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La Montaña Copper – El truco aéreo de esquí se llama Switch-540 -un salto que se requiere una vuelta de 1 ½ revoluciones de una lancha hacia atrás- y Asher Crank, el freekskier estelar y creciente, lo ha hecho una docena de veces.

Pero mientras que hacia ejercicios de calentamiento en la Montaña Copper la mañana del sábado, el muchacho de 17 años falló en su coordinación ligeramente y no giró lo suficiente, aterrizándo en la nieve empacada de lado del brinco de 15 pies.

“Era como un disparo”, dijo Ben Somrak, entrenador de Crank quien estaba esquiando detrás de su estudiante prometedor. “No se si se quebró la cabeza o el esquí”.

Somrak, un técnico de emergencias, corrió hacia el adolescente inmóvil, esperando que se levantara Clark después de regañarse a si mismo por ese error absurdo.

Dentro de una hora, el adolescente habia sido llevado a Denver para recibir cirugía por fracturas y lastimaduras en el cráneo, pero los doctores no pudieron salvarle la vida -una vida dedicada al deporte de alto riesgo en donde cada salto podría ser el último.

“En cualquier momento que dejas la tierra, existe un peligro inherente”, dijo Somrak, entrenador del freeride Crested Butte Academy. “Todos lo entienden”.

Entrenadores sometidos en freeskiing -un deporte de rápido crecer que se extiende desde las cuestas y acantilados empinados a los pasamanos de parques y los saltos triples que pueden lanzar a un esquiador 50 pies en el aire- dicen que el tomar pasos graduales es la clave pero que la última meta es atacar la grande.

“Aún me impresiona cuando veo algunos de esos brincos”, dijo Geoff Stump, entrenado en el Aspen Valley Ski Club y un icono celebrado del esquí a estilo libre, el antecesor del freeskiing. “Estoy como, ‘Orale, ¿cómo la hicistes?'”

Como muchos entrenadores, Stump lleva sus estudiantes al Utah Olympic Park, donde primero tendrán que perfeccionar sus brincos sobre el agua.

Cuando aterrizan en la nieve fresca y cuando finalmente llegan a la nieve dura del parque, se fijan a los otros quienes conocen los brincos antes de iniciar los suyos, haciendo brincos pequeños y rectos antes de ampliar sus trucos.

‘Para el cuarto o quinto golpe, estarán desfilando sus trucos grandes. Pero uno no puede entrar al parque y comenzar así no más’, dijo Stump, quien competía durante los años 70 y 80.

Sin embargo, los accidentes son comunes y las heridas forman parte del juego.

“Lo que le digo a los padres cuando vienen a su primera reunión: ‘Lo que me pides es enseñar a tu hijo de cómo ejecutar estas maniobras volatineras que son peligrosas'”, dijo Stump. “Es algo muy peligroso ya que lanzas tu cuerpo por el aire y si no aterrizas bien,….estarás metido en problemas”.

Bob Holme, el gerente innovador de los parques en Winter Park, ha ayudado diseñar una “progresión natural” de comodidades que empiezan con obstáculos de más bajo nivel y peligro, hasta subri a alturas vistas en eventos como los Juegos X.

“Puedes ir desde 5 a 8 a 10 pies y luego habrá uno de 12, 15, 18, ó 20 pies”, dijo. “Casi nunca existe una brecha grande”.

Aún así, con cada avance, los riesgos suben exponencialmente.

Wendy Fisher, una instructora de esquí sobre terrenos extremos para el Crested Butte Academy y ex miembro del U.S. Ski Team, dijo que a menudo, se encuentra entre la espada y la pared de querer ayudar a los niños alcanzar ese sueño de perfeccionar trucos exorbitantes y querer protegerlos de las consecuencias posibles.

“Siempre le empujas a un nivel más alto para que terminen en una situación mas arriesgado. Sin duda, es una situación incómoda”, dijo Fisher, quien reconoció que la muerte de Crank ha “conmocionado” mucho de sus compañeros de equipo, haciendoles reconsiderar el deseo de atacar ese deporte.

La mayoria asistieron a un velatorio para Crank la noche del domingo y la comunidad tendrán un servicio memorial a las 11 a.m. el sábado en el Crested Butte Community School.

Crank, un muchacho feliz con un sentido de humor desarmado, casi se habia ganado el recorrido de freeskiing a nivel juvenil y estaba preparándose para una temporada avanzada ya que entró al Copper Series por adelantado del U.S. Open, que se llevará a cabo en la misma montaña.

En su último recorrido de calentamiento el sábado, habia ejecutado un 540, o sea un giro de 1 ½ revoluciones del primer de dos saltos grandes “sobre la mesa”, se aterrizó al revés e hizo un descenso a 30 millas por hora hacia su truco final sobre el segundo salto, un Switch 540.

Para Crank, no fue un maniobra particularmente difícil, ni uno que se acoplaba con su repertorio.

“Ha atacado ese salto anteriormente; lo ha hecho antes y se encontraba bien”, dijo Somrak. “Sería un insulto para él si supiera qué ocurrió durante un brinco pequeño y rutinario”.

Comunñquese con el escritor Steve Lipsher marcando el número 970-513-9495 ó al slipsher@denverpost.com.

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