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DENVER, CO. -  JULY 18:  Denver Post's Electa Draper on  Thursday July 18, 2013.    (Photo By Cyrus McCrimmon/The Denver Post)
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Alburquerque – Cuando el reverendo Bill Sánchez era niño creciendo en Santa Fe, su familia esperaba que sea cura.

Lo apodaron “curita”. Fue algo de la forma de ser para el católico, ahora un pastor de 53 años en la iglesia St. Edwin Parish en Alburquerque.

Y, como Sánchez descubrió a través de un examen de ADN, es parte de un sacerdocio tradicional de miles de años de edad.

Resultó ser judío.

Sánchez carga en su ser un marcador genético identificándolo como un miembro del Cohanim, un sacerdocio judío, descendido del hermano de Moisés, Aarón. Sus antepasados fueron judíos sefardí, expulsados de España después de 1492, y el comienzo de la Inquisición.

Sánchez sabe esto por que en 2001, el y su padre, fascinado por un programa de televisión sobre los exámenes de ADN, solicitaron para equipos.

El dueño de Family Tree DNA, quien tiene mas de 50,000 clientes, llamó Sánchez con los resultados.

”Pregunto: ¿Sabias que fuiste judío?’”

Sánchez dijo que sí y no.

”Tenia un presentimiento”, dice. “No nos sorprendió. Nuestra familia lo ha sentido”.

Hubo muchos costumbre, como la acción de eludir el carne de puerco hasta el incendio de un menorah durante la temporada del Adviento.

Un vistazo en el pasado

Family Tree DNA reporta un surge de interés entre aquellos con apellidos españoles en busca de sus vínculos judíos. Esta ola se une con una tendencia nacional de americanos dando sus células de sus molleras después de comprar el equipo de exámenes ADN.

Sánchez comenzó el Santa Fe DNA Project para dar buscar ADN judíos entre los hispanos en su parroquia y debido a la demanda, él está coordinando exámenes a través del norte de Nuevo México.

La parroquiana de St Edwin, Kathy Martínez, dice que la congregación apoya los esfuerzos de Sánchez. Su linaje familiar, que hace poco supo, es moro. “¡Que padre!” dijo. “Me agrada la idea que tuve antepasados quienes vinieron de muy lejos, de un lugar muy exótico”.

Con mas de 130 resultados, cerca de 30 por ciento han mostrado vínculos al linaje Cohanim, dice Sánchez. Es una concentración extraordinario, dice, cuando se compara con el un por ciento de incidencia entre judíos a escala mundial.

”El obispo me preguntó, ¿se van a convertir en judíos ahora?’” y respondí, ¿Qué quieres decir con ahora? Lo somos’”.

Sánchez, cuyo estrella de David de turquesa se cuelga de su cuello, dice que el y su parroquia celebran los aspectos de las tradiciones católicas y judías.

”Mi relación con Jesús es la relación más importante en mi vida, pero mis antepasados judíos forma parte de quien soy”, dice.

La explicación general para esta ascendencia judía entre los católicos hispanos en Nuevo México y en el sur de Colorado es la Inquisición, un esfuerzo de centenares por el gobierno y la iglesia católica para erradicar las creencias no cristianos.

Algunos judío se cambiaron al cristianismo. Algunos fingieron pero practicaban su fe en secreto, el dicho cripta-judaísmo. Otros se pintaron hacia las extremas del reino español, incluyendo lo que ahora es Nuevo México.

”La cosa buena de la Inquisición, si hubiera una característica redentora, fue el mantenimiento de récords”, dijo Sánchez. “Hicieron genealogías minuciosas”.

Los archivos ayudaron rastrear sus antepasados.

”Para que sobrevivieran los judíos sefardí tenían que sobrevivir el cristianismo”, dice Sánchez. “Ha visto mucho dolor y sufrimiento, pero ninguna Inquisición puede quebrarme ahora”.

Enrique La Madrid, un profesor de estudios hispanos y chicanos en la Universidad de Nuevo México, dice que aborda prudentemente el significado contemporáneo de orígenes españoles, judíos, musulmán, católico, mexicano e indígena americano.

”Nosotros que somos estudiantes de la cultura ibérica sabemos que hay raíces judíos y lo honramos”, dijo. “Lo que no queda claro es como persistió esa identidad durante el tiempo. Si practicas tu fe en secreto, quizás durará, quizás no. Es algo poco claro”.

Costumbres raros de familia

Aunque las exámenes de ADN ha generado interés entre los “judíos secretos” en Nuevo México, el sujeto fue explorado a fondo en los años 80s por el entonces historiado de Nuevo México, Stan Hordes.

Hordes comenzó juntar las anécdotas de Nuevo Mexicanos con vínculos al catolicismo y las iglesias protestantes cuyos costumbres de familia y reliquias parecieron ser judíos en carácter. Ha escuchado todo desde los juguetes pareciéndose como dreidels hasta la plenitud de tumbas inscritos con la estrella de David.

Para el comienzo de los años 90s, docenas de Nuevo Mexicanos en el norte han declarado que aunque han sido criados como cristianos, sus mayores han practicado el judaísmo secretamente.

Mas tarde, los investigadores han desacreditado parte de la evidencia por ejemplo, descubriendo que la estrella de David encontrado en los cementerios de los pueblitos fue debido menos al patrimonio, sino más a la línea limitada de tumbas disponibles por los proveedores comercial locales.

Pero acumulando la evidencia del ADN hace imposible descartar colectivamente todos los reclamos del patrimonio judío.

”Nadie disputa el ADN”, dijo La Madrid. “Estoy a favor si esto trae mas tolerancia o paz a cualquiera”.

Hordes, autor del libro recién publicado “To the End of the Earth: A History of the Crypto-Jews of New México”, dice que aun está interesando en escuchar las historias en en vez de ver los resultados del ADN. Los exámenes populares dependen de pequeñas porciones de la genoma de una persona, y solo revela una fracción de su patrimonio.

”La cultura no se transmite a través de los genes”, dice Hordes. “Esta exuberancia sobre el ADN se debe suavizar por la realidad sobre el limite de información”.

Se puede comunicar con la escritora Electa Draper al numero 970-385-0917 o al edraper@denverpost.com.

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