
El domingo, el gobernador Bill Owens revisó la parte sudeste de Colorado, afligida por la nieve, mientras que la Guardia Nacional rescataba automovilistas atoradas y propocionaba víveres a cientos de personas en refugios.
En una entrevista, el gobernador describió una manta espeluzante de nieve que cubrió áreas desde Las Animas hasta la frontera de Kansas. Dijo que carreteras enteras no fueron visibles desde el avión de la Patrulla Estatal en que volaba. Cúmulos a los 15 pies de altura le hizo difícil a detectar los aeropuertos, él dijo.
“Fue como un estado totalmente diferente, una tormena totalmente diferente”, dijo Owens después de su vuelo.
El dijo que los techos de cinco edificios se habían derrumbado, incluyendo una tienda Radio Shack. Un asilo cerca de Walsh necesitaba la ayuda de bomberos voluntarios para sostener las vigas dobladas debajo del peso de la nieve en su centro de asistencia con 16 camas.
El gobernador dijo que inspeccionó desde al aire Las Animas, La Junta, voló a Lamar y luego a Springfield y Trinidad al sur.
Owens dijo estar preocupado sobre la industria del ganado y piensa que el estado necesitará hacer “bajadas” alimentarias de emergencia por helicóptero para el ganado atorado.
George Epp, director de la División de Gestión de Emergencias de Colorado, voló con el gobernador y dijo que muchas granjas y ranchos están aisladas en la parte rural de Colorado. Pueblos por todo el área se paralizaron por la tormenta, dijo.
“Nunca he volado sobre el Artico, pero me imagino que se parece así”, dijo Epp. Solo se puede ver blancura por todos lados .
La Patrulla Aerea Civil, el brazo civil de las Fuerzas Aéreas, condujo vigilancia con 12 aviones y encontraron dos vehículos con cinco personas cerca de la frontera con Kansas.
La patrulla vio a numerosas camionetas comerciales atoradas en la nieve, pero los camioneros dijeron que prefieren quedarse en sus vehículos y que les traígan provisiones.
Las tropas de la Guardia Nacional de Colorado estaban en ruta con víveres y ayuda. Estaban conduciendo vigilancia con un helicóptero equipado con equipo infrarrojo. Dos helicópteros Black Hawk estaban disponibles para hacer rescates. La Guardia también usó snowcats y Humvees al estilo militar.
Dos soldados hicieron búsquedas y operaciones de rescate durante 30 horas consecutivas, necesitaban tratamiento por la deshidratación antes de salir a los campos.
La Cruz Roja Americana estableció 13 albergues, donde 650 personas se quedaron hasta la noche del sábado.
“Muchas de estas personas estaban regresando a casa”, dijo Ron Pryor, voluntario con la Cruz Roja trabajando en un albergue en La Junta.
Cielos aclarados reinaron el domingo y se pronosticó que iba continuar durante la semana, el cual permite muchas personas a dejar los albergues.
Otros dijeron que permanecerían en el albergue hasta que estén seguros de que está lo suficientemente seguro para manejar a casa después de las vacaciones navideñas.
April Dungan y su marido, Grady, llegaron al albergue en Walsenburg con sus perros Weimaraners, Athena y Henry, después de viajar a través de “condiciones virtualmente blancas”, por la Interestatal 25 con dirección al sur.
La pareja pensaba que, después de casi una semana de esquiar, el viaje a su casa en Tulsa, Oklahoma estaría sin problemas cuando se iban de Denver el sábado entre los cielos azules. Pero después de pasar por Pueblo, se toparon con una tomenta que mandó patinando los vehículos con tracción a las cuatro ruedas y camiones semi-remolques dentro de las zanjas.
“La nieve estaba enterrando los capós de aquellos vehículos”, dijo April Dungan, quien dijo que hoy estará pasando sus cumpleaños en el albergue.
La tormenta también interrumpió las vacaciones de tres amigos de Denton, una ciudad suburbana de Dallas, quienes tenían ilusiones de ir a esquiar y snowboarding. El jueves, mientras se iban de Idaho Springs, una tormenta les forzó a dejar su Mustang atorado por el I-70 con destino a Denver.
Recuperaron el carro el día siguiente, esperando un viaje fácil el sábado cuando vieron los cielos azules.
Se toparon con la tormenta después que pasaron por Pueblo.
“Fue nada más que el blanco”, dijo Heriberto Ramírez, de 20 años.
Dijo que el Mustang había pegado un parche de nieve, se ido fuera de control y pegó una pared. Lograron manejar el carro pero se atoró cinco veces. Finalmente llegaron al albergue en Walsenburg.
“Casi se podía ver el carro delante de ti”, dijo Ramírez.
Su amigo, Carlos Córdova, residente de Denton de 22 años, dijo que estará pasando la Vispera del Año Nuevo en el albergue de Walsenburg, alejado de su familia y pensando cómo sus dos amigos le convencieron a venir a divertirse en Colorado.
“Solo queríamos divertirnos, pero no pensamos en las consecuencias”, dijo Córdova. “Tendremos que prepararnos la próxima vez”.
Se puede comunicar con el escritor Christopher N. Osher al número 303-954-1747 ó al cosher@denverpost.com.



