Cuando la gente se le queda viendo a Jimmy Clark, con muy buenos modales les pregunta si les gustaría hacerle cualquier pregunta.
Clark, de 24 años, cargará para siempre las cicatrices que recibió a los cuatro años de edad cuando provocó un incendio al jugar con fósforos.
Su hermana Jenny, de ahora 22 años, también fue severamente quemada.
Ambos casi murieron en el incendio de diciembre 27 de 1986, en su hogar de Lakewood, pero los dos se rehusan a ser definidos por las cicatrices.
Jimmy, quien trabaja en jardines y recientemente se comprometió, comenzó una nueva tradición navideña este año -dando regalos a los niños como una manera de enriquecer a la comunidad y hacer que la gente entre en su mensaje.
“Supuse que podía pasar la alegría”, dijo Jimmy.
Portando gorras rojas con blanco, los Clarks, la prometida de Jimmy, Erika Katzenmeier, y otros elfos dejaron aproximadamente $1,000 en juguetes en el centro de Acción de Jeffco en Lakewood una tarde antes de Navidad.
Recaudaron el dinero al hablar con la familia, amigos y vecinos.
Los juguetes fueron a los niños necesitados no solo para enbrillecer los dias festivos para los niños, pero para los padres que están batallando para proveer para ellos, dijo Mag Strittmatter, directora ejecutiva del centro.
“Esto es increíble,” dijo Strittmatter mientras llegaban cajas de juguetes. “Esto se trata de no ser egoísta.”
Uno de los ayudantes de Clark fue el teniente Dale Breen del Distrito de Protección de Incendios del Oeste.
Cuando era un bombero nuevo, Breen sacó a Jimmy del incendio. Cargando al niño en sus brazos, Breen corrió hacia una ambulancia.
“No me gusta recordarlo,” dijo Breen, quien se ha mantenido en contacto con los Clarks. “Puede imaginarse por lo que han pasado.”
Breen le dio a un niño pequeño un juguete. El niño sonrió y estiró sus brazos. Breen sonrió también.
“Es un resultado maravilloso,” dijo Breen. (Jimmy y Jenny) “han resultado ser maravillosos.”
Jenny, quien trabaja en un restaurant en Castle Rock, corrió entre un cuarto lleno de niños y padres y un cuarto trasero donde los juguetes estaban escondidos. Cuidadosamente escogió juguetes basados en la edad y sexo del niño en espera.
“Algunos niños no tienen familia como la que tenemos,” dijo ella. “Dándole juguetes les traerá algo de felicidad.”
La mayoría de juguetes acaban en los estantes de “El taller de Santa” del centro para ser escogidos por los padres y presentados a sus hijos en Navidad.
Barbara Clark, la abuela del par, y su difunto marido, Jim, criaron a Jimmy y Jenny después del incendio. Su madre no había sido parte de sus vidas, y su padre los abandonó después del incendio.
“Ha sido una alegría,” dijo barbara. “Me mantuvo mentalmente y emocionalmente aguda.”
En el centro, Jimmy se acercó a Vic Mark, de 45 años, y le preguntó a la madre soltera si necesitaba un regalo para su hijo de 7 años.
“Juega basquetbol,” le dijo a Jimmy.
Como Santa Claus, Jimmy, sonriendo, sacó un balón y se lo entregó a Mark.
“Va a ser una Nvidad muy bella,” dijo Mark. “Esto va a hacer su Navidad muy placentera.”
Jimmy quiere que la gente vea que las victimas de incendio son gente con los mismos sueños y aspiraciones que otros, él dijo.
Cuando adultos le preguntan a Jimmy acerca de sus cicatrices, les dice que fue quemado más del 65 por ciento de su cuerpo y les dice lo que sucedió.
Cuando los niños le preguntan acerca de su apariencia, Jimmy tiene un mensaje especifico para ellos: “Esta es la razón por la cual no se debe jugar con fósforos.”
Jimmy y Jenny no tienen ninguna memoria del incendio. Aun así, ha jugado una parte indudable de sus vidas.
“No sería la persona que soy ahora si no hubiera sucedido,” dijo Jimmy. “Me ha convertido en un individuo más fuerte.”
Se puede comunicar con Kieran Nicholson en el número 303-954-1822 o en knicholson@denverpost.com.






