Dos veces al mes una docena de voluntarios hispanos de iglesias alrededor del Denver montan un estante de alimentos en la esquina de la Broadway y Lawrence Street para dar de comer a los hambrientos e indigentes de la ciudad.
Las personas que dependen de la ayuda van desde ancianos y trabajadores, hasta niños y sus madres. La necesidad nunca deja de sorprender a Saida Garrido, de Thornton, quien ha participado de esta obra humanitaria por dos años junto a su adolescente Roger Rodriguez.
“Me asombra ver a familias completas, bebes, y personas que en algún momento tuvieron una profesión pero que queda-ron sin trabajo y no tienen más que estar a la merced de lo que alguien pueda hacer por ellos”, dijo Garrido.
Los voluntarios no solo dan de su tiempo pero también de su dinero para comprar los alimentos para hasta 300 personas por repartición. Los voluntarios quisieran ver más gente hispana involu-crada en este tipo de obras que en muchos casos marca la diferencia en la vida de las personas necesitadas, según su coordinador Carlos Fernández, pastor de la iglesia Adoradores de Dios en Aurora.
“A través de los años he visto a muchos de ellos (desamparados) salir de las drogas, del alcoholismo y salir de todo ese mundo de maldad, y eso es lo que nos ha llenado de alegría”, dijo. “Ellos pueden ver en nosotros que verdaderamente somos manos amigas”.
Según información de Denver Rescue Mission, organización que asiste a los desamparados, existen más de 11.000 personas indigentes en el área metropolitana de Denver, de los cuales un 46,5 por ciento son personas con niños. El desempleo, el costo alto de vivienda, y el abuso del alcohol y drogas son las mayores razones por las cuales la gente termina en la calle, de acuerdo a la organización.
Para Fernández la labor de ayudar al desamparado es una misión personal. A sus 25 años, Fernández quedo en la calle debido al uso de drogas. Por siete años, él vagaba por las calles y dormía arriba de una azotea en el verano y dentro de un bote de basura en el invierno.
Fue un pastor quien ayudó a Fernán-dez a salir de ese mundo y es por eso que el pastor ofrece servicios espirituales a los que visiten el estante de comida.
“Creo que yo me veo reflejado en cada persona que está aquí, y es por eso que yo digo, ‘Si yo pude salir de ser un desamparado, un adicto a las drogas, ellos también lo pueden hacer'”, dijo.
El grupo de voluntarios necesita más personas que ayuden en la repartición de alimentos o donación de comida, chamarras y ropa de invierno, señaló.
“Es importante que como hispanos amemos a este país y amemos a la gente, sin importar de que raza sean. Nuestra comunidad debe despertar y empezar a reflejar el otro lado de la moneda y empezar hacer más labores humanitarias”.
Para ayudar
- Llame al pastor Carlos Fernández al 720.298.9774.
La repartición de alimentos se realiza cada segundo y cuarto sábado del mes de 8 a 9:30 a.m. en la esquina de Broadway y Lawrence Street en Denver.



