Solamente un 5,6 por ciento de los reclusos alojados en las cárceles de Colorado serían inmigrantes indocumentados, la mayoría proveniente de países hispanos, según nuevas estadísticas del Departamento Penitenciario de Colorado.
El reporte, con datos de diciembre del 2010, afirma que de los 23.000 reclusos en las cárceles estatales, 1.149 son de México y sospechosos de estar ilegalmente dentro del país, o un 88 por ciento de todos los presos extranjeros. Además, 71 hondureños, 37 salvadoreños, 33 guatemaltecos y 12 cubanos están en la misma situación.
El informe oficial también revela que existen decenas de indocumentados de Vietnam, Inglaterra, China, Canadá, Ucrania y Latvia.
En total, a finales del año pasado, las cárceles de Colorado alojaban a 1.911 extranjeros, de los cuales 1.439 quedaron a disposición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés).
Katherine Sanguinetti, portavoz del Departamento Penitenciario, explicó que cada condado o departamento de policía realiza una revisión preliminar sobre la situación inmigratoria de cada detenido, basándose en la habilidad de esa persona para hablar inglés y en los documentos de identidad presentados por ese sospechoso.
Una vez que el detenido ingresa al sistema penitenciario estatal se realiza un nuevo chequeo de su identidad, documentación y situación inmigratoria. Si la persona no puede demostrar que está legalmente en el país, se informa a ICE de esa situación. Cuando el recluso queda en libertad (sin importar la duración de su condena), queda en custodia de ICE.
La misma fuente indica que poco más del 32 por ciento de los presos de Colorado son de origen hispano, un 20 por ciento afroamericanos, un 44 por ciento blancos, y porcentajes mínimos de nativos y asiáticos.
Como comparación, según el censo, un 89 por ciento de los residentes de Colorado son blancos, un 20 por ciento hispanos y un 4,4 por ciento afroamericanos. (El total suma más del 100 por ciento porque los hispanos pueden ser de cualquier raza.)



