El oficial fue de rafting en los rápidos de Fiji, pescaba con niños en Alaska y esquiaba con sus sobrinos en las Montañas Rocosas.
Por todo eso, aun sonrió.
Jordan, de 32 años, amaba la aventura, en la que buscó los mejores lugares para el buceo, quien iba de exucursión por las montañas mas altas y manejaba los motos todoterreno mas rápidos.
También buscaba placer en los chistes, especialmente el tirar agua fría a sus amigos y la familia después que se duchaban con agua caliente.
“Ken, vivistes tu vida como si no hubiera otra mañana”, dijo Sue, su hermana el lunes desde el púlpito de la Iglesia New Life en Colorado Springs, donde al menos 4,000 personas presentaron sus respetos al oficial policíaco asesinado la semana pasada durante una parada de tráfico. “Disfrutabamos cada minuto”.
Ocho oficiales con guantes blancos puestos de la guardia de honor de la ciudad, llevaron el ataúd, cubierto con una bandera, al santuario mientras que cientos de personas en la hermandad de la ley, desde Colorado y el mas allá, de ciudades tan lejos como de Alburquerque y la Ciudad de Oklahoma, miraban.
Jordan fue balaceado cuatro veces el 4 de diciembre mientras que hacía lo que cada oficial en la iglesia ha hecho docenas, si no centenares de veces: Una parada de tráfico rutina de un conductor sospechado de conducir ebrio. Marco Lee, de 25 años quien, en su perfil de Myspace.com, decía que le gustaba los tragos y armas, ahora está detenido bajo, acusado de asesinato de primer grado.
Jordan fue el segundo oficial de Colorado Springs asesinado durante el servicio este años. Otro, Jared Jensen, fue asesinado el 22 de febrero mientras trataba arrestar a un fugitivo.
Un oficial durante siete años, Jordan se volvió en un especialista del DUI, en parte porque la jornada -de las 7 p.m. hasta las 3 a.m.- le dio la oportunidad de pasarse los días en las afueras.
“Para todos ustedes quienes no conocían a Ken Jordan, fue la clase de persona que uno quería para su amigo”, dijo Brock Ellerman, un oficial de Denver quien conoció a Jordan en la Universidad Western Illinois.
Ellerman recordaba cómo Jordan le hizo calmar sus nervios durante su día de boda, de como envió flores a la mujer de Ellerman cuando tuvo un niño ó los nuevos artilugios que sacaba cuando ambos estaban perdidos en las montañas.
“Fuimos afortunados y bendecidos de haber tenido a Ken en nuestras vidas”, dijo Ellerman.
Los oficiales compañeros dijeron que Jordan hizo bien su trabajo ya que fue conocido a tener tres o cuatro arrestados en el Hospital Memorial, esperando para que sacaran sangre.
Hace dos años mientras esperaba por la prueba sanguínea de un conductor ebrio, Jordan conoció a Heidi Andersen, una enfermera.
Cuando le vio, ella le preguntó: “¿Quién es ese hombre con esa sonrisa increíble?”
El lunes, Anderson besó el ataúd de Jordan después que le contó a los dolientes qué tanto le amaba.
“Hasta el perder nuestro crucero fue una experiencia genial ya que estaba contigo”, dijo Anderson. “Es por ti que conocí lo que de veras es el amor…..Estoy muy orgullosa de ti. Fuiste un oficial fenomenal”.
Horas antes del servicio, una riada de tráfico de carros marcados, con los faros encendidos, arribaron a la Iglesia New Life en la parte norte de la ciudad solo para encontrar una sucesión de banderas americanas volando a media asta.
Para algunos, la reunión hizo parecer el sentido de déjá vu.
“Es increíble -esto parece como si fuese ayer, como si acababamos de pasar por esto”, dijo Jimmy Paladino, un oficial compañero de Colorado Springs y miembro de la guardia de honor, puesto que también trabajó en febrero. “Estoy orgulloso de hacerlo (guardia de honor), pero definitivamente vivir sin hacerlo”.
Luego, Paladino asumió su posición cerca de la entrada de la iglesia, junto con otros oficiales en la guardia de honor y esperaron para la llegada de esos vehículos oscuros, llevando el ataúd de Jordan y por detrás, su familia.
Cientos de oficiales con uniformes y personal de emergencia se formaron en filas precisos al otro lado de la entrada. En conjunto, saludaron al oficial fallecido y a sus seres queridos mientras que una brisa picara despertó unas cuantas ráfagas de nieve
Adentro, el gaitero Mike Haley del Departamento de Policía de Fountain, se paró con su falda escocesa y preparó su gaita para unas melodias tradicionales que tocaría antes y después de las grabaciones de cancines populares, escogidas para recordar.
“Siendo un oficial”, dijo Haley, “uno no solo siente la tradición sino el placer de tocar por alguien quien hizo su trabajo, caminó con el ritmo e hizo el sacrificio máxmo”.
El lunes marcó la primera vez que tocó para un oficial de Colorado Springs asesinado durante el servicio. Pero los recuerdos del servicio de Jensen aun permancen vívidos.
“Para mi, parece solo ser como hace unas semanas”, dijo Haley. “Cuando supimos (sobre la muerte de Jordan) entre los círculos de la ley, inmediatamente hablamos también del oficial Jensen y cómo esto ocurre y cómo estaremos mejor preparados como resultado”.
Pero muchos oficiales notaron que la muerte de Jordan durante una parada de tráfico DUI reflejaba las realidades duras de ser parte de la ley -sin importar adonde se practica.
“Sabiamos que fuimos afortunados de llevar 24 años sin una muerte”, dijo Mark Peterson, oficial para la ciudad, notando el periodo largo de estar seguro antes de las dos muertes de este año. “Se nos acabó la suerte. No tuvo nada que ver con la falta de entrenamiento. Tarde o temprano, la mala suerte le toca a la gente buena”.
Se puede comunicar con la escritora Erin Emery llamando al número 719-522-1360 ó enviando un mensaje al eemery@denverpost.com.






