adarga que contiene los nombres de mas de 1,000 veteranos de Vietnam grabados en los lados. También tiene ladrillos en las pasarelas con los nombres de gente que lo apoyó y veteranos de hasta la guerra civil y la guerra Hispano-Estadounidense.

El monumento atrae a muchos viajeros y se ha convertido en un lugar para reunirse para los veteranos locales, docenas de los cuales fueron la semana pasada a ayudar a Doody a poner las piezas de bronce en el concreto en frente de la conmemoración.

Roger McGuire se agachó y fumó nerviosamente mientras que los trabajadores preparaban los agujeros para zarpar las estatuas. McGuire dijo que llega aquí dos veces al día cuando viaja de su hogar en Mack al Centro Médico de Veteranos en Grand Junction. Sufre de un desorden post-traumático, y dijo que el monumento se siente como una zona de seguridad.

Siempre saluda al monumento, dijo. “Esta es tierra sagrada.”

“Cuando veo esto, me da la bienvenida que nunca recibimos,” dijo Tom García de Montrose, uno de los miembros del Club de Motocicletas de Veteranos de Vietnam. El club donó una banca de granito para sentarse cerca del monumento, y se ofrecieron a quedarse con la estatua las 24 horas hasta que se quitaran las mantas durante las ceremonias del sábado por la mañana.

Los veteranos locales tuvieron una mano en el trabajo del escultor de Telluride y veterano de Vietnam, Richard Arnold cuando hizo las piezas. Le aconsejaron que hiciera el uniforme del marino que volvía, arrugado y un poco más grande debido a la pérdida de peso. Recomendaron que se hiciera la “mirada de 1,000 yardas” de un muchacho que ha llegado a casa, pero a la misma vez está en los campos de batalla.

La mirada en los ojos de la madre de bronce también es inseguro, como si reconociera que el marino que está enfrente de ella no fuera el mismo hijo que se fue a la guerra.

En la revelación de la estatua, la cual incluyó vuelos de F-16, discursos, música y la liberación de palomas blancas, los ojos de Doody estaban en la maleta de lona.

Para Doody, la dedicación del sábado marca el final de su misión de amor de hermanos.

Se puede comunicar con Nancy Loftholm en el número 970-256-1957 o en nloftholm@denverpost.com.

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