
Tanya Elkerton pensaba mejoraría su vida tras su graduación del 2005 de Stride, un programa de Lakewood diseñado para ayudar sacar a la gente de la asistencia social y ganarse la vida.
No solo terminó sus clases, creadas para ayudar a la gente controlar sus vidas y dinero, su trabajo temporal había durado mas de una año, el mas largo que ha tenido en mucho tiempo.
“Pensé que estaba mas acerca de lo que estaba”, dijo acerca del ser autosuficiente.
Pero la vida siguió dando golpes.
Hubo menos trabajo tempora y gastos enormes para la guardería.
Encima de eso, un accidente con un conductor no asegurado la destruyó el carro y la dejó casí empujando su reemplazo por un año.
La familia no era una opción, ella dijo, y los padres de sus hijos tenian sus propios problemas cumpliendo con la pensión alimenticia.
El arreglárselas, dijo la residente de Arvada de 31 años, a veces significaba el robar a Peter para pagar Paúl .
Y aunque la asistencia social la llamaba por las señas, fue un lugar donde no quería volver.
“El tratar de encontrar algo para mantenernos aflote fue muy importante que el tomar un paso para atrás”, dijo.
Elkerton dependió de su capacitación en Stride, donde la gente apreden a “defenderse por si mismo, para encontrar asistencia y lidiar con sus contratiempos”, dijo Sarah Maxwell, directora ejecutiva interina para el programa.
Elkerton, con el consejo de una amiga, intentó algo diferente; Solicitó para ayuda desde un negocio no lucrativo con base en Baton Rouge fundado por los distribuidores de prendas y productos intimas para mujeres, la clase de artículos que solo se venden en fiestas caseras que hicieron famoso el Tupperware.
El grupo, SPARCAS y Spirit fue creado por Kim Brecheen, dueña de Slumber Parties Inc., después de la ola de apoyo por los 10,000 de la compañía para ayudar a las victimas de Huracán Katrina.
Brecheen pensaba que su compañía podría hacer más que ayudar a las mujeres mejorar sus relaciones y sensualidad.
“Podrán ayudar a las mujeres potenciar sus vidas”, dijo Jenny Grya, portavoz para la compañía.
Las cosas para Elkerton ya se estaban mejorando antes de que llamó SPARCAS en noviembre para entrevistarla. Había conseguido un puesto de tiempo completo en un departamento de correos de una agencia estatal, casi ocho años de trabajar allí temporalmente.
Aún así, todo lo que esperaba de SPARCAS era asistencia con sus pagos vencidas de $4,000 para la guardería.
Recibió mucho más.
Los representantes de SPARCAS se presentaron dos días tras la tormenta antes de la Navidad, con globos y certificados encudrados en sus manos, dando abrazos por todos lados. En vez de hacer gesto simbólico de dar unos centavoz, regalaron a Elkerton un nuevo Chevrolet Aveo y, después de tomar el inventorio en su casa, recibió seis carretas con abarrotes y artículos para el hogar, además de un cero balance en su deuda de guardería.
Sus hijos, Serena de 11 años; y CJ de 7 años reciberon una Navidad más grande.
“SPARCAS pensaba salvar una familia en vez de ayudar a la gente poquito a poco”, dijo Gray.
Cuando los representantes de SPARCAS se fueron de la casa, CJ le dio las gracias a sus “angeles navideñas”, dijo Elkerton.
“Se siente bien tener un nuevo comienzo”, ella dijo. “No me da pena. Se donde he estado y para donde voy. Solo me aguanto poco a poco”.
Comuníquese con el escritor David Migoya marcando el número 303-954-1506 ó al dmigoya@denverpost.com.



