Bill Ritter no tardó mucho tiempo para ponerse en el papel de gobernador.
El martes, el demócrata se fue derechito de sus ceremonias inaugurales a discusiones de cómo accelerar fondos federales para ayudar los rancheros de ganado atrapados por la nieve en el sudeste de Colorado.
En su primer comunicado la tarde del martes, Ritter dijo que había reunido miembros del gabinete entrantes y salientes para presionar los funcionarios de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA en su acónimo inglés) “firmamente para que nos ayude lo más pronto posible”.
Convocó la reunión minutos tras terminar su fiesta inaugural.
Antes del mediodía el martes, Ritter tomó juramento como el gobernador uncuadragésimo durante ceremonias completas con cañonazos, un desfile aéreo F-16 y una bendición Indigena Americana.
Durante un día frío y soleado y ante 150 parientes y otros 1,000 personas reunidas afuera del Capitolio estatal durnate, Ritter se fijó hacia el oeste la Montaña Evans.
“Las montañas simbolizan lo que se trata Colorado -esperanza y oportunidad, el tomar riesgos y el superar retos”, dijo. “Colorado se trata de ideas audaces y acciones valientes; miramos hacia arriba, no para abajo; miramos adelante, no atrás”.
Luego, juró para reservar políticas sesgadas para que el estado se convierte en un líder nacional en la energía renovable, educación y cuidado de salud.
Ritter -guardando los detalles de su orden del día para su Discurso del Estado al Estado a la Asamblea General de Colorado, la cual se reunirá hoy- utilizó las ceremonias inaugurales para reitirar docenas de veces su tema electoral “Promesa Coloradense”.
“La Promesa Coloradense es sencillo: se trata de construir un mejor futuro; un mejor futuro para nuestros niños y nietos”, dijo. “Déjenos comenzar, siendo el mas valiente de cualquier estado en cuando se trata de implementar energía renovable”.
“Déjenos cumplir la Promesa Coloradense para dar oportunidades a nuestros hijos y la mejor mano de obra de la nación para nuestros empleadores”.
Las ceremonios incluyó la despedida del gobernador saliente Bill Owens, un republicano con dos mandatos que entregó el estado, Capitolio y Cámara de Representantes al predominio demócrata por primera vez en más de 40 años.
Owens le exigió a los titulares de las oficinas que separen las “políticas de las políticas y convertir lo bi-parcial el sello de las políticas coloradenses”.
También dieron juramento a la gobernadora teniente Bárbara O Brien; John Suthers, el fiscal general del estado; el secretario del estado, Mike Coffman; el tesorero Cary Kennedy, además a la junta directiva de educación y los regentes para la Universidad de Colorado.
Después, Ritter y su familia recibieron cientos de simpatizantes en una fila dentro de la rotunda del Capitolio.
Poco después de las 14:00 horas, el nuevo gobernador se puso a trabajar, convocando una reunión entre funcionarios agrícolas, de asuntos locales y para el manejo de emergencias, así para discursar los problemas en el sudeste de Colorado debido a las tres tormentas consecutivas.
Ritter dijo que la FEMA ha declarado los condados Baca y Otero áreas de desastres elegibles para recibir asistencia, aunque el estado aún trata de socorrer otros cinco condados: Las Animas, Bent, Prowers, Crowley y Huerfano.
Ritter dijo que uno de los problemas se trata de los funcionarios ya que no pueden acudir a los indicadores enterrados por la nieve para determinar si los condados cumplan con los requisitos federales, los cuales se basan en una fórmula de cuanta nieve cayó comprarado con su caída promedio.
George Epp, director del centro de operaciones para emergencias del estado, dijo que le parece “ridículo” de que la FEMA no puede determinar un desastre cuando los funcionarios ni pueden encontrar los indicadores. Pero dijo que la FEMA tiene “que encargarse de sus normas federales complicadas ya que hay mucho burocracia”.
Ritter dijo que hasta ahora, el estado ha gastado cerca de $2 millones para quitar nieve y por esfuerzos para dar asistencia mientras que los condados han gastado millones tratando de conseguir ayuda y víveres para rancheros y sus ganado atorados.
John Stulp, el nominado para el Departamento de Agricultura, estimó que 5,000 a 10,000 cabezas de ganado han muerto .
Ritter inició su día con una misa católica especial, administrado por reverendo Bill Morell, un amigo familiar de toda la vida procedente de San Antonio.
Durante el servicio, los cuatro hijos de Ritter dieron las lecturas. “Para nuestro padre y los servidores públicos, que sean sabios, humildes y justos”, dijo Tally, la más joven con 13 años.
Cuando se le preguntó cómo se sentía su primer día, Ritter dijo, “Ni he tenido tiempo para reflejar ya que fue un evento arrollador para mi familia y yo. Todavía estoy un poco entumecido…..estoy feliz de poder ir a trabajar”.
Comuníquese con la escritora Jeri Clausing marcando el número 303-954-1555 ó al jclausing@denverpost.com.



